Estamos trabajando en la nueva versión del sitio, enterate como participar.



El lenguaje de Pink Floyd
 Vistas desde creación:7691
 Vistas desde último cambio:5017
 Vistas este mes:7691
 Vistas este año:7691
subir a armonía y música. 
El lenguaje de Pink Floyd
Por Daniel Amiano

El éxito alcanzó a Pink Floyd cuando el grupo llegó al desencanto.
La gran banda experimental se convirtió en un grupo que se concentró en volver a hacer canciones de una
exquisitez sonora nunca antes registrada.
Con "The Dark Side of the Moon", Pink Floyd no sólo conquista al mundo sino que rompe los límites que había impuesto en trabajos anteriores; va más allá de lo posible, con una excelencia sorprendente.
Esa excelencia contiene el desencanto de una generación que vio cómo fracasaban sus ilusiones.
El punk lo hará unos años más tarde con un rock crudo, pero en 1973, Floyd derribó lo idealizado (el dinero, el éxito) con un puñado de canciones.
En esta etapa, la más sorprendente y perfeccionista de su historia, el grupo desarrolla su estética bajo el signo de esa derrota, la muerte, la pérdida de tiempo, el fracaso.
No hay optimismo sino soledad.
La soledad en la que se internó Barret cuando abandonó a sus compañeros, y cuyo genio será invocado una y otra vez como personaje querido y respetado.
Pink Floyd no olvida a Barret, y en 1975 le dedica "Shine on you Crazy Diamond":

"Recuerda cuando eras joven, brillabas como el sol, brilla sobre ti, diamante loco./ ahora hay una mirada en tus ojos, como agujeros negros en el cielo./ fuíste atrapado en el fuego cruzado de tu infancia y tu estrellato, soplado por la brisa de acero./ ¡Vamos tú, blanco de brisas lejanas; vamos, extranjero; y tú, leyenda, y tú, mártir; y brilla!"

Las imágenes en los álbumes y en los shows son tan oníricas como las de su primera etapa, pero con otras características: el hombre cede humanidad para convertirse, casi, en un objeto más del paisaje, y pronto se pierde en "Animals" (1977), cuando en plena crisis de desocupación en Inglaterra, Floyd hace volar cerdos sobre fábricas abandonadas, apuntalando el fracaso, la desolación, el desencanto.
Si bien todos los músicos aportan lo suyo (y en mayor medida Gilmour, que perfeccionó el sonido de su guitarra y lo hizo único), es Waters quien se adueña de las palabras de Pink Floyd.
Después de casi dos años de encierro (cuando todas las bandas progresivas habían sido derrotadas por el punk), llamó a sus compañeros y les propuso grabar la historia que había escrito sobre las paranoias y
obsesiones de una estrella de rock (¿él mismo?, ¿Barret?) que construye un muro para aislarse de la realidad.
Hablaba, también, de su generación.
Se trata, claro, de "The Wall" (1979), que dos años más tarde se convertirá en el film dirigido por Alan Parker.
El hombre que se había desdibujado en los últimos años se convierte en una marioneta; en un objeto claramente manipulable y consumista.
La imagen del hombre que creció en los años 80 y dominó los 90.
Pink Floyd había alcanzado la cima.
¿Qué podía venir después?
La expansión de Waters como generador de historias.
Y llegó el corte final.
"The Final Cut" marcó la despedida del grupo, con Waters contando un sueño de posguerra (de las Malvinas), sin una mísera esperanza, mientras despedía a sus compañeros por no estar de acuerdo con su sonido "antiguo".
1983 cierra un círculo que no había dejado de expandirse desde 1966.
La historia continuará diez años después.
Pero es otra historia.

Pink Floyd: el sueño terminó
Por Daniel Amiano - Diario La Nación ( Viernes 17 de Febrero de 2006 )

Pasaron 25 años desde el último intento de una gira por parte de Pink Floyd con
su formación clásica: Roger Waters, David Gilmour, Rick Wright y Nick Mason.
Su líder intelectual había diseñado una historia compleja y provocativa que enfrentaba incluso al punk, que se había convertido en la nueva escena del rock.
Hacía tiempo que Waters era el ideólogo de una de las cuatro o cinco bandas rockeras fundamentales para la historia de la música cuando compuso "The Wall".
Pero Pink Floyd no era sólo el discurso. La música evolucionó a la par de la poco optimista poética de Waters.
Y, ahí sí, Gilmour era el complemento perfecto para hacer que esa propuesta discursiva tuviese la estética musical adecuada.
Así, desde los tiempos de exploración espacial de "A Saucerful of Secrets" (1968); la ambiciosa experimentación de "Ummagumma" (1969) y "Atom Heart Mother" (1970), o la profunda delicadeza de "Meddle" (1971), el grupo se involucró hasta el cuello con su tiempo (y todas las posibilidades tecnológicas que éste ofrecía) y no se la hizo fácil a su público.
Floyd excede la psicodelia, el rock progresivo, el sinfónico o cualquier otro nombre con el que se lo quiera definir.
No llegaron por casualidad a "The Dark Side of the Moon", ¿el disco perfecto? Al menos estuvieron muy cerca de ello.
Desde el arte al sonido, pura concentración, pura experimentación, pura música.
"Wish You Were Here" y "Animals" proponen nuevos viajes, pero esta vez comandados por la guitarra de Gilmour.
El marca el pulso y la profundidad de la nueva estética del grupo.
Fue entonces cuando Waters pensó algo grande, realmente grande: una obra en formato de álbum doble que contaba la historia de Pink, un personaje que contenía datos autobiográficos y del fundador de ese viaje, Syd Barret.
"The Wall" se pudo interpretar en vivo muy pocas veces.
Si bien las puestas de Pink Floyd siempre habían sido complejas y
carísimas, ésta excedía cualquier antecedente.
No pudo representarse demasiado, y el siguiente álbum, otra completa idea de Waters (y suerte de continuación del anterior) ni siquiera fue hecho en vivo.
Había una imposibilidad cierta: mientras grababan "The Final Cut", Waters echó de la banda a Wright y Mason.
Así llegó a su fin una formación que, en poco más de una década, construyó un imperio incomparable, y aunque la banda editó discos sin Waters, nunca volvió a ser lo mismo.
Todo cambió cuando los cuatro aparecieron juntos en Live 8. Y la esperanza de que Pink Floyd vuelva a los escenarios iluminó la cabeza de muchos, muchísimos amantes de la música, y al parecer, no va a ser así.
Los rumores que aparecieron por Internet fueron descalificados por los integrantes de la banda en su página oficial. Alguna vez lo dijo Lennon sobre los Beatles, "el sueño terminó".
Y tal vez no esté del todo mal.
La nostalgia podría manchar una obra impecable.