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El rock según Luis Alberto Spinetta - 1972
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El rock según Luis Alberto Spinetta
por Emilio Gimenez Zapiola - Revista Gente - Noviembre de 1972

Ex Almendra, el músico más talentoso de la música de rock argentino, en una entrevista exclusiva.
Flaco, intuitivo, brillante, teórico de su música, Luis Alberto Spinetta es, además, un poeta de primerísima línea, algunos de sus temas creados para el desaparecido Almendra -Muchacha ojos de papel, por ejemplo- están en labios de todos y son un ejemplo cabal de calidad poética, ahora, desde el recién creado conjunto Pescado Rabioso, Spinetta sigue desarrollando un talento único, original, el más rico de la
música de rock nacional.
Una tarde, hace unos días, hubo un Pescado Rabioso que dejó su agua natural y condescendió al precario, impreciso mundo de las palabras.
Luis Alberto Spinetta, Carlos Cutaia, Black Amaya y David Lebon oficiaron de traductores, entre cafés con leche, carcajadas, canto de pájaros y guitarras, que traían sonidos pequeños y fértiles. Luego de un inevitable comienzo —siempre hay un comienzo para todo— nos pusimos de acuerdo —Pescado y testigo, de la verbal navegación— en que había que hacer las cosas con relax.
Y así se hizo.
Benditos sean los dioses de la música, que aplacaron los eventuales y habituales malentendidos.
En fin, esto pasó:

DOS AÑOS EN SILENCIO
—Vos, Spinetta, estuviste un par de años sin hacer nada, es decir, sin actuar en público, ¿cómo te las arreglaste?
—Filosóficamente... Sentía la necesidad de tocar, pero me estaba dando cuenta de que tenía una idea que primaba más que tocar en ese momento, que era llegar a hacer una cosa que en el momento de tocar funcionara como yo quería.
—¿Estabas desarrollando algo?...
—Estaba desarrollando pienso que Pescado Rabioso. Terminó en esto toda esa búsqueda. Y ahora sigue en esto, pero ya somos cuatro.
—¿Y esto era lo que querías? ¿Lo que buscabas?
—Mira, yo me siento muy contento de cómo tocamos. Me siento muy contento de nuestro producto vivencial total. Y creo en los hombres.

LOS MÚSICOS DE PESCADO RABIOSO

—Che, Cutaia, ¿cuál fue tu primer contacto con la música?
—No sé, debe ser a través de mi padre.
—¿Tu padre era músico?
—Sí, mi padre era músico. Clásico. También tocaba tangos.
—¿Cómo te acercaste al rock?
—Por Los Beatles. Lo vi, lo empecé a ver como un mundo al cual paulatinamente me integré.
—¿Tu nombre completo?
—Cutaia, Carlos Miguel Cutaia.
—El conde Cutaia —dice David-.
—¿Algo más?
—Sí, toco el órgano. Y el piano.
—¿Y vos, Black?
—Black, simplemente Black. Toco batería.
—Black, el justiciero —dice David.
—¿Y vos?
—Yo, David. Toco guitarra, bajo y batería. Mi madre me llevó a estudiar a Estados Unidos. Llegué allá y —siempre me gustó la música— quise agarrar todo de golpe; aprendí un poco de todo. Agarraba esto, lo largaba, me volvía loco con lo otro que salía, y así estaba —enloquecido— de un lado a otro. Creo que me hizo bien irme allá. Estuve ocho años. Al final terminé estudiando música y tocando. Mi madre es beatnik, es muy joven y es beatnik. Está de acuerdo con todo lo que yo digo y hago. Vivió la vida como yo, con pocas diferencias. Iba a las cavernas, viste, a escuchar jazz. Y aparte fue cantante lírica, cuando era
más joven.

TRANSFUGAS
—...Yo te digo, no sé, también es lindo tomar un planteo mucho más real del fato, no tan verbal, y hablar, de repente, de que acá, en la Argentina, hay mil tránsfugas al lado del rock, que lo hacen bolsa. O sea, hay mil piratas que no saben lo que hacen, que no saben lo que significa hablar del rock, difundir el rock o pensar en algo acerca del rock o, simplemente, escucharlo. Esa es una cosa, por ejemplo, contra la que yo tengo rechazo —dice Spinetta.
—Vos sabes —agrega—, hay mucha gente acá que está en una bola de "preponderancias", de darle mayor valor a esto que a esto otro, y en eso se equivocan. Cada uno tiene que decirse a sí mismo qué es lo que tiene más valor. Hay mucha gente que se embandera y que dice que determinada gente es la única que hace cosas por el rock y que pirulín pirulero, y que el rock and roll, y que este conjunto, y que esta tendencia es la única que vale, etc. etc. O sea, hay un sinfín de historietas alrededor que no tienen nada que ver. ¿Me entendés? Todo eso es una cosa para no darle bolilla, para desechar, con la cual contactarse lo menos posible.

RIMBAUD, LA POESÍA
—Me gusta escribir poesía. Y leer poesía. Rimbaud, para mí, es, poéticamente, una luz total. Rimbaud era un tipo rock hace cien años. Un rockero. No existía la guitarra eléctrica, pero si hubiera existido, ese tipo hubiera tocado rock. Era eso. Era un tipo que se desarrolló en eso. Se desarrolló en una forma de expresar su sensualidad interna y de expresar su propia energía de una manera luminosa, realmente. Además, la verdad con que se hizo toda su vida. Todas las cosas por las que pasó y que hizo —dice Spinetta.
—¿Nunca te preguntaste qué le pasó a Rimbaud? ¿Por qué dejó de escribir y se fue de Francia?
—Se dijo: "Bueno, seguir manejando este lenguaje si yo no tengo otro lenguaje más, no, porque me voy a morir ya". Entonces cortó la poesía y escribió otras cosas, otras cosas en las que la literatura no puede reparar todavía, ¿no es cierto? Los escritos que él manda, por ejemplo, de lo que sucede en las tierras... Porque él después se fue a África, cortó toda la poesía, quemó todas sus obras y se fue al África a vivir. Y de repente escribía cosas, manuscritos de tipo geográfico. O sea que hacía como de explorador... Pero las exploraciones de Rimbaud y lo que escribía acerca de la tierra y los hombres son como descripciones de Dios en el momento de ver lo que El construyó. Son cosas más o menos así; es como yo las interpreté... Pero poéticamente pienso que ya lo había dicho todo. Era un tipo que lo había dicho todo. Y su conocimiento había llegado a una profundidad impresionante. Pienso que por eso no escribió más. Y me pareció perfecto en aquel momento.
—Y en música, ¿hay alguien así?
—...Hubo mil tipos superrock —dice Cutaia.
—¿Quién, por ejemplo?
—Satie, por ejemplo, para mí era así, con un poder de síntesis total. Y muchos más, no sé; no tiene sentido enumerar. Charlie Parker, ese tipo era un iluminado también. El jazz fue una música super-pesada...
—Artaud, también; era un tipo que vivió la vida de un rockero, como si fuese Hendrix... Las ondas que tiró Artaud para otros hombres y para que entendieran fueron pensar, viste, pensar y pensar, pensar realmente en qué es lo que sucede. Musicalmente, eso es Hendrix, por ejemplo... —dice Spinetta.
—Cambiando de tema, hay una tendencia bastante arraigada en los músicos de rock de negar a los Beatles...
—No sé, los músicos
que niegan a los Beatles... No sé, si los niegan como imágenes, no los entendieron. Si los niegan musicalmente, tal vez estén encontrándose a sí mismos; se niegan también ellos. Nosotros una vez encontramos un tipo que los negaba. Los negaba mientras los estábamos escuchando; temas viejos que son geniales... Y el tipo los negaba, los negaba totalmente. El otro día estuvimos escuchando un tema de los Beatles, nos reíamos porque era totalmente psicodélico, es una premonición, una premonición de un sonido, de una necesidad de ahora. "Cada pequeña cosa", se llama.
—Los Beatles iban anticipando lo que iba a venir...
—Creo que los Beatles anticiparon todo ya. Es una cosa de la cual esta cultura tomó solamente una parte. Y chau. Y eso también es lo que hicieron los Beatles para ellos. Hicieron mucho y dijeron: "Bueno, ahora largo..."
—¿Qué pensás de ellos por separado? Es decir, de cada uno de ellos ahora que no son más una unidad.
—A mí me gustan los Beatles por separado o juntos. O sea que me gusta cada uno de ellos. Cada uno de ellos es un beatle. Los veo a los cuatro como muy bien cada cual en su cosa.

EQUIPOS, MÚSICA

—Finalmente, lo que ambicionan todos los músicos es entregarle a alguien una cosa, que es tocar, entregar musicalmente algo —dice Spinetta.
—Además, es también un poco la utilización eléctrica, porque el rock es música eléctrica, entonces tiene algo que ver... —agrega Cutaia.
—Pero, ¿es imprescindible la electrónica para el rock? Hay rock acústico también, que se hace bien.
—El rock, casi por definición, tiene que ver con la electricidad, es música eléctrica, por más acústicamente que lo trabajes. Tiene que ver con la era eléctrica que estamos viviendo. Eso tiene que ver, de pronto, con la energía —dice Cutaia.

EL PUBLICO
—¿Alguna vez hablaron con gente del público, con la gente que los va a escuchar a los recitales? ¿Les hacen preguntas?
—Sí, en algún momento si —dice Black—. Aparte, nos hacen cada pregunta que te morís. Por ejemplo, en el escenario yo uso esta guitarra y esta otra la tengo en un atril por si se me rompe una cuerda de la que estoy usando, inmediatamente tengo un repuesto, o sea que tengo una guitarra del mismo modelo, de la misma marca, para seguir funcionando mientras un ayudante me pone la cuerda en mi guitarra y puedo volver a ella. Un tipo me preguntó si la tenía ahí como una especie de trofeo al cual, alguien del público, como método de liberación, tiene que ir. O sea, como si la guitarra estuviera proponiendo que alguien del público la agarre y se ponga a cantar también. Eso fue muy gracioso...
—Una especie de Oscar...

SESIONES SECRETAS
—Me gustaría ir a una sesión de grabación de Pescado Rabioso...
—¿Ah, sí? Noooooooooo —dicen todos.
—¿Por qué? ¿Les molesta que haya gente de afuera?
—Molesta la gente. Tenemos que estar solos, tranquilos. Si no, todos opinan, todos tienen algo que decir... —dice Black.
—Es importante que el técnico se sienta cómodo y nosotros también. Si fuera una
actuación en vivo, de repente no nos molesta preparar los equipos y zapar delante de la gente una hora antes del trabajo. Pero en un estudio ya es una cuestión mucho más privada. Pienso que al estudio sólo deben tener acceso los técnicos y la gente absolutamente imprescindible. Pero pienso que a alguna sesión podes ir... —dice Spinetta.
—¿Qué están grabando?
—No queremos adelantar más que un long-play doble, porque hay cosas que todavía no están totalmente definidas. Pero la idea general está. Son como dos álbumes independientes pero unidos. Y el punto es el centro. El asunto al que nosotros vamos es al centro de la cuestión, que va a estar expresado a través de los climas, de los temas de un disco y de otro, a través de la estructura de la organización de los temas adentro del disco.
—Es decir, es un álbum estructurado con un propósito, no varios temas sueltos...
—No tengo ninguna idea aproximada de lo que va a ser este long-play, antes. Es una cosa que pienso que es totalmente original. En este momento estamos completando una parte importante del álbum, que son los temas más rockeados, más pesados. Ayer terminamos dos temas, que quedaron muy bien, "Post crucifixión" y "Despiértate, nena".

¿POR QUE PESCADO RABIOSO?
—¿Por qué se llaman así? ¿No tendría que haber sido Pez Rabioso? Después de todo, un pescado ya está fuera del agua, parece que estuviera muerto o a punto de morir...
—Este es un pescado rabioso. No sé, se admite la libre interpretación. No para que esa opinión transforme lo que nosotros pensamos del nombre, porque si no nos rayamos. A mí el nombre Pescado Rabioso me sugiere un pescado que está participando de una locura creativa. Un pescado que rabioso no puede estar, evidentemente. O sea que está funcionando. Rabioso porque el pescado está experimentando en su ser, está manifestando a través de la espuma de sus pulmones toda la espuma del mar que lo rodea, toda la fiebre que contiene a todo lo que sucede abajo del mar. Eso a nosotros nos promueve una idea musical, que proviene de una forma de leer la música y de vivir. Es decir, todo eso se traslada hacia un lenguaje musical. Lo que proviene de un pescado rabioso, lo que es eso. Lo que interesa es que Pescado Rabioso somos cuatro.
—Existe un nivel de lenguaje que comparten los cuatro...
—Sí, nos comunicamos. Estamos bien juntos —dice Cutaia.
—¿Qué me pueden decir de la música que hicieron antes? ¿Les interesa? ¿La descartan?
—Yo creo que todo el pasado es importante. Hasta los errores —dice Cutaia.

LO MAS IMPORTANTE
—¿Qué es lo importante para ustedes? ¿Despertarse, despertar a los demás?
—Yo no veo "lo importante", como si fuera una fórmula. Lo importante son muchas cosas. Entre otras, despertarse y despertar.
—Y lo más importante —irrumpe Spinetta irónicamente.
—Es dormir —dice Black—. Y dejar dormir.

¿QUE ES EL ROCK?
—¿Hay odio en la música de ustedes?
—No, creo que no —dice Black —. Confusión, si, la hay, un poco, es cierto. Pero odio no.
—Como un sentimiento natural de rechazo, o de no interesar, de que una cosa no te interesa, existe el odio. Hay cosas que no nos gustan para nada, que no nos gusta ni tener cerca, que no van. Es un poco lo que los Stones manifiestan en su música. Una especie de desprecio por lo inservible de la vida. Pienso que eso hay. Hay, en general, en el rock un poco de eso.
—¿Y en lo que hacen ustedes?
—En la música de Pescado pienso que no hay odio. Se expresa, pero no a través de un lenguaje que vos reconozcas como "odio". Es como un corazón que no tiene libertad y quiere salir afuera o sangrar. Es más o menos eso. Y el rock es todo el tiempo eso. La música de Pescado tiene, sí, una alta vibración de despertar, de despertarte, de despertémonos. Ahora, odio, no.
—En ese sentido es una música de ruptura, de ruptura de un orden de cosas.
—Por eso te digo, en lo que uno rompe, indudablemente está poniendo una carga de vida y muerte —aclara Spinetta—. Rimbaud, por ejemplo; a Rimbaud el bocho le iba a Venus. Ahora, ¿qué pasaba con los seres que lo rodeaban?... El se conectaba solamente con alguna gente. Con la otra, se destrozaba porque se tenia que romper para decirles: "Yo soy esto. Mirenme", simplemente. El tipo en la poesía expresaba todo eso y mandaba todo ese desprecio hacia lo senecto, lo que se pudre sin servir para nada. Un poco el rock es eso. Se trabaja sobre un sentimiento como ése. Simplemente a través de una forma muy personal y muy rock.
—¿A qué atribuyen el rock? ¿Por qué sucede el rock?
—Yo creo que el rock tiene que ver con la vibración, con el despertarse. Creo que históricamente se está viviendo un tiempo de despertar y de vibraciones. El rock es uno de esos emergentes por el cual vos podes canalizar... —dice Cutaia.
—¿Por qué se dio en la década del sesenta y no antes?
—Porque es un momento histórico que estamos viviendo. Como que la especie ha llegado a determinados momentos culmines donde, bueno, hay que replantear ciertas cosas porque si no se piensa o "No más" o "Sí" o "Para dónde" o "Hacia dónde" o "Hacia qué" y "Para qué".
—Una de las cosas que se piensa es en la posibilidad de aniquilarse. O sea en la imposibilidad de controlar una aniquilación propuesta por la naturaleza y por una supuesta certeza de interpretación de todas las mentes. Y otra cosa es convertir el mundo en un mundo totalmente a favor. Donde no existan más muertes y se llegue a un nivel de espiritualidad potente. La música está tendiendo a liberar el bocho de los
hombres —dice Spinetta.
—Es una fuerza de vida...
—Es una fuerza de vida, claro, porque está basada en el conocimiento real de las cosas y no en el conocimiento que se ha tenido de las cosas a través de la historia hasta llegar a nosotros. Es decir, propone un replanteo, pero no un replanteo filosófico, porque ya se dijo todo también... Un replanteo a nivel perceptivo. Que de repente nuestras orejas se comiencen a mover de nuevo, como cuando los hombres vivían en las cavernas. O sea cambiar realmente y pasar a otra dimensión y a otra cosa. A otra cosa real en la cual ninguno de nuestros presagios ni de nuestras suposiciones tengan cabida, indudablemente. O sea, a lo sumo estaremos profetizando, como actitud biológica, como actitud fundamental para todos los que nos rodea. Pero como sabemos que no somos profetas, simplemente tocamos. Eso es lo que pasa en la gente que toca rock. O sea, que en este momento el tipo que maneja un lenguaje musical de rock maneja una pulsación vital en la cual los sucesos recientes tienen forma y donde eso predomina sobre el dogma posible de todos los sucesos. Ahora, a la vez, pensamos que el rock no es el único sonido. Es el sonido en el que nosotros mejor funcionamos.