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La herencia de Rimbaud
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Por Daniel Amiano

Cuando Jim Morrison se instaló en París fue para encontrar su destino en una dirección similar a la de aquellos poetas malditos que admiraba.
Es más: hay quienes sospechan que, en realidad, no murió en la Ciudad Luz sino que ensayó un simulacro (de hecho, definitivo) para seguir la ruta que un siglo antes había
emprendido Arthur Rimbaud hacia Etiopía.
Y suena tan descabellado que podría ser real.
En uno de los casos más particulares de la historia del arte, Rimbaud sirvió de héroe y antihéroe (renovado y reinterpretado) desde los simbolistas franceses de fines del siglo XIX a los surrealistas, la generación beat, los estudiantes de Mayo del 68 o el movimiento rockero.
Todos recuperaron la vida y la obra de este rebelde que escribió su obra entre los 16 y los 20 años y que luego abandonó todo para convertirse, según él mismo expresó, en un visionario:
"¿A quién alquilarme?
¿Qué bestia hay que adorar?
¿Qué santa imagen atacar?
¿Qué corazones romperé?
¿Qué mentira debo sostener?
¿En qué sangre caminar?

" Textos como éste son los que lo convierten en el primer adolescente rebelde.
El mismo que se intenta emular desde hace más de un siglo, y que despertó sensaciones tan esperanzadoras como la del poeta René Char: "El primer poeta de una civilización todavía por nacer".
Visitó más veces las comisarías que las páginas en blanco y, más allá de su obra y de su vida (murió a los 37 años después de vivir intensas aventuras entre Africa y Europa), recibió retratos como el que sigue, por parte de un agente de policía: "En moral y talento, el tal Raimbaud (sic), de edad comprendida entre quince y dieciséis años, era y es un monstruo.
Es capaz de componer poemas como nadie, pero sus obras son completamente incomprensibles y revulsivas".
De hecho, la obra de Rimbaud fue "comprendida" muchos años después.
Sus temas provocativos, sus imágenes desafiantes y su musicalidad (impensable para la época) lo hicieron un moderno constante.
Un clásico que excede el género literario.
Por eso, no es casual recalar en Rimbaud cuando se descubre la obra de Bob Dylan, Lou Reed o Kurt Cobain, como tampoco es casual que Picasso, Dalí o Warhol lo hayan tenido en un Olimpo personal.
Son verdaderamente muchas las lecturas que su obra permite.
Tantas como la que hizo incluso Patti Smith: "El primer poeta punk.
El primer individuo en hacer una proclama importante en favor de la liberación de la mujer al decir que, cuando las mujeres se liberen de la larga servidumbre de los hombres, van a hacerse oír de verdad.
Nuevos ritmos, nuevas poesías, nuevos horrores, nuevas bellezas."