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Modernismo
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Modernismo es el término con el que se designa a una corriente de renovación artística y literaria desarrollada a finales del siglo XIX y principios del XX.
Según los distintos países, recibió diversas denominaciones: Art Nouveau (En Bélgica y Francia), Sezession (en Austria), Jugendstil (Alemania), Liberty (Inglaterra) y Floreale (en Italia)
En catalan, modernisme
o Estilo modernista.
Si bien existe cierta relación que los hace reconocibles como parte de la misma corriente, en cada pais su desarrollo se expresó con características distintivas.
En la literatura las características más importantes son el preciosismo, el exotismo, la alusión a los nobles, los mundos desaparecidos (la edad media caballeresca, las cortes de los Luises en Francia, las monarquías chinas y japonesas)
Mención de los objetos preciosos.
Símbolo: cisne.
El modernismo opone lo latino a lo anglosajón.
El modernismo es una reacción que va en contra del positivismo, y se interesa por la teosofía.
En la narrativa se opone al realismo, optando por la novela histórica o la crónica de experiencias de la alucinación y la locura; la descripción de ambientes de refinada bohemia.
Introduce el personaje de la mujer fatal, que lleva a los hombres al placer y la muerte De acuerdo con Francisco Rico, la palabra modernismo, fue un calco de una tendencia heterodoxa con respecto al catolicismo tradicional, condenada como modernismo por Pío X y León XII, y que fue debatido en las dos últimas décadas.
Posteriormente fue un calco despectivo de lo moderno.
Hasta que los modernistas la adaptaron como signo de identidad.(Rico, Francisco "El Modernismo como actitud" p.46).
Todas estas denominaciones hacen referencia a la intención de crear un arte nuevo, llevando a cabo una ruptura con los estilos dominantes en la época, tales como el historicismo o el eclecticismo.
Se trata de crear una estética nueva, en la que predominan la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporan novedades derivadas de la revolución industrial.
Y así en arquitectura es frecuente el empleo del hierro y el cristal.
Sin embargo, es igualmente una reacción a la pobre estética de la aquitectura en hierro, tan en boga por esos años.
En gran medida sus aspiraciones se basan en las ideas de John Ruskin y William Morris, que podemos resumir en democratizar la belleza en el sentido de que hasta los objetos más cotidianos tengan valor estético y sean asequibles a toda la población (socialización del arte), gracias a las técnicas de producción masiva facilitadas por la revolución industrial.
Por ello el modernismo no solo se da en las artes mayores, sino también en el diseño de mobiliario y todo tipo de objetos útiles en la vida cotidiana.
A menudo los artistas modernistas son artistas "integrales", pues no solo diseñan edificios, sino los muebles y otros enseres de uso diario.
Así pues muchos arquitectos modernistas son también diseñadores, pues sus creaciones no se limitan al edificio en sí, dado que también elaboran su decoración y los utensilios que ha de contener.
El uso de la línea curva y la disimetría, tanto en las plantas y el alzado de los edificios como en la decoración.
En esta última es muy frecuente el uso de la llamada "línea látigo".
Una derivación de este estilo en la década de 1920 es el denominado Art decó por lo que a veces se le suele confundir con el Art Nouveau.
Hay también una tendencia a la estilización de los motivos, siendo menos frecuente la representación estrictamente realista de estos.
Una fuerte tendencia al uso de imágenes femeninas, las cuales se muestran en actitudes delicadas y gráciles, con un aprovechamiento generoso de las ondas en los cabellos y los pliegues de las vestimentas.
Una actitud tendiente a la sensualidad y a la complacencia de los sentidos, con un guiño hacia lo erótico en algunos casos.
La libertad en el uso de motivos de tipo exótico, sean estos de pura fantasía o con inspiración en distintas culturas lejanas o antiguas –Japón, Egipto antiguo, la cultura clásica grecorromana-.
La aplicación envolvente del motivo tomando alguna de las características anteriormente mencionadas en contraposición con las características habituales del objeto a decorar.
Esto se puede observar en la aplicación en el mobiliario, en arquitectura, en los afiches promocionales o en objetos de uso cotidiano donde el elemento destacado de tipo orgánico envuelve o se une con el objeto que decora.