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Fender Stratocaster: El sonido que cambió al mundo
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Nota del webmaster:
Señores de pie...
En la imagen que ilustra el presente artículo podemos observar a nada menos que Frank Zappa con una guitarra histórica, recuperada y reacondicionada por el maestro.
Dicha Fender Stratocaster ( la cual pueden observar con claros signos de haber sido incendiada ) perteneció nada menos que a Jimi Hendrix...
Vaya valor histórico, simbólico y emotivo.
Toda una síntesis de lo que implica una Fender Stratocaster para la cultura universal.
Por Daniel Amiano

Hace 50 años: nacía la Stratocaster y un ritmo que conquistó a la juventud.
El rock and roll y el modelo de guitarra que lo identifica aparecieron en 1954
Mensaje a las generaciones de
madres que se quejan desde hace décadas del "ruido" que escuchan sus hijos: el culpable fue un tal Clarence Leo Fender. No era músico, sino aficionado a la electrónica y al audio. Todo lo que hizo fue inventar la Stratocaster, el modelo de guitarra que es sinónimo de rock. Basta nombrar a Jimi Hendrix, Bob Dylan, George Harrison, Eric Clapton, David Gilmour, Jeff Beck, Peter Green, Jimmy Page, Pete Townshend, Stevie Ray Vaughan, Adrian Belew, Elvis Costello... como para comenzar a vislumbrar la importancia de este modelo en el sonido del rock. Fender ya había inventado la Telecaster (primero llamada Broadcaster) en 1950, y Gibson ya tenía su modelo Les Paul en 1952, pero cuando Fender presentó la Strato, en 1954, desafió con su diseño futurista y tres micrófonos incorporados al sonido de su época. No casualmente ese mismo año nació el rock and roll.
La aventura sonora comenzó tal vez el 12 de abril de ese mismo año, cuando Bill Halley y sus Cometas grabaron un tema que aún hoy contagia su ritmo bailable, "Rock Around the Clock" ("Rock alrededor del reloj"). Era la primera señal, el primer gesto de un cambio que, a su vez, se daba en otras formas de expresión.
En aquellos años de posguerra, la bondad económica de los Estados Unidos permitió el surgimiento del American way of life, frase que condensa el esplendor consumista de la sociedad, que además empezó a diferenciar al público joven (teen ager) como un rubro particular y con buen poder adquisitivo como para integrar por sí mismos un grupo de clientes potenciales. Eran años del baby boom: las familias querían y podían ser numerosas. Esos mismos jóvenes, que hasta podían conseguir empleo, empezaron a elegir sus vestimentas, sus coches (sacaban el registro a los 16 años) y su música.
El cine, en las figuras de James Dean y Marlon Brando, daba las primeras señales de una juventud con ganas de vivir al límite, y hacía notar con cierto encanto a seres marginales, mientras dejaba entrever el concepto de pandilla que se desarrollaba a un costado del sueño de vida americano, marcado por la velocidad de sus motos o sus descapotables y un ambiente de violencia urbana que se exhiben en films como "El salvaje", "Rebelde sin causa" o "Nido de ratas", y que crearon una mitología de la rebelión juvenil.
En forma paralela, un grupo de escritores (Jack Kerouak, Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, Gregory Corso) instalaban en la literatura una nueva manera de escribir y de vivir, en un movimiento bautizado Beatnik.
La música, hasta entonces, era blanca o negra; las radios emitían música de blancos o de negros; había lugares donde se escuchaba música para público blanco o público negro.
En los primeros años 50 había aparecido ya, como eco de esa actividad intensa que ponía en la velocidad buena parte de sus particularidades, el rockabilly, música hecha por blancos que se encargaron de darle al blues una intensidad frenética.
Tal como sucede hoy con algunos cambios estéticos (que a su vez marcan diferentes movimientos dentro del rock), las nuevas tendencias no eran impuestas por las grandes empresas discográficas, sino por los pequeños sellos independientes que se encargaban de descubrir en los locales nocturnos a los ídolos para esos nuevos adolescentes.

A mecer y rodar
El término existía desde hacía un par de décadas, pero recién cuando Bill Halley y sus Cometas grabaron "Rock alrededor del reloj", el explosivo cóctel -blues, country, rhythm´n´blues, gospel- comenzó a ser la música de baile que elegirían los jóvenes como propia, como signo del cambio, e incluso como medio para romper barreras raciales. Fue en los locales donde el público negro comenzó a mezclarse con el blanco. Las distinciones empezaban a quedar atrás. Todos tenían el mismo derecho a la diversión. Y no fueron pocos los que vislumbraron un gran negocio. Sam Phillips, dueño del estudio y sello Sun, de Memphis, que se dedicaba a descubrir nuevos artistas y había sido la cuna del rockabilly, repetía incansablemente: "El que descubra un cantante blanco para la música negra, se hace millonario". Tenía razón: allí grabó sus primeras canciones Elvis Presley.
El rock and roll es, por excelencia, un ritmo inventado para bailar, y el género a partir del cual la industria comenzó a diseñar un negocio
multimillonario. El término fue tomado del slang negro de los años 30 y resultó ser ideal. Una música sensual, contagiosa y frenética que, como las músicas populares de cualquier parte del mundo, hablaba de amores perdidos, hombres abandonados y aventuras juveniles. Es claro: nadie prestaba demasiada atención a la historia porque había que bailar. La palabra comenzaría a cobrar sentido mucho tiempo después, cuando un tal Bob Dylan, empapado de la literatura beatnik, decidió abrir un nuevo camino en la historia.

Típicamente joven
Por supuesto, esa facilidad por la cual los jóvenes adoptaron el rock como su lenguaje, tiene un claro sentido: los mayores no podían entenderla.
Pero no se trató sólo de padres sorprendidos. Hubo reacciones realmente delirantes. Algunos grupos relacionados con el Ku Klux Klan llegaron a decir que "el rock baja al blanco al nivel del negro". En la entonces Unión Soviética lo condenaban como el opio de la juventud llegado de Occidente, y en los Estados Unidos algunos insistían en que se trataba de un nuevo ataque del comunismo a su entonces complacida sociedad. Lo cierto es que, desde hace medio siglo, el rock es la música que se relaciona directamente cuando se habla de cambios, rebeldía, negocios o delirio.
Para muchos, ese 12 de abril nació el rock and roll. Para otros, hubo que esperar unos meses: a mediados de ese mismo 1954, un muchacho de 19 años entró en Sun para grabar unas canciones. Una de ellas era "That´s All Right (Mama)", un viejo blues reformulado a una intensidad desquiciada. El joven se llamaba Elvis Presley.
Y ahí empieza otra historia.