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Sigmund Freud
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Sigmund Freud (6 de mayo de 1856 - 23 de septiembre de 1939), fue un médico neurólogo austriaco (nacido en Freiberg, actual Pribor de Chequia), que se empezó a interesar en la hipnosis y cómo podía utilizarse para ayudar a los enfermos mentales.
Más tarde abandonó la hipnosis en favor de la «asociación libre» y el análisis de los sueños para desarrollar lo que actualmente se conoce como «la cura del habla».
Esto se convirtió en los elementos de partida del psicoanálisis.
Freud se interesó especialmente en lo que entonces se llamaba histeria (que actualmente se podría llamar
trastorno de conversión según el DSM-IV) y en la neurosis (actualmente reclasificada en distintas denominaciones, según la nosología psicoanalítica: afecciones psicosomáticas, neurosis y psicosis)
Las teorías de Freud y el tratamiento que daba a sus pacientes causaron un gran revuelo en la Viena del siglo XIX y el debate continúa en la época actual.
El famoso diván de Sigmund Freud, conservado en el Freud Musem de Londres.
Freud ha innovado en dos campos.
Simultáneamente, desarrolló una teoría de la mente y la conducta humana, y una técnica terapéutica para ayudar a personas con afecciones psíquicas.
Mucha gente afirma estar influenciada por uno pero no por el otro campo.
Probablemente la contribución más significativa que Freud ha hecho al pensamiento moderno fue tratar de darle al concepto de lo inconsciente (que tomó de Eduard von Hartmann, Schopenhauer y Nietzsche) un estatus científico (no compartido por varias ramas de la ciencia y la psicología)
Su concepto de inconsciente, deseos inconscientes y represión fueron revolucionarios y proponían una mente dividida en capas o niveles, dominada en cierta medida por voluntades que aparecían escondidas a la conciencia y tenían su manifestación en los sueños.
En el libro La interpretación de los sueños Freud explica el argumento de la existencia del inconsciente y desarrolla un método para conseguir el acceso, tomando elementos de sus experiencias previas con las técnicas de hipnósis.
El preconsciente fue descrito como la capa entre el consciente y el inconsciente, a la cual podemos tener acceso con un poco de esfuerzo (el término subconsciente es utilizado popularmente, aunque actualmente ya no forma parte de la terminología psicoanalítica)
La represión tiene gran importancia en el conocimiento de lo inconsciente.
De acuerdo con Freud, las personas a menudo experimentan pensamientos y sentimientos que son tan dolorosos que no pueden soportarlo.
Estos pensamientos y sentimientos (al igual que los recuerdos asociados a ellos) no pueden, según sostuvo, ser expulsados de la mente, pero sí pueden ser expulsados del consciente para formar parte del inconsciente.
Aunque más tarde Freud intentó encontrar patrones de represión entre sus pacientes que derivase en un modelo general para la mente, observó que sus distintos pacientes reprimían hechos diferentes.
Observó además que el proceso de la represión es en sí mismo un acto no consciente (es decir, no ocurría a través de la intención de los pensamientos o sentimientos conscientes)
En otras palabras, el inconsciente era a la vez causa y efecto de la represión.
Freud buscó una explicación a la forma de operar del inconsciente, proponiendo una particular estructura.
Propuso que un inconsciente dividido en tres partes: el Yo o Ego, el Ello o Id y el Superyó.
El Ello representa los procesos primigenios del pensamiento (nuestros pensamientos de deseos de gratificación más primitivos)
El Superyó, la parte que contrarresta al Ello con pensamientos morales y éticos.
El Yo permanece entre ambos, alternando nuestras necesidades primitivas y nuestras creencias éticas y morales.
Un Yo saludable proporciona la habilidad para adaptarse a la realidad e interactuar con el mundo exterior de una manera que sea cómoda para el Ello y el Superyó.
Freud estaba especialmente interesado en la dinámica relación entre estas tres partes de la mente.
Argumentó que esa relación está influenciada por factores o energías innatos, que llamó pulsiones.
Describió dos pulsiones antagónicas: Eros, una pulsión sexual tendiente a la preservación de la vida y Thanatos, la pulsión de muerte.
Esta última representa una moción agresiva, aunque a veces se resuelve en una pulsión que nos induce a volver a un estado de calma, principio de nirvana o no existencia, que basó en sus estudios sobre protozoos (lea el texto “Más allá del principio de placer”)
Freud también creía que la líbido maduraba en los individuos por medio del cambio de su objeto (u «objetivo»)
El complejo de Edipo fue descrito como una fase del desarrollo psicosexual y de madurez.
También se fijó en los estudios antropológicos de totemismo, argumentando que reflejaba una costumbre ritualizada del complejo de Edipo (Tótem y tabú)
Esperaba que su investigación proporcionara una sólida base científica para su método terapéutico.
El objetivo de la terapia freudiana, o psicoanálisis, era relacionando conceptos de la mente cartesiana y la hidráulica, mover (mediante la asociación libre y la interpretación de los sueños) los pensamientos y sentimientos reprimidos (explicados como una forma de energía) hacia el consciente para permitir al sujeto la catarsis.
Otro elemento importante del psicoanálisis es la relativa falta de implicación por parte del psicoanalista, para que el paciente proyecte sus pensamientos y sentimientos sobre el analista.
A través de este proceso, llamado transferencia, el paciente puede reconstruir y resolver conflictos reprimidos (causantes de su enfermedad), especialmente conflictos de la infancia con sus padres.
Es menos conocido el interés de Freud por la neurología.
Anteriormente fue investigador de la parálisis cerebral.
Publicó numerosos artículos médicos en este campo.
También mostró que la enfermedad existía mucho antes de que otros investigadores de su tiempo tuvieran noticia de ella y la estudiaran.
También sugirió que era erróneo que esta enfermedad que describió William Little , cirujano ortopédico británico, tuviera como causa una falta de oxígeno durante el nacimiento.
En cambio, dijo que las complicaciones en el parto son sólo un síntoma del problema.
No fue hasta la década de 1980 cuando sus especulaciones fueron confirmadas por investigadores más modernos.
Desde el punto de vista de la medicina, la teoría y práctica freudiana han sido sustituidas por los descubrimientos empíricos a lo largo de los años.
La psiquiatría y la psicología como ciencia hoy rechaza la mayor parte del trabajo de Freud.
Sin embargo, muchas personas continúan aprendiendo y practicando el psicoanálisis freudiano tradicional.
En el ámbito del psicoanálisis moderno, la palabra de Freud sigue ocupando un lugar determinante, aunque sus teorías aparecen reinterpretadas por autores como Lacan.