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Stevie Ray Vaughan cada día toca mejor
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Por Ricardo Carpena

El mito del blues de los años ochenta vuelve en reediciones y en otra recopilación

A las 7 de ese fatídico lunes 27 de agosto de 1990, el cable de la agencia AP heló la sangre de los habitantes de Austin, la capital de Texas, Estados Unidos: "Accidente de helicóptero en East Troy,Wisconsin. Cinco muertos, incluido un músico".
A las 9.30, la información confirmaba las peores presunciones: Stevie Ray Vaughan era el músico, el hijo pródigo de Austin, el guitarrista y cantante que en los años ochenta había revolucionado el anquilosado
blues y lo había convertido en moda.
El helicóptero que finalmente se cayó en las frías montañas de Wisconsin lo traía del centro de esquí donde Vaughan había compartido, ante 25.000 personas, un recital con Eric Clapton, Buddy Guy, Robert Cray y su hermano, Jimmie Vaughan.
Murió en su momento de gloria, 36 días antes de cumplir 36 años, pero, desde entonces, sigue volviendo en su mejor forma, intacto, con sus dedos cargados de dinamita, su garganta con sonido a óxido, su música destinada a encender las almas.
Para la historia de la guitarra eléctrica, el huracán Vaughan fue el músico más importante después de que el tornado Jimi Hendrix arrasó en los años setenta con las convenciones musicales y exploró sonidos desconocidos hasta ese momento.
Como Hendrix, el estilo Vaughan se transformó en una marca registrada que influyó a generaciones posteriores de músicos y careció de artistas capaces de ocupar su lugar: ambos, cada uno en su época, se convirtieron en irreemplazables.
No casualmente, Stevie admiraba a Hendrix hasta el punto de que uno de sus temas más recordados es una particular versión de "Little Wing", del genial guitarrista negro.

Los unos y los otros
Hasta su irrupción, el blues se debatía entre los ortodoxos que seguían los dictados de papá Robert Johnson al pie de la letra y los infieles como Eric Clapton, que coqueteaban con el pop hasta pasteurizar el género y tornarlo digerible para el mercado.
Vaughan demostró que en esos estáticos años ochenta se podía hacer blues combinando la tradición y la modernidad, que un artista blanco podía darse el lujo de dotar de nueva vida a la música negra por excelencia, que la intocable galería de héroes de la guitarra (superpoblada por entonces) podía sumar otro exponente.
Nacido el 3 de octubre de 1954, hijo de Jim y Martha, Stevie creció influenciado por
su hermano Jimmie (tres años mayor), responsable de que cambiara la batería por la guitarra a fuerza de escuchar tantas veces a músicos como los tres King (B. B., Albert y Freddie), Kenny Burrell, Albert Collins, Charlie Christian y Django Reinhardt.
En 1976 formó su primer grupo, Triple Threat Revue, que cuatro años después adoptó el nombre que sería célebre: Double Trouble, siempre acompañado por sus fieles escuderos, el bajista Tommy Shannon y el baterista Chris Layton.
En 1982, el grupo debutó triunfalmente en el Festival de Jazz de Montreux, en Suiza, donde no sólo conquistó al público: sus dedos endemoniados también sedujeron los oídos del rockero David Bowie, que lo invitó a tocar en su álbum "Let´s Dance".
La alianza sirvió como un bautismo para avanzar otro casillero en el tablero musical de entonces y, además, para llamar la atención del cantautor folk norteamericano Jackson Browne, que, mezclado entre el público, y tan entusiasmado como éste, le prestó a Vaughan y sus amigos su estudio para grabar su primer CD.
Desde que lanzó ese primer álbum, "Texas Flood", en 1983, SRV (esas siglas que se transformaron, desde las portadas de sus discos, en un símbolo) acumuló fama, Grammy, récords de discos vendidos dentro del blues y un reconocimiento sin fronteras.
Su carrera, en rigor, fue corta. Y en su mejor momento se murió. Aun así, podría decirse que desde hace poco más de ocho años (en coincidencia con esa fatalidad aérea) que Vaughan está volviendo. Porque sólo alcanzó a editar en vida cinco discos (por lo menos oficialmente, ya que los álbumes piratas superan los veinte): "Texas Flood" (1983), "Couldn´ Stand the Weather (1984), "Soul to Soul" (1985), "Live Alive" (1986) e "In Step" (1989). Pero desde entonces no se detienen las nuevas ediciones, reediciones y recopilaciones de su indispensable obra.
Cada una es una pieza vital de ese rompecabezas del blues contemporáneo, con canciones donde la fuerza de su guitarra y de su voz hacen creer en la existencia de Dios, y en las que también hay temas llenos de sutilezas, quizá para comprobar que lo suyo no era solamente una demostración de virtuosismo reducida a la velocidad.
Ahora, Epic acaba de lanzar una nueva recopilación, "The Real Deal: Greatest Hits 2", con cuatro versiones de sus temas en vivo nunca editadas, y un tema inédito, "Pipeline", del film "Back To The Beach". Y, como yapa, reeditó cuatro de sus discos oficiales grabados en estudio con muchos bonus tracks (canciones inéditas, en vivo, reproducciones de sus palabras) y booklets con notas renovadas, más información y fotos, y todas las letras de las canciones.
Por eso, SRV sigue volviendo. Y tocando cada día mejor.