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Atonalidad
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El atonalismo (del griego a: sin y el español tonalismo) es el sistema musical que prescinde de toda relación de los tonos de una obra con un tono fundamental y de todos los lazos armónicos y funcionales en su melodía y acordes, no estando sujeto a las normas de la tonalidad.
El compositor austriaco Arnold Schoenberg (1874-1951) prefería el término «pantonalismo» (del griego pan: ‘todo’), que indica la síntesis de todas las tonalidades y no su ausencia.
Generalmente el sistema opuesto al atonalismo no se llama tonalismo sino "sistema tonal".
Tonalidad y atonalidad
Se aleja del sistema de jerarquías tonales que caracterizaba el sonido
de la música académica europea entre el siglo XVII y el XIX.
Generalmente son atonales las composiciones de música académica compuestas desde 1900 hasta nuestros días, donde la jerarquía de los centros tonales no se usan como manera principal de organizar un trabajo.
Los centros tonales gradualmente reemplazaron los sistemas de organización modal que se habían desarrollado desde el 1500 y que culminaron con el establecimiento del sistema de modo mayor y menor entre fines del 1500 y mediados del 1600.
Un oyente atento a obras especialmente de los períodos Barroco, Clásico o Romántico, u obras como una ópera de 1590 de la Camerata di Bardi, un cuarteto de Beethoven (1770-1827) o una sinfonía de Shostakóvich (1906-1975), es capaz de advertir que pocos compases antes de que finalice un fragmento, puede presentir ese final.
El sistema tonal es el sustrato en que se basaron casi todos los compositores entre 1600 y 1900. En esas obras musicales existe un sonido que actúa como centro de atracción de toda la obra. Aunque en el transcurso de la misma se haya cambiado muchas veces de centro tonal por medio de modulaciones, por convención hacia el final siempre prevalecía la fuerza de ese núcleo original y la composición terminaba al llegar a la tónica, o sea el sonido de atracción (en griego tonos significa ‘tensión’).
Cromatismo, hacia el atonalismo
Ya el compositor alemán Richard Wagner (1813-1883) en su obra Tristán e Isolda (1859) había hecho un empleo tan amplio del cromatismo que en algunos momentos la tonalidad parecía perderse por completo.
Lo mismo ocurre con algunas composiciones del francés Claude Debussý (1862-1818).
El principio básico del atonalismo consiste en que ningún sonido ejerza atracción sobre cualquier otro sonido que se encuentre en sus cercanías.
Por eso el oyente no puede predecir ni siquiera una nota antes, si está al final de una frase musical (la cual, aparentemente, cesa en cualquier momento)
Sencillamente porque no ha existido ningún centro tonal.
Entre los más destacados compositores de este estilo se encuentran los austriacos de la Segunda Escuela de Viena: Arnold Schönberg y sus discípulos Alban Berg y Anton Webern.
Las primeras obras no tonales de Schönberg se adscriben dentro del llamado «atonalismo libre».
Luego de su sistematización se denominó serialismo dodecafónico (o dodecafonismo)