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Luca Prodan
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subir a el rock en argentina. 
Fuente: lucaprodan.com.ar
Luca George Prodan había nacido el 17 de mayo de 1953 en Roma, Italia, tercer hijo de una familia de clase alta: el padre italiano, experto en arte oriental; la madre escocesa; con dos hermanas mayores, Michelle y Claudia; y un hermano, Andrea, 9 años menor. La familia vivió largo tiempo en China. De regreso a Italia, los padres no dudaron en enviar a Luca al colegio donde concurrían los hijos de las familias aristocráticas y también los de la familia real (los príncipes Carlos y Andrés), el Gordonstown College, un colegio pupilo situado al norte de Escocia. Allí también fue a parar Timmy Mackern, un argentino descendiente de escoceses. No tardaron en hacerse muy amigos, unidos tal vez por la desgracia de ser, italiano uno, y argentino el otro, muy resistidos por sus
compañeros que los consideraban inferiores por ser extranjeros. Luca se destacaba en Arte, Música e Historia. Integró el coro y aprendió a tocar la guitarra, la trompeta y algún que otro instrumento. Pero se destacó aún más cuando a meses de graduarse, harto del rígido sistema británico, se fugó del colegio rumbo a Londres. Ya en Londres, conoce la droga que marcaría a fuego su vida: La heroína. Luego de un tiempo en la capital británica, regresó a Roma, y mientras los padres lo buscaban a través de INTERPOL, él subsistía casi como un pordiosero, trabajaba en un mercado y vagaba, durmiendo en las plazas. Un día, alguien lo reconoció, le avisó a los padres y éstos lo reencontraron y lo enviaron a terminar el colegio, esta vez a un colegio italiano. Al tiempo, es requerido para hacer el servicio militar, al cual no se presenta, es declarado desertor, detenido y enviado a prisión por 3 meses. Luego lo uniformaron y lo enviaron a un regimiento de donde se escapo con destino a Londres. (volvería 3 años mas tarde a regularizar su situación con el ejército. Afirmó consumir cocaína, heroína, L.S.D, hatchis, xilocaína, etc., por lo que el médico que lo revisó firmó la eximicion del servicio militar, declarándolo además, insano mental).
En ese entonces, Luca ya era un prófugo permanente y la droga y el alcohol empezaban a abrirle una herida. De esta etapa, lo mejor fue su contacto con la música, asistió a cuanto festival o concierto de rock hubiera. Así vió entre otros, a Pink Floyd, Lou Reed, The Rolling Stones, Bob Marley, David Bowie, Sex Pistols, Génesis, Talking Heads, Peter Hammill, The Clash, y muchos otros más. También trabajó para la Virgin Records en la parte de archivo, pero lo despidieron al comprobarse que se robaba los discos. Componía y cantaba. Tocaba la guitarra. Pero la heroína comenzaba a ganarle una batalla.
Fue en 1977. Le dieron la noticia. Claudia, su hermana, había muerto en Roma. Se había suicidado junto a su novio en un pacto de amor y locura, después de un duelo a muerte con la heroína. Fue demasiado para Luca, y pasó lo que tenía que pasar, el hígado le dijo basta, produciéndole un coma hepático debido a la ingestión de drogas pesadas por tiempo prolongado, que lo dejaba al borde de la muerte. Internado en un hospital público de Londres, y con la única presencia de su madre, increíblemente abrió los ojos después de interminables días, un verdadero milagro. Luego, completó la recuperación en otro hospital, esta vez en Roma. El día en que le dieron el alta, el médico le advirtió que tenía el hígado desquiciado y que por eso, no soportaría ninguna otra adicción. Por ese entonces, recibió una postal de su amigo Timmy, traída por la madre de éste, que se encontraba de viaje por Europa. Esa postal de Timmy, su esposa, sus, por entonces, dos hijas, el perro y por detrás las sierras y el sol, contrastaban con el oscuro Londres que veía. Aquella foto, y la carta de su amigo invitándolo a pasar unas vacaciones en las sierras, fueron las motivaciones que encontró Luca para viajar hacia este lugar del mundo del que poco sabía.
Corría 1981 cuando arribó por primera vez a la Argentina. Paró primero en la casona de Timmy en Hurlingham, donde conoció a Germán Daffunchio, un pibe de 20 años, marinero, y cuñado de Timmy.
Hubo una especie de cope mutuo e inmediatamente partieron a las sierras de Córdoba a zapar. A sintonizar onda. De ese cope, el apoyo de Timmy y la certeza de que en la Argentina no había heroína, ni la habría, nació la decisión de Luca de instalarse aquí. Sin embargo, regresó temporariamente a Londres. Timmy quedó a la espera de novedades. Luca tardó en comunicarse, pasaron los meses, se dudó de su retorno. Pero regresó, antes liquidó su departamento londinense y con el dinero obtenido compró una batería electrónica, un bajo, un portastudio, una caja de ritmo, una cámara de eco y una guitarra acústica Fender.
También convenció a una baterista amiga, Stephanie Nuttal, a venir a la Argentina, para formar un grupo. Germán Daffunchio, a su vez, convenció a un amigo Alejandro Sokol, para instalarse en Córdoba, a zapar y ver que pasa. Ambos apenas tocaban la guitarra, pero el embale y las ganas que tenían de aprender a dominar sus instrumentos, cautivaron a Luca. La idea de formar grupo, se hacía realidad. Empezaron entonces los ensayos. Stephanie en batería, Daffunchio en guitarra eléctrica, Sokol en un bajo que estaba aprendiendo a tocar, y Luca en voz, guitarra acústica y efectos. Fueron apareciendo los temas. La banda se vino para Buenos Aires, cuando ya Luca suponía que era hora de tocar en vivo. Faltaba un nombre para la banda. Sumo, surgió luego de, diccionario mediante, una votación con las cinco mejores propuestas que fueron quedando. El debut fue en febrero de 1982 en Caroline's un pub de Palomar. Ese debut
fue presenciado por Diego Arnedo, un bajista con mediana trayectoria, y vecino de Daffunchio, que luego se haría cargo del bajo. El primer show importante de Sumo, fue un festival (el 20 de marzo de 1982 en la cancha del club Estudiantes de Bs.As.) en el que RIFF era el grupo principal. Esa tarde Sumo sonó mejor que nunca, Luca se probó ante mucho público con su show denso. Para entonces, Arnedo ya se había incorporado en bajo quedando la banda con dos bajistas. Ese festival, llamado Rock del Sol a la Luna, fue presenciado por Roberto Pettinato, saxofonista aficionado y por entonces, director del Expreso Imaginario, una revista de rock, ya desaparecida. Quedó impresionado, escribió críticas consagratorias y Sumo empezó a aparecer seguido en la revista. Vendría una prueba crucial: la guerra de Malvinas. Stephanie no soportó las presiones, y se tomó un avión el mismo día en que tenían un show. Luca entonces, le ofreció a Sokol, que todavía no podía con el bajo, convertirse en baterista. Sokol aceptó, pero no sabía nada. Así el grupo quedó en cuarteto: los puntos fuertes, el cantante y el bajista, el débil la batería. Para septiembre de ese 1982, Sumo cumplió sus primeras 50 presentaciones. Roberto Pettinato, relacionado con la banda, primero como periodista, empezó a concurrir a los ensayos con su saxo. A fines de ese año, su saxo ya sería parte del grupo, debutando en un recital conjunto con Los Violadores, en el Estadio Obras. Durante 1983, la banda se hacía fuerte en el circuito under del momento, que estaba integrado por los bares Zero, Einstein, Jazz y Pop, Stud, La Alcantarilla, y los teatros Bambalinas, La Cortada, IFT, Luz y Fuerza, etc. En el café Einstein, propiedad de Omar Chabán (dueño de Cemento) Sumo jugaba de local. Entre sus habitúes estaban Ricardo Mollo, guitarrista, y Alberto "Superman" Troglio, baterista. Ambos secretamente soñaban con ser parte del grupo. Pertenecían a la Hurlingham Reggae Band, un desprendimiento de Sumo, en el que estaban: Sokol en coros, Daffunchio, Arnedo, Troglio, Mollo, Tito Fargo (luego guitarrista de los redondos), Luca e invitados de toda especie. Tocaban obviamente solo Reggae. Hubo otros dos desprendimientos. Sumito y Ojos de Terciopelo. Sumito eran Luca con guitarra y caja de eco, Arnedo en contrabajo y Pettinato en saxo. Ojos de Terciopelo eran Luca, Sokol en batería y Arnedo en bajo. Sumo quinteto: Sokol, Arnedo, Daffunchio, Pettinato y Luca - realizó por entonces su primera grabación, un cassette independiente, Corpiños en la Madrugada, del que salieron solo 300 ejemplares que se vendían a la salida de los recitales. Para noviembre de 1983, Sumo pasó de quinteto a sexteto con la incorporación del guitarrista Ricardo Mollo. El verano de 1984 trajo consigo una gira por Villa Gesell, que resultó mas que importante para la historia de la banda. Excesos, peleas, locuras, cero dinero. Hubo una eclosión, Sokol espantado por el nivel de locura, anunció que dejaba el grupo. Daffunchio, su amigo, quizá solidarizándose con él, también dejó la banda. En medio del parate y las deserciones, Luca sorpresivamente partió a Europa. Fue el principio que pareció el final. Regresó para mitad de ese año. Estaba ya en la banda Alberto "Superman" Troglio en lugar de Sokol. La primera actuación después del retorno de Luca fue en Agosto en el Auditorio Bs.As. de la calle Florida. La formación fue de quinteto (Luca, Mollo, Arnedo, Troglio y Pettinato) Una cosa era concreta, y era que el grupo había crecido considerablemente en cuanto a poder de convocatoria. Ya había regresado a la banda Daffunchio, cuando un productor de la CBS, les ofreció grabar. Aceptaron. La grabación, producida por Walter Fresco, se hizo entre octubre de ese 1984 y enero de 1985. Así apareció Divididos por la Felicidad. 1985 fue el año de Sumo. Presentaron el disco en 3 conciertos a lleno total en el teatro Astros. Hubo una presentación extraoficial en el Stud, auspiciada por el sello, para la prensa y de ahí en mas, la bola. Empezaron a llover actuaciones en discotecas, teatros de Buenos Aires, en los barrios. Surgió una actuación en el festival Buenos Aires Rock & Pop, los días 11, 12 y 13 de octubre, compartiendo cartel con INXS, John Mayall, Nina Hagen, y lo mejor del Rock Nacional del momento, Charly García, Virus, Fito Páez, Los Abuelos de la Nada, Baglietto, Soda Stereo, Zas, La Torre y G.I.T. Para fin de año, CBS declaró haber vendido 15000 discos, una muy buena cifra para un grupo debutante. Así llegó la confirmación del grupo para participar en febrero del festival Chateau Rock 86, en Córdoba, y la presencia de Sumo en todas las encuestas y resúmenes sobre la temporada de Rock en la Argentina. Sumo fue la sensación del festival cordobés, Chateau Rock en la edición de 1986, les sobró trabajo y repercusión.
Entre marzo y abril grabaron el segundo disco, Llegando los monos. En agosto, mas precisamente el sábado 9, la presentación de ese material en Obras, resultó un concierto alucinante, mas allá de que el cantante a veces pareciera errático o cansado. Fue el mejor momento del grupo. Ahí empezaría la declinación de la salud de Luca, preso total del alcohol. Poco más de un mes después de ese show, el 15 de noviembre, Sumo insistió con otro excelente Obras, compartido con el trío brasileño Os Paralamas Do Sucesso.El físico de Luca estaba al borde. El alcohol era ineludible, hablaba de querer mejorarse, iba a Alcohólicos Anónimos, hacía promesas, pero una y otra vez recaía. El problema era que Sumo seguía ensayando, como lo había hecho siempre, en el Oeste, y a Luca, que ya se había mudado al barrio de Abasto, los 45 minutos de viaje en tren, le parecían ya un infierno. El largo 1986, que terminó igual con críticas a favor, separó en dos la historia del grupo y de Luca, que ya nunca mas volverían a funcionar como una maquina bien aceitada como en el '85 de la consagración. El verano del '87 fue el último momento de convivencia real de Luca con Sumo.En enero tocaron en el festival de Bali, una playa marplatense. Luca estaba mal, pero arriba del escenario fue una bestia como siempre. El viernes 27 de marzo Sumo logró una de sus más recordadas performances, en la primera velada del Chateau Rock 87. Inspirado Luca, el grupo redondeó conmovedoras versiones de sus clásicos, produciendo una ovación de las 8000 personas presentes. En la grabación de After Chabón, el tercer disco, entre Abril y Mayo, Luca solo se limitó a participar de las partes imprescindibles, improvisó la mayoría de las letras, se enojó, hizo escenas, y cantó como nunca lo haría, ni aún en vivo. A esta altura, Luca empezaba a ser un solitario despegado de la banda, que ensayaba sin él, y explicándole innovaciones antes de los shows, con crisis internas muy
fuertes que llegaron a generar un clima de disolución interna. Luca estuvo muy mal en escena en los contados shows posteriores, incluso en el Obras del 10 de octubre de la presentación de After Chabon. El público que llenó Obras ese día, tal vez vio al mismo Luca de siempre, pero la realidad es que estaba inconexo, errático. Hubo que escribirle carteles enormes con las letras porque no las recordaba, y en el disco, las había improvisado casi todas. Fue ese el último show grande de Luca. Había llegado una época de trabajo fuerte, con diciembre, y los Sumo hicieron lo de siempre: salir a tocar. Luca, que por ese entonces se había mudado a una especie de salvaje casa comunitaria en Alsina entre Defensa y Bolívar en San Telmo.Dijo sí, pero no daba más... Como siempre, hablaba de mejorar, de querer curarse, de parar e internarse en una clínica de rehabilitación. Necesitaba dinero para concretarlo. Lo habría: hubo un arreglo muy favorable con la CBS al firmarse un contrato por 4 discos mas. El primero de ellos, en vivo. Y en consecuencia, se cobró un dinero fuerte, por anticipo de regalías. La parte de Luca, de ese dinero, cobrado exactamente el último día de su vida, sirvió para pagar los gastos de su sepelio.
Timmy, había pactado con Luca que juntos irían a SADAyC el miércoles 23 de Diciembre a cobrar el dinero pendiente por derechos de autor y proporción de las recaudaciones y venta de discos. El hecho de cobrar tenía otros motivos. Con esos 70000 australes, alcanzaba y sobraba para la internación en una clínica de alcohólicos, sobre todo porque además estaba el dinero del contrato con CBS.
La idea inicial para es fin de año, eran dos actuaciones en Cemento. Los jueves 24 y 31 con una salida anterior el domingo 20, en el club Los Andes, de Lomas de Zamora, compartiendo el recital con Los Violadores. Luca llegó borracho ese domingo por la tarde al club Los Andes. Estaba peor que de costumbre, y se peleó con un control, que no lo dejaba pasar con una botella de ginebra. Después subieron al escenario. Sería su ultima actuación y posiblemente lo sabía y sucedió que por primera vez en la historia de Sumo, Luca hizo dos veces "Fuck You", es decir, terminó el tema, se dió vuelta, dijo "otra vez" y lo cantó de nuevo. Y fue el final. No hubo más.
Luca murió entre las 9 de la noche del lunes 21 y las 3 de la mañana del martes 22. Lo encontraron en la cama, en posición casi fetal y con una sonrisa en la boca. Se terminaba la realidad, empezaba el mito. Su cuerpo descansa en el cementerio de Avellaneda, a donde centenares de fans, viejos y nuevos, le rinden tributo semana a semana...