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Charles Baudelaire
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Nació en París el 9 de diciembre de 1821. Su padre, Joseph François Baudelaire, ex-seminarista, antiguo preceptor, profesor de dibujo, pintor y jefe del Despacho de la Cámara de los Pares. Joseph le enseñó las primeras letras.
Cuando nació Charles, tenía la edad de sesenta años y un hijo, Claude Alphonse, fruto de su primer matrimonio.
Su madre fue Caroline Archimbaut-Dufays, quien no llegaba a los treinta años al nacer Baudelaire.
Era hija de emigrantes franceses a Londres durante la revolución de 1793. Enseñó inglés a su hijo.
Es criado por la sirvienta de la familia.
Se conoce muy poco sobre ella, Mariette, quien debió de tener gran peso en la familia.
Baudelaire la recuerda en un
poema aparecido en Las flores del mal.
Jean François Baudelaire falleció en 1827, cuando Charles tenía seis años.
Dejó una pequeña herencia.
Su madre cambió de residencia y a los veinte meses, Caroline se casó por conveniencia con Jacques Aupick, un vecino suyo de cuarenta años que llegará a ser general comandante de la plaza fuerte de París.
Es probable que fuesen amantes antes de contraer matrimonio.
Baudelaire tuvo un gran impacto emocional, viviéndolo como un abandono.
Nunca llegó a tener buenas relaciones con Aupick.
Tras las jornadas revolucionarias de 1830, Aupick es ascendido a teniente coronel por su participación en la campaña de Argelia.
Dos años más tarde es nombrado jefe del Estado Mayor y se traslada con su familia a Lyon, donde permanecerán cuatro años, estudiando Baudelaire en Collège Royal de Lyon, de cuyo ambiente no guardará buenos recuerdos.
Se aburre y escapa de su encierro.
Su madre, impregnándose de la personalidad de Aupick, se va volviendo cada vez más rígida y puritana.
En 1836 su marido asciende a general de Estado Mayor.
Vuelven a París, donde Baudelaire es internado en el Collège Louis-le-Grand y allí permanecerá durante dos años y medio.
Allí lee a Sainte-Bauve, a Chenier y Musset, a quien más tarde criticará.
Consigue el título de Bachiller superior, pero por una falta aún desconocida, es expulsado.
En 1840 Baudelaire se matricula en la Facultad de Derecho.
Comienza a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino y conoce a nuevas amistades, como Gustave Le Vasseur y Ernest Prarond.
También entabla amistad con Gérard de Nerval, de Sainte Beuve, de Théodore de Banville y Balzac.
Comienza a llevar una vida despreocupada, con constantes altercados con la familia y por su adicción a las drogas y el ambiente bohemio.
Frecuenta prostíbulos y mantiene relaciones con Sarah, una prostituta judía del Barrio Latino.
Charles la denomina La Louchette (la bizca)
Además de torcer la vista, era calva.
Probablemente fue ella quien le contagió la sífilis.
En Las flores del mal, Baudelaire se refiere a Sarah en un poema, probablemente escrito en el momento en que dejó de verla asiduamente y reanudara sus relaciones con Jeanne Duval.
Su padre adoptivo, descontento con la vida liberal y a menudo libertina que llevaba el joven Baudelaire, lo envió en un largo viaje a las Antillas entre 1841 y 1842 (según algunas fuentes, podría haber llegado también a la India).
De regreso en Francia, se instaló de nuevo en la capital y volvió a sus antiguas costumbres desordenadas.
Empezó a frecuentar los círculos literarios y artísticos y escandalizó a todo París con sus relaciones con Jeanne Duval, la hermosa mulata que le inspiraría algunas de sus más brillantes y controvertidas poesías.
Destacó pronto como crítico de arte: el Salón de 1845, su primera obra, llamó ya la atención de sus contemporáneos, mientras que su nuevo Salón, publicado un año después, llevó a la fama a Delacroix (pintor, entonces, todavía muy discutido) e impuso la concepción moderna de la estética de Baudelaire.
Buena muestra de su trabajo como crítico son sus Curiosidades estéticas, recopilación póstuma de sus apreciaciones acerca de los salones, al igual que El arte romántico (1868), obra que reunió todos sus trabajos de crítica literaria.
Fue así mismo pionero en el campo de la crítica musical, donde destaca sobre todo la opinión favorable que le mereció la obra de Richard Wagner, que consideraba como la síntesis de un arte nuevo.
En literatura, los autores Hoffmann y Edgar Allan Poe, del que realizó numerosas traducciones (todavía las únicas existentes en francés), alcanzaban, también según Baudelaire, esta síntesis vanguardista; la misma que persiguió él así mismo en La Fanfarlo (1847), su única novela, y en sus distintos esbozos de obras teatrales.
Comprometido por su participación en la revolución de 1848, la publicación de Las flores del mal en 1857, acabó de desatar la violenta polémica que se creó en torno a su persona.
Los poemas (las flores) fueron considerados "ofensas a la moral pública y las buenas costumbres" y su autor fue procesado.
Ante tales acusaciones Baudelaire respondió: - Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras: inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara.
Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias.
Sin embargo, ni la orden de suprimir seis de los poemas del volumen ni la multa de trescientos francos que le fue impuesta impidieron la reedición de la obra en 1861.
En esta nueva versión aparecieron, además, unos treinta y cinco textos inéditos.
El mismo año de la publicación de Las flores del mal, e insistiendo en la misma materia, emprendió la creación de los Pequeños poemas en prosa, editados en versión íntegra en 1869 (en 1864, Le Figaro había publicado algunos textos bajo el título de El esplín de París)
En esta época también vieron la luz los Paraísos artificiales (1858-1860), en los cuales se percibe una notable influencia de De Quincey; el estudio Richard Wagner et Tannhäuser à Paris, aparecido en la Revue européenne en 1861; y El pintor de la vida moderna, un artículo sobre Constantin Guys publicado por Le Figaro en 1863.
En 1864 viaja a Bélgica y residirá dos años en Bruselas.
Allí intenta ganarse la vida dictando conferencias sobre arte, pero son un fracaso.
En la primavera se encuentra con su editor.
Solo consigue dar tres conferencias sobre Delacroix, Gautier y Los paraísos artificiales, con escasa asistencia de público.
Intenta una edición de su obra completa, pero fracasa y se venga de la falta de aceptación escribiendo un panfleto titulado ¡Pobre Bélgica!.
La sífilis que padecía le causó un primer conato de parálisis (1865), y los síntomas de afasia y hemiplejia, que arrastraría hasta su muerte, aparecieron con violencia en marzo de 1866, cuando sufrió un ataque en la iglesia de Saint Loup de Namur.
Trasladado urgentemente por su madre a una clínica de París, permaneció sin habla pero lúcido hasta su fallecimiento, en agosto del año siguiente.
Fue enterrado en el cementerio de Montparnasse junto a la tumba de su padrastro.
Su epistolario se publicó en 1872, los Journaux intimes (que incluyen Cohetes y Mi corazón al desnudo), en 1909; y la primera edición de sus obras completas, en 1939.
Charles Baudelaire es considerado el padre, o, mejor dicho, el gran profeta, de la poesía moderna.