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El rock en castellano cumple 40
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"Los Gatos Salvajes": el disco fundacional El rock en castellano cumple 40
Hace apenas cuatro décadas, el rock en español de autor no existía, hasta que Los Gatos Salvajes grabaron en enero de 1965 su debut discográfico; en Europa acaba de reeditarse como objeto de colección
Advertencia: ingresar por el túnel en los infinitos corredores del tiempo puede resultar toda una experiencia. ¿Está preparado?
"Los Gatos Salvajes" es el primer long play del ritmo denominado rock cantado en castellano. Grabado por el conjunto del mismo nombre, en 1965, el álbum despertó el interés de la juventud siempre atenta a las nuevas olas musicales. Hace exactamente 40 años, este LP ahora considerado Documento Nacional de Identidad del rock en español llegóse a las bateas porteñas de la mano de un muchacho inquieto, con la impaciencia
propia de su edad, pero profundamente interesado por todo aquello que pudiera servirle de orientación: Litto Nebbia, cantor, autor y creador de Los Gatos Salvajes, firmante de diez de las doce composiciones del disco y, en gran medida, responsable del suceso de este ritmo tan peculiar al sur del Río Grande. Porque aunque a los más muchachos les cueste creerlo, hace apenas 40 años el rock en castellano de autor no existía en el Globo entero.
Con motivo de conmemorar el 40° aniversario de tamaño hito, "Los Gatos Salvajes", el long play, acaba de reeditarse en Europa, en una lujosa edición en vinilo distribuida en Gran Bretaña, Holanda, España y Alemania como si se tratara de la joya más preciada para desfachatados cultores del género con pasaporte internacional.
Le preguntamos a Nebbia por qué cree haber sido el primero en componer rock en castellano, y el músico, de 56 años, nos dijo, con su habitual cordialidad, que "sólo se trataba de la propia necesidad de expresión de ese momento. Yo era de una familia muy rara. En esa época tampoco existían las mujeres que tocaran tango y mi madre tenía el primer grupo de mujeres tangueras. Eran catorce minas... ¡La querían matar! Todo era raro y ocurría por primera vez. Así empecé a escribir mis canciones".
He aquí las palabras de Litto Nebbia, autor de más de 1000 canciones publicadas, dueño de un sello discográfico y una trayectoria también prolífica como productor de tango; un hombre sin apego a la nostalgia, pero poseedor de atesorados recuerdos de una época en la que todo estaba por hacerse y en la que la palabra "bohemia" marcaba el ritmo de la juventud de Baires.
Bien está, por lo tanto, escuchar a este ídolo de los jóvenes beats que, un buen día, con la grabación de aquel LP fundacional, junto a sus compañeros Ciro Fogliatta, Basilio Adjaydie, Juan Carlos Puebla y Guillermo Romero, cambió la historia de la música popular argentina para siempre. "Antes de empezar a escribir mis propias canciones, a los 13 años, les ponía letras mías a temas en inglés. Yo escuchaba Gerry y los Peacemakers, los Zombies, los Hollies, los Animals... Pero también a esa edad escuchaba a Coltrane y Miles Davis. Hacíamos temas de otros conjuntos que nos gustaban, pero con otra letra y en castellano. Lo hacía con el criterio de hacer algo personal que tuviera que ver conmigo. Ya el hecho de hacer esa letra implicaba que estabas contando algo tuyo", recuerda este rosarino de raza.
En enero de 1965 el conjunto ya había castellanizado su nombre original, The Wild Cats, con el que se había hecho conocer en Rosario, y, una vez instalados en Buenos Aires, fueron contratados por el programa de Canal 13 "Escala musical". "Nos ofrecieron un contrato por nueve meses que incluía, además de las audiciones en la televisión, conciertos todos los fines de semana en los bailes que organizaban y, finalmente, la grabación de un disco. Era el único programa que había y que les daba bolilla a los músicos nuevos", dice el cantor y autor, sentado en una de las mesas de un bar de Villa Urquiza.

El Sur también existe
No son, por cierto, de poca cuantía, en el número y la calidad, las contribuciones que los músicos argentinos llevan efectuadas en la corta vida del rock latinoamericano, que hacen también que hoy en día sea reconocido en Europa. ¿Por qué?, le preguntamos a Nebbia: "Creo que porque el rock argentino tiene una estética muy buena, muy original. En esa época el beat había sucedido en todas partes, pero los conjuntos hacían covers. El único lugar donde no ocurrió así fue acá, en el Río de la Plata, porque siempre hubo muy buenos músicos, con mucha personalidad. El que sabe y colecciona eso lo valora".
Con elegancia y brío, Los Gatos Salvajes grabaron el LP en Music Hall y dieron el puntapié inicial. "Sin querer, con este disco, nosotros aprovechamos para inventar, de alguna manera, una cantidad de cosas que hoy en día son cotidianas. La producción no existía en ese entonces y cada uno de nosotros daba su opinión sobre el sonido, los planos. Este disco sirvió de molde, de proyecto, para muchísimos grupos. Uno ahora escucha rasgos de esta música en el aire, en la línea melódica, en la tímbrica de un montón de conjuntos... Y creo que tiene que ver con que es un material sano, noble. Lo mismo pasa con el primer disco de Almendra, son discos nobles, no huelen a plin caja, a que alguien quiso hacerlo porque estaba de moda tal cosa o iba a ganar guita. La música de hoy suena muy elaborada, pensada con la esperanza de que sea un éxito en un segundo; por eso es tan despersonalizada".
Una vez finalizado el contrato, el quinteto se separó y los únicos que no regresaron a Rosario fueron el organista Fogliatta y Nebbia, que se quedaron en Buenos Aires con la intención de revertir el panorama y conseguir la viva aprobación del público a través de la música. Poco después formaron Los Gatos, y la masividad sí golpeó sus puertas. Al respecto, Nebbia explica: "Era el mismo proyecto de Los Gatos Salvajes, pero con otros músicos. Cuando finalmente tuvimos el reconocimiento de la gente fue increíble, porque no sabíamos ni dónde quedaba la avenida Santa Fe, pero al tiempo toda la juventud del país se vestía como nosotros, copiaba nuestros peinados".
Cuatro décadas después, este creador impulsivo de amplios recursos técnicos, con una trayectoria impoluta, en cuyo transcurso rozó los mil y un géneros, continúa más activo que nunca: "El fin de semana, en mi casa, grabé un tema para mi nuevo disco, que saldrá en abril; dos para un tributo a Frank Zappa que estoy armando, y uno más para una obra para niños que me pidió un amigo. Mi manera de funcionar para con el arte siempre ha sido la multiplicidad".
Para finalizar, le preguntamos por su supuesto alejamiento del rock, que, años atrás, le valió duras críticas por parte de sus colegas. "En determinado momento, por querer ampliarme con la música, con la composición y todo eso, comencé a moverme en otro tipo de espectro y no quería quedarme pegado con el tema del rock. Para lograr hacer lo que quería seguramente me equivoqué en muchas cosas y fui muy duro. Pero nunca he renegado de lo que hice. El tema es que el rock, sin querer, con el paso del tiempo, se volvió muy rígido, como también en una época se volvieron rígidos los tangueros. Cuando yo era adolescente, los tangueros ni te saludaban, te decían que lo que hacías era una porquería. Ahora el rock, que se supone que es la música más progresiva, de mayor libertad, pasó a ser, para mi visión, una cosa excesivamente comercial, con una preocupación de divos y divas, que nunca tuvo nada que ver con la naturaleza del rock."
Por Sebastián Ramos de la redacción de La Nación