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Cacerolazo en Argentina
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Cacerolazo (también conocido como cacerolada o caceroleo) es una forma de manifestación, autoconvocada espontáneamente por un grupo de personas o ciudadanos, o bien respondiendo al llamamiento de una fuerza política u otra organización, generalmente en contra de un gobierno o de determinadas decisiones o políticas gubernamentales, y más raramente en pro de una causa.
Su característica más destacada, y que la distingue de otros tipos de protesta, radica en que los manifestantes manifiestan su descontento mediante ruido acompasado, a una hora acordada de antemano, desde sus propias casas y sin necesidad de concentrarse en un lugar determinado, asomándose a ventanas y balcones o en los antejardínes de las casas, y blandiendo rítmicamente los objetos que tienen a mano (comúnmente, cacerolas y otros utensilios domésticos, y de ahí su nombre), pudiendo de esta manera alcanzar la protesta, un alto grado de adhesión y participación.
Los cacerolazos vienen acompañados a menudo de otras medidas de protesta popular, como apagones o cortes de electricidad, boicoteos al consumo, bocinazos, funas, bloqueos de calles y "sentadas", y con el auge de las nuevas tecnologías, también de cadenas de correos electrónicos o de mensajes de texto, tipos de protesta que han dado en llamarse "cacerolazos cibernéticos".
En todos los casos, se conserva en los diversos tipos de protesta la esencia del cacerolazo, que estriba en la ampliación y profundización de la protesta democrática, alejándola de las manifestaciones tradicionales e introduciéndola en los hogares, y transfiriendo el protagonismo de una minoría, a la gran mayoría de la población,
convirtiéndose así en una protesta al alcance de todos, y por ende súmamente pacífica.
Desde los primeros cacerolazos de los que se tiene noticia, que tuvieron lugar en Chile entre 1971 y 1973, este tipo de protesta se ha circunscripto casi exclusivamente a Sudamérica, aunque últimamente se la ha visto también en España, en donde se le llama cacerolada.
El 12 de septiembre de 1996, se llevó a cabo uno de los más renombrados cacerolazos, en contra de la política económica y social del gobierno del presidente argentino Carlos Saúl Menem, convocado inicialmente por el centroizquierdista partido opositor Frente del País Solidario (FREPASO), y secundado luego por un amplio espectro de la vida política y social de la Argentina, entre los que destacaron partidos políticos (Unión Cívica Radical, Movimiento de Integración y Desarrollo); organizaciones sindicales (Movimiento de los Trabajadores Argentinos, Asociación de Trabajadores del Estado, Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA)); entidades empresariales (Federación Agraria Argentina, CONINAGRO), e incluso sectores de la jerarquía eclesiástica, como el obispo de Quilmes (Buenos Aires) Jorge Novak.
El cacerolazo fue convocado entre las 20:00 y las 20:05 horas del día 12 de septiembre de 1996, y alcanzó una notoria repercusión y un alto grado de adhesión en todo el país, principalmente en la Ciudad de Buenos Aires, y fue acompañado por bocinazos, caravanas de coches, bloqueos de calles por medio de "sentadas", sirenas, y especialemente por un notable apagón de amplia repercusión, del cual se llegó a reportar descensos en el consumo de electricidad de hasta el 43% durante aquel lapso de tiempo en la Capital, y del 28% en otras zonas del país.
Apenas transcurridas las 20:05 horas, el presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Rodolfo Terragno, calificó de "contundente" a la protesta, ya que "el acatamiento fue masivo en todo el país", en tanto el líder frepasista, el diputado Carlos "Chacho" Alvarez, declaró que "en aquellos cinco minutos, la gente se reencontró en una protesta común.
Salieron a la calle masivamente a golpear cacerolas y a tocar bocina, sin pudores, sin pensar en el qué dirán".
El presidente Menem, por su parte, declaró que "el apagón fue una fantochada, un fracaso, no se podía esperar otra cosa de una oposición sin propuestas".
Durante el mes diciembre de 2001, a raíz de las fuertes restricciones a las transacciones bancarias impuestas a partir del 1º de diciembre de ese año por el ministro de economía Domingo Cavallo, se produjo una serie de cacerolazos.