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Janis Joplin, 35 años después
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subir a armonía y música. 
Por Daniel Amiano

Siempre quiso cantar.
Ya en la escuela, en su Texas natal, no desperdiciaba la oportunidad de subir a un escenario.
Entonces quería cantar como Odetta.
Pero ella, Janis
Joplin, iba a absorber ése y otros modelos, como Bessie Smith, para construir una de las figuras más poderosas que dio el rock.
Su tranquila vida en Texas cambió cuando sus padres le pagaron unas vacaciones en Los Angeles y San Francisco.
Allí quedó fascinada por el germinal hippismo que entonces ocupaba a beatniks y artistas de todas las áreas, pero que concentraba sus mayores fuerzas en la música, que se expandía como un reguero de pólvora.
Cuando volvió para contar sus aventuras en ese nuevo mundo que había descubierto, la diferencia con sus compañeros se hizo abismal.
Y las burlas se sucedieron hasta que la designaron el muchacho más feo del centro de estudios.
Sintió que se había quedado sola.
Entonces decidió irse definitivamente y, claro, a San Francisco.
Viajó 50 horas, llegó y esa misma noche cantó en un bar.
En la gorra juntó 14 dólares.
Corría 1967 y era el comienzo de una historia tan deslumbrante como fatal.
Rápidamente se conectó con músicos locales y muy pronto lideró su propio grupo: Big Brother & The Holding Company.
Su voz aguardentosa y la entrega con la que hacía sus presentaciones llamaron rápidamente la atención no sólo de los protagonistas del movimiento en la Costa Oeste, sino que pronto iba a seducir al otro polo creativo de la década, Nueva York, y, claro, del mundo.
Clive Davis, de CBS, que tenía entre sus artistas nada menos que a Bob Dylan, quiso conocerla.
Y aunque volvió horrorizado por el modo de vida de la cantante y sus compañeros, supo inmediatamente que había descubierto a una número uno.
Con el éxito llegó la presión por mantener ese lugar de privilegio.
Competía por la cima con Hendrix y Jim Morrison (The Doors), exponentes de ese estallido de creatividad y excesos, que se tomaban muy en serio eso de sexo, drogas y rock and roll.
"Cheap Thrills" (1968), el debut con su banda para un gran sello, la instaló rápidamente en la preferencia del público.
Su voz aguardentosa y expresiva instalaba un nuevo estilo, que combinaba la tradición del rhythm´n´blues con la crudeza que el rock adquirió muy particularmente en California.
Pero pronto las cosas cambiaron.
Su productor decidió que necesitaba músicos más profesionales para acompañarla y, por qué no, alejarla del descontrol que gobernaba su vida.
Resultó contraproducente: se quedó cada vez más sola.
Otra vez sola.
Sus amigos ya no estaban cerca y costaba encontrarle sentido a ese vértigo.
El siguiente álbum, "I Got Dem Ol´Kozmic Blues Again Mama!" (1969), resultó una tarea demasiado trabajosa.
No encontraba afinidad con los músicos y su adicción al whisky era cada vez más profunda y complicaba sus relaciones.
Era su primer álbum solista y confirmaba que era una cantante diferente de todas.
Janis apareció muerta el 4 de octubre de 1970, a los 27 años (a la misma edad que murieron Hendrix y Morrison).
Sobredosis de heroína.
Dos discos y parte de un tercero ("Pearl", editado en 1971) bastan para que sea uno de los pocos grandes mitos del rock.
Ser la número uno le llevó la vida.
Escucharla sigue siendo un acto conmovedor.