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Esencia
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El concepto de esencia (del latín essentia, del verbo esse, ser, derivado del griego usia) designa en metafísica la realidad persistencia de un ser a través de las modificaciones de sus accidentes.
De un ser se puede decir que es, o lo que es, lo que introduce los dos correlativos esencia y substancia.
El primero hace la pregunta del qué es lo que para un ser, y
permite desprender de ello la naturaleza esencial e invariable.
Seguidamente, se distingue, por oposición esta vez, la esencia de la existencia, en la medida en que la existencia es la realización de la esencia.
Teoría del conocimiento
En el dominio del conocimiento, esta distinción significa que la esencia es la condición de posibilidad de la definición y del concepto, pues lo que es una cosa es para ella necesario e idéntico a si mismo.
Así, la necesidad es el objeto del discurso científico.
Un círculo dibujado en una pizarra existe como dibujo, pero su identidad, equivale a definir el círculo.
Por lo tanto, no todas las esencias se valen a si mismas cuando se llega a conocerlas como tales, es decir como realidad: Platón distingue así realidad sensible y realidad inteligible o ideal, la primera no teniendo su esencia más que de la segunda; pero las segundas escapan al conocimiento común de los hombres, que se pierden pues una parte de realidad.
Esencia y existencia
El esencialismo asegura que la existencia es empírica y no permite conocer a los seres: es el dominio de lo accidental y lo contingente, de lo múltiple y de la alteridad irreductible.
A la inversa, el existencialismo pone la esencia como el fruto no contingente de la existencia del sujeto.
Para Heidegger, la esencia del hombre consiste en hacerse comprender como ser ahí, i.e. en tanto que existencia.
En el primer caso, del cuál Descartes es un representante, la abstracción esencial de la existencia da la esencia, e inversamente en el segundo, como para Sartre.
Esencia y apariencia
La apariencia aparece como lo contrario de la realidad (res, rei: cosa), que no está en el dominio de la idea: en efecto, se distingue fácilmente la idea, de la cosa de la cual se tiene una idea.
Esta distinción produce el cuestionamiento metafísico sobre la realidad de las apariencias, y sobre su pluralidad que se opone a la identidad de la esencia.
Noción de posesión
Más allá de lo que caracteriza al individuo en si, aquello que él posee lo califica y define igualmente como parte de una comunidad.
El que posee un coche forma parte del "mundo" de los automovilistas; el que tiene el cabello rubio es rubio.
Las dos nociones se confunden hasta el punto que en el lenguaje hablado, se reúnen.
Así, un auxiliar puede no tener ningún sentido intrínseco: "He ido a comer" no significa que yo haya ido a comer en el sentido en que ello me caracterizaría y modificaría mi substancia.
Asimismo, decir que "yo he comido" no implica la posesión del acto de "comer": ello permanece abstracto.
Desde luego, uno no debe sorprenderse si a veces se oyen frases tales como "He subido al piso" o "Me he equivocado": esencia, substancia y posesión pertenecen a una misma cadena de nociones, la de la caracterización del hombre y de su definición metafísica y social.
Ética
Siendo la esencia el lo que es de un ser, aquélla es la estructura de éste; en consecuencia, para el hombre, el hecho de ser humano impone reglas al individuo singular, cuya individuación contigente es inesencial y no funda pues ningún valor ético.La ética será entonces para un hombre particular el esfuerzo de su existencia para alcanzar de nuevo su esencia (su ser humano)
Teología
En teología (ver Tomás de Aquino), se admite que en Dios la esencia y la existencia son una sola y misma cosa; Dios es de por su propia esencia.
Sin embargo, la esencia del hombre no implica la existencia.
El hombre es pues un existente que tiene su ser de otra cosa; esa relación de dependencia es la que funda el lazo religioso de la criatura con su creador.