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1973: Año de cambios
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subir a el rock en argentina. 
1973 fue un año de cambios profundos en la historia del rock hecho en la Argentina.
Por un lado, un cambio generacional: ya no eran adolescentes quienes habían visto a Manal, Almendra o Vox Dei en sus comienzos y los nuevos jóvenes tenían sus propios representantes en grupos como Sui Generis o El Reloj.
Además, el rock
se expandía como movimiento cultural con algunas acciones que excedían el hecho musical.
La más particular era la de encontrarse cada domingo en el parque Centenario.
Allí, músicos, poetas, artistas plásticos, grupos de psicología y otras tantas tribus se reunían a "planear" un mundo mejor.
O al menos compartir ése que les había tocado en suerte.
1973 fue, también, un año especial para Luis Alberto Spinetta.
Pescado Rabioso
, convertido en cuarteto (con David Lebón, Carlos Cutaia y Black Amaya), da a conocer "Pescado 2", el álbum doble que combinaba el lirismo "spinetteano" con la energía que quería alcanzar a partir del modelo de Pappo´s Blues.
Un momento de búsqueda y explosión creativa particular, tan particular que, pocos meses después, aparece un nuevo trabajo firmado por Pescado Rabioso, aunque en realidad se trata del segundo viaje solista del Flaco.
"Artaud", el álbum considerado por muchos como el más logrado de la historia del rock, fue compuesto y realizado mientras se disolvía Pescado y se gestaba un nuevo trío (con Pomo y Machi) que debutaría se mismo año: Invisible.
Hace 30 años, "Artaud", dedicado, claro, a aquel surrealista fundamental de "El pesanervios" y el teatro de la crueldad, posee el delirio afilado y desconcertante que transmite (y exige) su obra.
Desde el formato de la tapa, Spinetta proponía un cambio estético: una estrella verde con los bordes amarillos que respondía a un texto del propio Antonin citado en el álbum: "¿Acaso no son el verde y el amarillo cada uno de los colores opuestos de la muerte, el verde para la resurrección y el amarillo para la descomposición y la decadencia?" De todas formas, esa propuesta estética, que se salía de la cuadratura establecida en las disquerías, incomodaba (y molestaba) a los comerciantes, que apilaban los ejemplares en el mostrador.
Y ni hablar del contenido.
Spinetta
cambió la tensión de la guitarra eléctrica por la tensión de las palabras, suspendidas sobre sonidos acústicos en los que se advierten la influencia de Piazzolla y las armonías jazzeras que seguiría desarrollando.
Y una poética luminosa y concentrada.
Hoy, tres décadas después de esa experiencia, "Artaud" se mantiene como un icono.
El trabajo de un artista excepcional.