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TV parte III
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Un sketch y un par de personajes inolvidables se gestaron este año: Ricardo Espalter y Enrique Almada dando vida al Toto Paniagua y el profesor de buenos modales, acompañados por Katia Iaros, dentro de Hupumorpo.
Además de los ciclos de los clásicos Sofovich y Cammarota, hubo otras ofertas en humor, aunque sin gran trascendencia: Revisterema, escrita por Golo, ex libretista de Pepe Biondi; una nueva temporada de La tuerca, con nuevos libretistas y por canal 9;
dos ciclos con Juan Carlos Altavista (La pensión de Minguito y Las aventuras de Minguito Tinguitella), un fallido ciclo con Alberto Olmedo: Alberto Vilar el indomable, con libreto de Víctor Sueiro (años antes de resucitaciones y ángeles) y Humberto "Coquito" Ortiz; se evidenció que en una comedia lineal, con libretos que debían respetarse, sin posibilidades de improvisar, sin la presencia orientadora de los hermanos Sofovich, el genio del cómico rosarino no funcionaba a toda máquina; Monoblock con libretos de Meyrialle y De Cecco y El gran Marrone con libretos del "zar de la revista porteña", Carlos A.Petit.
Los Circulares de Mancera, ahora los domingos por el 11, el resucitado Sábados continuados, conducido por Daniel Guerrero, Silvio Soldán y Leonardo Simmons, Feliz domingo con Orlando Marconi y Soldán demostraban que los programas ómnibus de fin de semana seguían dando batalla; una nueva temporada de Buenas tardes, mucho gusto, Odol pregunta con su conductor emblemático, Cacho Fontana, y en las tardes de lunes a viernes Estrellas al mediodía, Almorzando con las estrellas (conducido por el muy laborioso Orlando Marconi), Radio, cine y teatro en TV (nuevo título para una vieja idea, con Jorge Jacobson y Juan Alberto Mateyko), Teleshow (con un grupo de periodistas y conductores no muy conocidos por entonces: Hernán Rapela, Laly Cobas, Alfredo Garrido y Víctor Sueiro) y Siesta, con Sueiro, Perla Caron y Borocotó Junior, fueron lo más visto de un año no muy destacado.
El deporte se circunscribía a la emisión de partidos en diferido, los lunes a la noche y a Coche a la vista.
El mundial de fútbol disputado en Alemania Federal fue cubierto por Canal 7 con un equipo encabezado por su sobrio relator, Mauro Viale (la gente cambia en cuanto a sobriedad se refiere) y Enrique Macaya Márquez.
De la pobre oferta de especiales se destaca el recital de Frank Sinatra en el Madison Square Garden, conducido por Pipo Mancera.
"En todos los tiempos de nuestra comunidad, ha sido un principio que nunca la información, la cultura y el desarrollo cultural del país estén en manos de particulares.
A nadie se le hubiera ocurrido poner la educación en manos de particulares, como tampoco a nadie se le hubiera ocurrido entregar a manos de sociedades anónimas el funcionamiento y marcha de nuestras universidades.
Las implicancias de la muerte de Perón exceden ampliamente este informe.
Su esposa y vicepresidenta María Estela "Isabel" Martínez lo sucedió en la Presidencia de la Nación.
El 20 de julio de 1974 varias entidades sindicales firmaban una solicitada apoyado la estatización de los canales.
El 23 de julio de 1974 los canales 9 y 11 fueron copados transitoriamente por pequeños grupos armados pertenecientes al Sindicato Argentino de Televisión, mientras el personal, ajeno a los hechos, deliberaba.
El 30 de julio los propietarios se comprometieron a vender los bienes muebles e inmuebles de los canales 9, 11 y 13 y de las productoras Telecenter (proveedora de contenidos del 9) y Proartel (proveedora del 13)
Sin Tato Bores ni Mirtha Legrand no se podría escribir la historia de la televisión argentina.
Una palabra los unificó en 1974: "elitismo".
Tal el término utilizado "off the record" por las nuevas autoridades de los canales para disponer el levantamiento de Dele crédito a Tato y Almorzando con Mirtha Legrand.
En la muy leída contratapa de La Razón, escrita por Luis Pedro Toni, el gerente de Canal 13 Carlos Montero explicaba por qué no se emitió el ciclo de Tato Bores durante julio de 1974: "El ciclo de Tato se suspendió de común acuerdo entre esta gerencia y el artista.
Consideramos que un programa hecho en base al humor político no tenía cabida en la programación de julio.
Primero la muerte del general Perón; luego la desaparición de Adelino Romero [secretario general de la CGT]; posteriormente el crimen cometido contra el doctor Mor RoirŠ [dirigente radical, ex ministro del Interior de Lanusse]
Evidentemente o había que cambiar la tónica del programa o bien suspenderlo, que fue lo que hicimos".
Anunciaba también la reanudación del ciclo para la primera semana de agosto, pero el ardiente clima político y los lineamientos de la intervención al canal impidieron durante un lustro la presencia semanal de una de las figuras clave del humorismo argentino.
El 13 de setiembre fue levantado Almorzando con Mirtha Legrand.
En una emisión del programa Soledad Silveyra criticó el levantamiento de un programa que protagonizaba; sus conceptos fueron apoyados por Antonio Gasalla, quien sostuvo que "en este momento se está haciendo una televisión partidista".
Preguntó Legrand: "¿Quiere decir que en la televisión únicamente trabajan los peronistas?".
La respuesta fue afirmativa.
El clásico de la televisión del mediodía retornará con el nuevo gobierno en 1976, por las mismas pantallas del 13 y con enorme audiencia.
La designación de algunos funcionarios da una idea del clima imperante en las cúpulas del gobierno: el 14 de agosto juró como ministro de Cultura y Educación Oscar Ivanissevich, eminente médico y representante de los sectores más de derecha del peronismo; en consonancia con este nombramiento, pocos días después asumió como rector de la Universidad de Buenos Aires el confeso fascista Alberto Ottalagano.
El 22 de agosto el temido Miguel Paulino Tato asume la intervención en el Este Nacional de Calificación Cinematográfica.
Juan Carlos Rousselot en el 7, Juan Carlos Mareco en el 9, Jorge Conti en el 11 y Omar Gómez Sánchez en el 13, fueron los nuevos directivos de una televisión totalmente estatizada.
Rousselot y Mareco con muchos años en el medio, Conti y Gómez Sánchez representando a la camada de periodistas que se habían acercado a Perón a través de los buenos oficios de López Rega.
Los cuatro con pocos años en el peronismo.
Los nombramientos tenían su correlato en las leyes: la 20.840, vigente desde fines de setiembre, imponía prisión de 2 a 6 años a quien "divulgara, propagandizara o difundiera noticias que alteren o supriman el orden institucional y la paz social de la Nación".
Poco tiempo después fue clausurada Satyricón, revista que había revolucionado el género humorístico.
El motivo: "inmoralidad".
La revista vendía 250.000 ejemplares mensuales.