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Alma y púa
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subir a el rock en argentina. 
Por Fabiana Cantilo

Tras la disolución de Invisible, y simultáneamente a los reencuentros de Almendra, Luis Alberto Spinetta formó Spinetta Jade junto a Juan Del Barrio y Diego Rapoport (teclados), Héctor “Pomo” Lorenzo (batería) y Beto Satragni (bajo).
Debutaron el 3 de mayo de 1980, con Emilio del Guercio y la Eléctrica Rioplatense, en Obras.
Alma de diamante fue su
primer disco y lo presentaron en agosto de ese mismo año, también en el estadio de Libertador, adonde volverían un mes más tarde para tocar junto a Seru Giran, en lo que fue definido como un “encuentro histórico”.
A pesar de que Spinetta comenzaría a dedicarles mucho tiempo al segundo regreso de Almendra y a su carrera solista (editó el acústico Kamikaze en el ‘82 y el eléctrico Mondo di cromo en el ´83), Spinetta Jade llegaría a tocar en BA Rock ‘82 y a sacar tres discos más: Los niños que escriben el cielo (1981), Bajo Belgrano (1983) y Madre en años luz (1984), con Juan Carlos “Mono” Fontana, Lito Epumer y Paul Dourge, y que fue presentado en el Luna Park con Charly García como invitado.
Corría el año ´81, ´82, yo vivía en Paraguay y Santa Fe y tocaba covers con un grupo de guitarras acústicas; yo ya era fan de Spinetta y un día vino el bajista de Los Helicópteros, Ramiro Bustos Fierro, a mi casa.
(Los Helicópteros fue un grupo que duró poco, pero muy moderno, muy moderno.)
En ese entonces yo tenía un equipo de música para discos –¡no existía el compact! ¡Qué horror! En el ‘82 todavía no existía el compact– y yo usaba una púa de diamante –hacía especial énfasis en que la púa fuera de diamante, porque yo cuidaba mucho los discos–, y puse el vinilo que trajo Ramiro.
“Fabi, mirá esto”, me dijo.
Y enseguida arranca al teclado Juan Del Barrio... “ven a mí, con tu dulce luz”...
Yo no me acuerdo qué venía escuchando de Luis, yo sé que era fan, pero no recuerdo la cronología.
Me acuerdo de este hito, me acuerdo de haberlo visto a los once años con mi prima, con quien fuimos a ver a Pescado Rabioso, y que yo cantaba canciones de David.
Cantaba “vuelve a mí, yo soy la vida...
” En el pub de Andrés Escalante, que era el pub adonde todo el mundo iba allá por el ´81.
No había muchos pubs en esa época, apenas había circuito de pubs de dúos, como el que yo tenía, o cuartetos acústicos.
Es el circuito que recorrí desde el ´80 hasta el ´83, cuando empecé a tocar con Los Twist.
Y a pesar de que en esa época canté de todo, canté Charly, canté Sui Generis, Beatles, de todo un poco, y de que este tema me pegó, no lo canté.
Pero el momento en que lo conocí se quedó conmigo: recuerdo que cuando Ramiro llegó a casa ya había anochecido, que eran las como las ocho, me acuerdo de mi camita de hierro y de la púa de diamante sobre el vinilo, y del teclado de Del Barrio.
Todavía no lo conocía a Luis.
Eso fue después, y me hice amiga.
Lo iba a conocer en El Cielito, en Castelar, un día que estaba por grabar con las Bay Biscuit “Superlógico, ¡sí!” de los Redonditos, y no sé por qué carajo no grabé, pero él estaba ahí.
Apareció, y yo me quedé dura.
Bueno, eso creo: algunas fechas de toda esa época se me confunden.
Pero sí sé una cosa: que esta canción me voló la cabeza, por lo que dice, porque esa expresión, “alma de diamante”, es uno de los mejores halagos que te pueden decir.
Y no sé a quién se lo habrá escrito Luis, pero es un tema santo.