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30 años sonando en los fogones
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subir a el rock en argentina. 
Hay quienes criticaron a Sui Generis por su espíritu adolescente.
También porque su música era blanda comparada con otras propuestas contemporáneas, como Pescado Rabioso, Color Humano, Billy Bond y La Pesada, Pappo´s Blues o Aquelarre.
Un ejemplo: Billy Bond dijo alguna vez que el grupo "era blando, pero decente".
Lo cierto es que, en su tiempo, lo que logró el dúo que
formaban Charly García (entonces Charlie) y Nito Mestre fue saltar del público típico del rock en aquellos años (en fin, los pelilargos que andaban por Corrientes o plaza Francia) a un abanico mucho más amplio de espectadores.
Un público que no pertenecía a la grey rockera y manejaba otros códigos.
Es cierto: eran blandos, aunque "Canción para mi muerte", el primer simple y tema principal de su primer álbum, "Vida" (1972), posee una suavidad que incomoda.
Sí, eran blandos, pero no decían lo mismo que decenas de baladistas que se repetían (tal como se repiten hoy) sin dejar huella alguna.
Desde el éxito de "La balsa", por Los Gatos, el rock no vivía un éxito que excediera la intimidad rockera con tal éxito de venta inmediata.
No se trataba de un simple éxito de temporada.
En su segundo disco, "Confesiones de invierno" (1973), las composiciones de García ya se mostraron más pretenciosas, y aunque no salían de la estructura de la canción, se advertía una búsqueda estética más profunda en temas como "Rasguña las piedras" o "Tribulaciones, lamento y ocaso de un tonto rey imaginario o no". Y además, tenían otro gran éxito, "Cuando ya me empiece a quedar solo", al mejor estilo intimista de "Canción para mi muerte".
En 1974, Sui Generis era un grupo de éxito.
Eso facilitó ganar algún dinero que Charly invirtió en nuevos teclados.
Eso definiría no sólo el futuro del dúo sino el futuro de García.
Con esos nuevos aparatos Charly podía acercarse al sonido de la música que entonces escuchaba.

Música progresiva.

Entonces, empezó a desarmar el concepto de canción y, por lo tanto, comenzó a alejarse del estilo de Mestre.
"Pequeñas anécdotas sobre las instituciones" (1974) fue el disco más complejo de Sui Generis, que, más allá de ser víctima de la censura como tantos otros en su tiempo, mostró a García mucho más agudo y crítico.
Un anticipo sumamente fiel al compositor que más tarde se convertiría en una figura central de la música argentina.
No hubo cuarto álbum.
Las tensiones internas, afirmadas en dos estéticas cada vez más distantes, hicieron que Sui Generis comenzara a despedirse a pesar del éxito y el reconocimiento que habían ganado entre sus pares.
El 5 de septiembre de 1975 -el lunes se cumplirán 30 años-, el dúo anunció su despedida. El "Adiós Sui Generis" se produjo con dos conciertos, el mismo día, en el Luna Park.
Se vendieron 25.900 entradas. Se grabó un álbum doble y se realizó un film documental (ambos bajo el mismo nombre).
Volvieron a reunirse 25 años después, con un álbum, "Música para adolescentes", y conciertos en el estadio de Boca y algunas ciudades del interior.
No fue lo mismo y, es cierto, poco importa.
Esas canciones ya habían animado infinidad de fogones.