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Inconsciente colectivo
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Concepto básico de la teoría desarrollada por el psiquiatra suizo Carl Jung.
La teoría de Jung establece que existe un lenguaje común a los seres humanos de todos los tiempos y todos los lugares del mundo, formado por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psiquis que está más allá de la razón.
El inconsciente colectivo ha sido definido muy esquemáticamente como el sustrato que se ubica por debajo del inconsciente personal que a su vez estudió Sigmund Freud, con el que estuvo relacionado Jung en los primeros años del siglo XX, hasta que rompió con él a causa de sus divergencias
sobre este punto.
Jung escribió numerosas obras sobre la idea de los arquetipos (símbolos) inconscientes y ancestrales, entre ellas Formaciones de lo inconsciente, Psicología y simbología del arquetipo, Arquetipos e inconsciente colectivo, Psicología y alquimia.
Poco antes de su muerte, aceptó realizar un trabajo de divulgación de sus ideas que se publicó con el título de El hombre y sus símbolos.
En esta obra comienza por diferenciar el signo del símbolo en el lenguaje humano.
Sostiene que el símbolo es una palabra o una imagen cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio.
En este último caso, es sólo un signo.
El aspecto inconsciente del símbolo nunca está definido con precisión ni puede esperarse que lo esté.
Sin embargo, los símbolos constituyen una gramática que a menudo nos expresa inconscientemente.
El hecho de que tal lenguaje refiera a cosas más allá de la razón explica que las religiones usen un lenguaje simbólico y que Jung se haya interesado por las religiones y la mitología, al punto de que muchos autores lo consideraran un misticista.
Jung no se interesó demasiado por explicar si el inconsciente colectivo está por debajo o por encima del inconsciente individual.
Sin embargo, sus divulgadores le dieron la categoría de "profundo" con la que habitualmente se lo relaciona.
Lo que sí precisó Jung es que el inconsciente colectivo está vinculado con los instintos.
Éstos son necesidades fisiológicas, pero al mismo tiempo también se manifiestan en fantasías y con frecuencia revelan su presencia sólo por medio de imágenes simbólicas.
Para Jung, el contenido de los sueños es siempre simbólico.
Las ideas de Jung sobre los remanentes arcaicos, a los que él llamaba arquetipos o imágenes primordiales, fueron mal interpretadas en muchas ocasiones.
El término arquetipo fue entendido como si se refiriera a motivos o imágenes mitológicos determinados.
Jung se encargó de aclarar que si fueran "determinados" serían conscientes.
Y que los arquetipos son en realidad una tendencia a formar representaciones sobre un modelo básico que puede variar constantemente y que produce asombro y desconcierto cuando aparece en la consciencia.
Los arquetipos que él mismo señalaba como principales eran el ánima, o principio femenino, y el animus, principio masculino.
La sombra era para Jung un arquetipo básico, que designaba justamente lo desconocido e inexpresable, es decir, el propio inconsciente colectivo.
La tendencia a las representaciones arquetípicas es, en la teoría jungiana, tan evidente en los humanos "como el impulso de las aves a formar nidos".
No se adquiere con la educación ni en contacto con la cultura, sino que es "innata y hereditaria".
Este punto fue motivo de las mayores controversias, porque era indemostrable.
La teoría no parece explicar de qué manera los arquetipos pasan de padres a hijos a través de las generaciones.
No obstante, en las formulaciones de Jung se encuentra la defensa de este punto: si están ligados a los instintos, de cuya existencia no se duda, se transmiten de una generación a otra en forma de fantasías que necesariamente esos instintos generan, así como la sombra acompaña al cuerpo.
En El hombre y sus símbolos, Jung escribió: "A semejanza de los instintos, los modelos de pensamiento colectivo de la mente humana son innatos y hereditarios.
Funcionan, cuando surge la ocasión, con la misma forma aproximada en todos nosotros.
" El simbolismo de la muerte, los demonios, dragones y serpientes, círculos y triángulos, el ave como símbolo de liberación y de trascendencia, la peregrinación, el mito del héroe y una serie larguísima de otras figuras habitan el inconsciente colectivo y constantemente acuden a la consciencia sin que sepamos interpretarlos, y con variantes de formas y detalles, así como fluyen los instintos primitivos en cada momento de nuestras vidas.
Lo perturbador de los arquetipos es que no llegamos a conocerlos del todo.
Y más perturbador resulta el hecho de que, aun conocidos, nunca agotan su significado.
Sin embargo, para Jung, el sentido de armonía se consigue mediante la unión de la consciencia con los contenidos inconscientes de la mente.
Esa es la "función trascendente de la psique, con la que se supera el ego para conquistar la plenitud del individuo.