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Jazz
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El jazz es un estilo musical que nace a finales del siglo XIX en Estados Unidos y que se expande de forma global a lo largo de todo el siglo XX.
La historia del jazz se caracteriza por dos rasgos fundamentales: En primer lugar, y por un lado, por su constante asimilación de otras tendencias musicales estilística y/o culturalmente ajenas a él; por otro, por su capacidad de generar otros estilos musicales, como el rock and roll, que terminarán por
evolucionar de forma independiente al jazz.
En segundo lugar, por la sucesión de forma ininterrumpida de un numeroso conjunto de subestilos que, vistos en perspectiva, manifiestan entre algunos de ellos enormes diferencias musicales (véase el catálogo de estos subgéneros en el cuadro de la derecha)
La música jazz se caracteriza por eludir la ejecución de las interpretaciones a partir de la lectura fiel de una partitura; la base de la interpretación jazzística y, consecuentemente, del estilo, es la improvisación.
Consecuentemente, es una música que se centra en el intérprete antes que en el compositor.
Excepto en algunos casos de free jazz o de jam session, donde sí puede darse el caso de que no se trabaje sobre ningún tema ya conocido, improvisar significa que el intérprete recrea libremente el tema en cada ejecución del mismo, ya sea en directo o en un estudio de grabación: la melodía es solo un pretexto para desarrollar una posible intepretación de la misma.
Este factor esencial que es la improvisación diferencia de forma primordial al jazz de otros estilos musicales, como la música clásica y el pop, y tiene importantes repercusiones respecto a cuál es su posición en el ámbito comercial: la subordinación de la melodía, el factor más valorado, por ejemplo, en la música pop, a la libertad creativa del artista, ha alejado históricamente al jazz de una presencia comercial masiva.
El formato de los temas jazzísticos es, en la mayoría de las interpretaciones, el del blues y el de la canción popular.
El patrón subyacente sobre el que se delinean melodías sincopadas y figuras rítmicas (frecuentemente, un ritmo aditivo) es metronómico y la organización armónica tonal emplea frecuentemente la escala del blues con fines melódicos.
Son habituales recursos como las blue notes, las síncopas, los ritmos múltiples, los vibratos, los glissando...
El jazz es, habitualmente, interpretado por solistas o por grupos reducidos de músicos, en los que casi siempre está presente una sección rítmica (al menos, una batería, un bajo y algún instrumento armónico como el piano, el banjo o la guitarra)
La libertad interpretativa, que es definitoria del jazz, ha llevado al uso de un término histórico, swing, como sinónimo de una determinada calidad rítmica que es percibida de una forma completamente subjetiva en alguna interpretaciones, de las que se puede decir que tienen swing como un elogio.
Geográficamente, el jazz surge en el estado de Luisiana, concretamente en la zona de influencia de Nueva Orleáns, a donde llegaban grandes remesas de esclavos negro de la zona occidental de África, al sur del Sáhara.
Músicalmente, el jazz nace de la combinación de tres tradiciones: la autóctona estadounidense, la africana y la europea.
La comunidad afroamericana del sur de los Estado Unidos desarrolló su expresión musical a través de la improvisación creativa sobre el material que le proporcionaban las músicas religiosas y seglares propias traídas de África, la tradición instrumental de las orquestas estadounidenses y las formas y armonías de la música europea.
Estas primeras manifestaciones musicales afroamericanas eran una mezcla de ritmos e instrumentos asociadas a la vida de los esclavos, por lo tanto intepretadas como canciones de trabajo y de diversión colectiva.
La improvisación es ya, en estos primeros momentos, un componente esencial de estas músicas,
que las contrapone a la música compuesta de los blancos.
Progresivamente, aparte de irse creando grupos de músicos negros que actúan de forma autónoma y conjuntada como tales, se van estandarizando algunos estilos: - Los field shouters o lamentos de los esclavos expresando la crueldad de sus largas horas de trabajo, a los que luego fueron incorporados algunos instrumentos occidentales y principalmente, el ritmo sincopado africano; - El blues; - Las worksongs o canciones de trabajo en las plantaciones de algodón; - La comedia y el vodevil; - Los espirituales.
La marginación del negro hasta denigrarlo en espectáculos racistas y burlescos.
La música no era jazz y sí, una mezcla de ritmos y sonidos (los rag, las pianolas, etc) que algunos blancos imitaban.
De aquí surgió el Ragtime.
Desde el último cuarto del siglo XIX, el jazz estaba, no obstante, incubándose en Louisiana (Nueva Orleans)
Posteriormente, inaugurando la época del swing, (1923-1939) llegó King Oliver, con su "Creole Jazz Band" y grabó entre otras composiciones "Dippermouth Blues".
Los tres solos a corneta de esa pieza, además de ser el punto de inflexión entre la música callejera y el jazz, fueron imitados sin contemplaciones hasta mucho tiempo después por un gran número de músicos.
Louis Armstrong - segunda trompeta de su banda y discípulo suyo- retomó en la orquesta de Fletcher Henderson el estilo, la virtuosidad y la flexibilidad rítmica de Joe Oliver, superándolo y marcando un camino imborrable en el tiempo.