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Montoneros
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Montoneros fue una organización armada argentina que desarrolló sus acciones entre 1970 y 1977.
Compuesta por jóvenes católicos pertenecientes a clases medias y altas, cuyo órgano de prensa aglutinante era la revista Cristianismo y Revolución, dirigida por Juan García Elorrio.
Varios fundadores de lo que luego se transformaría en una organización armada se conocieron cuando eran seguidores del sacerdote tercermundista Carlos Mugica.
Autodefinidos en sus comienzos como una vanguardia armada nacionalista, católica y peronista, y en medio de consignas mesiánicas tales como "Perón o muerte" Montoneros fue fundado en la ciudad de Buenos Aires por Fernando Abal Medina, Norma Arrostito, Mario Firmenich, Carlos Gustavo Ramus, Emilio Maza, Carlos Capuano Martínez, José Sabino Navarro y otros.
Otros notorios dirigentes fueron Rodolfo Galimberti, Horacio Mendizábal, Raúl Yaguer, Roberto Perdía, Julio Roqué, Dardo Cabo, Marcos Osatinsky, Roberto Quieto y Fernando Vaca Narvaja, algunos de ellos provenientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias "FAR", una organización armada peronista similar, pero de bases más definidas hacia el marxismo, con quienes
Montoneros se fusionaron más tarde, en el mes de octubre de 1973.
La organización armada Montoneros se presentó ante la sociedad el 1 de junio de 1970 mediante el resonante secuestro y posterior "enjuiciamento" en cautiverio seguido de ejecución del general Pedro Eugenio Aramburu, quien fuera el cabecilla de la autodenominada Revolución Libertadora, una sublevación militar que en 1955 había derrocado al segundo gobierno constitucional peronista.
Aunque siempre rechazó las ideologías de izquierda, desde su exilio en Madrid, Perón los alentó en su proceder revolucionario, pues la lealtad incondicional de esta fuerza de choque le resultaba útil para presionar y desestabilizar a la dictadura militar de la llamada Revolución Arentina que gobernaba por entonces en el país.
En dicha línea estratégica, a la distancia Perón los denominaba afectuosamente "formaciones especiales", "juventud maravillosa", e inclusive en una carta les escribió "encomio todo lo actuado".
En 1973, luego de las elecciones generales en las que el Frente Justicialista (peronista) ganó por abrumadora mayoría llevando como candidato a presidente al Dr.Héctor José Cámpora, Perón retorna definitivamente a la Argentina, y a partir de esos días modifica sustancialmente su relación con las corrientes de izquierda de su propio partido.
Prefiere aliarse con el ala histórica más conservadora del amplio espectro de sus colaboradores y simpatizantes de derecha, marcando por lo tanto una creciente distancia discursiva hacia Montoneros, y quitándole gradualmente todo tipo de espacio y protagonismo político dentro del movimiento que indiscutiblemente él lideraba.
El 20 de junio de 1973, durante la tan esperada oportunidad del regreso de Perón a su país luego de 18 años de exilio, ocurren los hechos conocidos como masacre de Ezeiza, dramático anticipo de todo lo que sobrevendría en los siguientes años del escenario político argentino.
Enfrentamientos armados con decenas de muertos y centenares de heridos se generaron durante todo el día entre las bandas armadas paramilitares a cargo del operativo de seguridad, y las multitudinarias columnas de manifestantes Montoneros, en medio de casi un millón de obreros peronistas con sus familias y desorientados simpatizantes del viejo general, quienes no entendían lo que estaba ocurriendo.
Montoneros ya transitaba por una franca y dramática escalada de contradicciones internas entre los hechos de la realidad y sus propios ideales.
No obstante siguieron participando en numerosas operaciones militares y audaces atentados civiles, uno de los cuales (y tal vez el más paradigmático) fue el asesinato del dirigente sindical José Ignacio Rucci, por entonces Secretario General de la "CGT", el 25 de setiembre de 1973 Aflora entonces el pleno protagonismo político de un oscuro personaje llamado José López Rega, ex suboficial de la Policía Federal Argentina, ex secretario privado de Perón y conocido también como "Lopecito" o "El Brujo" quien desde el ministerio tuvo a su cargo a la temible organización paramilitar AAA (la Triple A o Alianza Anticomunista Argentina)
Rápidamente la Triple A comenzó a gozar de una gran inmunidad e impunidad política, policial y judicial, contando muchas veces hasta con la colaboración operativa y de inteligencia militar para atentar violentamente, no sólo contra los cuadros Montoneros y las juventudes políticas de la Tendencia Revolucionaria, sino también contra cualquier ciudadano sospechado de poseer una ideología de izquierda.
El 1-5-74, Perón denigró públicamente a Los Montoneros llamándolos "estúpidos" e "imberbes" Deciden pasar a la clandestinidad.
El 19 de septiembre de 1974 se alzaron con 60 millones de dólares al cobrar rescate de los hermanos Juan y Jorge Born, Con el transcurso del tiempo Montoneros también sufrió un gradual y profundo aislamiento de la sociedad argentina en general, hasta que fueron completamente derrotados por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, una cruenta dictadura militar iniciada en 1976 la cual, uego de múltiples presiones y condicionamientos, terminó por derrocar al endeble gobierno residual de la viuda del Gral. Perón, después de casi dos años de gran inestabilidad política y económica, una evidente inoperancia institucional, y la indiferencia de la gran mayoría de la población.
En su afán por aniquilar a sus opositores reales o imaginados, este nuevo régimen militar implementó una política de terrorismo de estado, que incluyó todo tipo de operativos irregulares y métodos ilegales de investigación, persecución y represión, a partir de los cuales fueron hostigados, detenidos, torturados y desaparecidos miles de ciudadanos, no siempre pertenecientes a las organizaciones armadas clandestinas, contra quienes la dictadura afirmaba sostener una guerra no elegida.
Como resultado de ello, la mayoría de los cuadros activos de la agrupación Montoneros forma parte hoy de las extensas listas de desaparecidos y asesinados por motivos ideológicos en la década del setenta en la Argentina.
No obstante, varios miembros de la cúpula dirigente de Montoneros han quedado a salvo de todas las persecuciones, pero seriamente cuestionados y rechazados por la sociedad argentina.
Algunos (tal el caso del propio Firmenich) han sido sospechados de haber actuado como agentes de contra inteligencia y entregadores de sus propios compañeros.
Los antiguos militantes que aún están con vida pertenecen a grupos dispersos que asumen su historia, pero mantienen profundas diferencias con aquella dirigencia.