Estamos trabajando en la nueva versión del sitio, enterate como participar.



El rock que viene
 Vistas desde creación:3936
 Vistas desde último cambio:3102
 Vistas este mes:3908
 Vistas este año:3936
subir a el rock en argentina. 

Nota: El presente artículo es largo. Por favor tengan a bien utilizar los botones de desplazamiento que hemos colocado para los artículos extensos. Dichos botones están ubicados al final de las notas, sobre el margen derecho de las mismas.
¿Quiénes serán los sucesores de Charly García y Fito Páez? No se sabe, pero rock habrá, seguro.
Faltan grandes solistas, pero hay muchísimas buenas bandas con sus CD a cuestas, buscando vender sin traicionar la natural rebeldía de su género.
Son las seis de la tarde de un sábado.
En la vereda del Estadio Obras Sanitarias un puñado de chicos desabrigados toma cerveza en botellas de agua mineral descogotadas y vino tetra brik.
Esperan que se abran las puertas del estadio para ver a sus estrellas de turno: Los Ratones Paranoicos.
El Pilo está séptimo en la fila.
Tiene 17 años y heredó de su hermano una guitarra y la pasión por el rock and roll.
En un par de horas, cuando se abran las puertas del estadio, él será uno de los que revoleen su remera al ritmo de la música de en un ritual que ya lleva años, que junta pieles húmedas y voces afónicas entonando el himno: " Teque teque, toca toca, somos todos Paranoicos, Redonditos las p....". El Pilo, cara morena, piel lustrosa de transpiración, se prende un cigarro y dice: - El rock and roll me quema la cabeza.
Es lo más.
A cientos de kilómetros de la Capital, durante el mismo fin de semana, en un pueblo ignoto de la provincia de Santa Fe llamado San Carlos Centro, los Redonditos de Ricota han reunido en un recital a más de 15.000 personas sin convocatoria, sin publicidad.
La gente duerme en la plaza, o se tiende de cara a las estrellas debajo de un árbol.
Nada resulta arduo si se trata da ver a los Redondos. Sus otras estrellas de turno.
Los Ratones, Los Redonditos de Ricota, Divididos, Charly García, Soda Stéreo, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez.
Todos han llegado a los noventa con un prestigio, un público, varios discos, ventas regulares.
Pero basta leer los suplementos de rock que preanuncian los fines de semana para entender que los recitales y las bandas se han diversificado al infinito.
Pero quiénes serán los músicos del umbral del siglo que viene.
Los que dentro de 20 años merezcan que esperemos tres horas frente a las puertas cerradas de un estadio, los que dentro de una década todavía lleven 20.000 personas a un pueblo perdido de provincia.
Los autores de nuestras canciones preferidas de la primera mitad del siglo que viene.
Las que nos hagan sentir un vacío de placer en el estómago, las que cantemos a toda garganta en los recitales del siglo XXI y en los campamentos del 2010.
El aire se remueve preñado de cambios.
- Los rock stars de la década del 70 o del 80 son irrepetibles. - asegura Martín Visuara, periodista especializado en música-.
El público consume menos de los grandes monstruos del rock y empieza a consumir cosas más accesibles, desde el discurso y la forma de
vida.
En aquel entonces, las bandas no eran tantas.
Y hoy, sólo en la ciudad de La Plata, la Municipalidad ha censado 3000 bandas de rock.
Los chicos se reúnen en los garages y ensordecen al barrio entero en nombre de un sueño que incluye treparse a un escenario y escuchar sus canciones brotar de cientos de garganta.
- Ojalá una banda nueva de estos años, como Los Piojos, llegue a trascender hasta el 2005 - dice Martín Visuara- Pero es difícil, y no porque les falte talento, sino porque el recambio ahora es mes a mes.
Antes era más fácil encaminarse en algún sentido, no había diez León Gieco.
Había uno. Hoy lo único masivo que tiene la Argentina es Fito Páez. Y no creo que haya nadie que pueda reemplazarlo, por ahora.
Pero los nombres suenan, aunque no sean de reemplazo. Todos tus muertos, Los Piojos, La Renga, Turf, Los estelares, Los caballeros de la quema, Juan la loca, Peligrosos Gorriones, Babasónicos, Los brujos, 2 Minutos, ANIMAL, Malón, Flema, Actitud María Marta, Los calzones rotos.
La lista se reproduce y parece culminar en Illya Kuryaki & The Valderramas, la banda de Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur.
Ellos parecen ser los dueños del futuro y del presente.
Del Cielito Records ya lleva diez años como sello y es una de las últimas islas independientes en un archipiélago que hoy parece dominado por las multinacionales Warner, EMI, MCA, Polygram y Sony.
De todos modos, si antes editaba 3 o 4 bandas nuevas por año hoy, como todas, prefiere el ritmo cauteloso de 1 o 2.
- Cuando una compañía firma con una banda nueva -dice Daniela Carrizo, jefa de prensa de esta compañía que tiene entre sus músicos a los emblemáticos Redonditos de Ricota y el nuevo valor de Los Piojos- es como que sos un cazador de talentos.
Por ejemplo, en primera instancia nadie apostaba al proyecto de los Ratones Paranoicos, y Gustavo Gauvry creó Del Cielito para editarlos.
A los cuatro años, Los Ratones hacían un Obras.
Gustavo siempre dice que en este negocio es preferible ser cabeza de ratón que cola de león.
De todos modos las compañías independientes somos las que ponemos la pava para que las multinacionales se tomen el mate.
Daniela se ríe sacudiendo la cabeza rubia, pero sabe lo que dice. Los discos son un negocio y si de rock hablamos no hay apuestas seguras.
Si una venta de 10.000 discos es buena para una compañía independiente, una megacompañía se conforma sólo cuando los artistas alcanzan el disco de oro, la bienamada cifra de 30.000 discos vendidos.
De allí en más, si viene el platino (60.000 unidades) mejor, pero en el nuevo mercado del rock no hay sitio para muchos.
- La base de la pirámide es cada vez más grande- explica Carlos Polimeni, editor del Suplemento No de Página/12-, el desfiladero es cada vez más estrecho y los que llegan a grabar son muchos menos que antes.
El último gran éxito de una compañía son los 2 Minutos, y yo no sé si la compañía sabía lo que tenía entre manos.
Los 2 Minutos llegaron a la masividad de la mano de un tema que reza "Ya no sos igual, ya no sos igual, sos un vigilante de la federal..." ... Es una de las bandas nuevas editadas por Polygram con dos discos en su haber.
Claro que no siempre los temas ruedan y ruedan en las radios catapultando a los músicos a la masividad que hace que cantemos sus canciones en la ducha y en el subterráneo.
Como la base de un iceberg, gran parte del rock actual permanece oculto.
- Las grandes compañías se pelean por los grandes - dice Gabriel Tamaro, de Discos Pampa, la subsidiaria de EMI que edita grupos para desarrollar-.
Se les termina el contrato a los Cadillacs en Sony y salen todos corriendo a buscarlos.
Acá la propuesta es ¿Tenés un demo? Traélo y vemos.
A principios de los ´90, grabar un disco era difícil.
Hoy, llegar a grabar no es tan arduo.
Pero tampoco es garantía de nada.
- Hoy las inversiones son muy contadas - dice Jorge Gorriti, gerente de promoción de sello independiente MyM- En nuestro sello alternativo Black Hole editamos bandas nuevas.
Pero para invertir hay que ir sobre terreno seguro.
Las bandas tardan más que antes en llegar porque no tenés el apoyo continuo del medio.
Los que hoy son grandes, son los que quedaron. Las compañías, a la hora de firmar contrato con un músico, evalúan su posible difusión en las radios masivas, la futura presencia del video en MTV, y las ventas en Latinoamérica.
Cautela es la palabra que enfría la esperanzas de los músicos nuevos.
- Hay algo que nos rige como compañía grande- dice Hugo Casas, director artístico de EMI, la compañía que edita a Malón, una de las bandas nuevas- y es que tenemos que competir en el mercado, y si el mercado se achica, queremos quedarnos con la porción de la compañía de al lado.
Nosotros no tenemos un detector de artistas, pero tomamos uno a partir de la idea de que el tipo está en condiciones de representar a una mayoría, y que no estamos frente a un grupo experimental, más para organismos de beneficencia que para una megacompañía.
Babasónicos es otra de las bandas que vienen.
Una banda de Lanús con tres discos editados: Pasto (1992), Trance Zomba ( 1994) y Dopádromo (1995) y una actuación en Obras Sanitarias.
-A principios de los 90 los medios hablaban solamente de los artistas ya consagrados- dice Adrián Dargelos, cantante de Babasónicos - Si no eras un artista de una multinacional era imposible sacar un disco.
Ahora cualquiera graba pero lo difícil es vender. Antes lo difícil era grabar.
Todo cambió un montón.
Hacer un disco es un actitud rock : hay otro tipo que te está pagando tu delirio.
Cuando como ahora nadie le dice que no al rocker porque podés hacer discos donden haya temas que duren 30 minutos aunque la radio no te lo pase ni te lo compre nadie, la actitud rock se va al cuerno.
Ahora el rock ya no es contracultura. -¿Y vos no corrés riesgos de pasar a ser establishment?
- Si yo digo que no soy establishment estoy insultado a los que no lo son en serio.
Porque yo hago discos, vendo. No voy a la tele pero MTV me considera dentro de la rotación general.
Entonces sí, entonces yo debo ser establihsment. Ahora, si me transformo en masivo, no sé.
Quizás siempre quise ser masivo. Nunca me lo pregunté. Pero bueno, denme poder, el poder de la masividad, y después veo cómo lo manejo.
En el despacho de Adrián Muscari, el Director Artístico de Polygram, se amontonan los demos, los pósters, los papeles y las carpetas en delicados montones tambaleantes.
La compañía, hace un par de años, comenzó a editar bandas nuevas.
Bandas que están funcionando bien y sonando en los medios: La renga, Dos Minutos.
Y, sobre todo, Illya Kuryaki & The Valderramas. - Antes las compañías tenían 30 artistas - explica Muscari- Nosotros tenemos diez, pero los diez que tenemos los pegamos.
Tampoco tenemos la bola de cristal, no sabemos a ciencia cierta que alguien va a vender.
Pero buscamos permanentemente los artistas del 2020.
Cada artista nuestro va a ser uno de los artistas del 2000. La Renga con su primer álbum vendió bien y con el segundo creemos que va a llegar a las 100.000 unidades.
Y nuestra prioridad es Illya Kuryaki & The Valderramas.
Nosotros esperábamos que estallara antes, pero se dio recién en el tercer disco.
Illya Kuryaki & The Valderramas suena en boca de todos como la revelación de los 90.
La banda empezó cuando sus integrantes rondaban los quince años.
Hoy tienen tres discos: Fabrico cuero , Horno para calentar los mares y Chaco , del que ya llevan vendidas 65.000 copias, superando el disco de platino.
Fueron la mejor banda en las encuestas del año ´95 de los suplementos especializados y llenaron Obras Sanitarias a comienzos del ´96 .
- Para mí Illya es lo más fuerte que ha pasado en los 90 - dice Carlos Polimeni-.
Me parece que si yo tuviera que apostar a quiénes dentro de la primera década del siglo que viene van a ser artistas importantes, a los primeros que pongo en la lista es a ellos.
Son a los ´90 lo que Charly o Spinetta fueron a los ´70.
Además, son la única banda que sigue el esquema aquel de la época de Charly o Fito o Luis, que es grabar un disco antes de los 20 años y obtener un reconocimiento todavía muy jóvenes.
Hay algo en nuestro país llamado Festival Nuevo Rock Argentino, un festival itinerante que se realiza desde 1993 y que funciona como una especie de muestrario de las bandas nuevas.
Este año en el festival que se hará en octubre tocarán, entre otros, Actitud María Marta, Flema y Fun People.
Algunas de las bandas que tocaron en el Festival fueron Peligrosos Gorriones, Los Brujos, Los Caballeros de la Quema, Massacre, Babasónicos, 2 minutos, Todos tus Muertos, El otro yo, y, claro, los Illya Kuryaki.
En las gacetillas de la época, los Kuryaki figuraban en montón con los demás, más o menos iguales al resto.
- En aquellos recitales de Nuevo Rock- dice José Luis Micelli, manager de los Illya- con los managers de los otros grupos decíamos "Ojalá que de todos nosotros llegue alguno,y detrás del primero que haga punta nos metemos todos"
Claro que cada uno quería que el que llegara fuera el grupo de él.
Y ellos, los Illya, parecen ser los elegidos.
Los que hacen punta para que detrás vengan todos.
Bienvenidos a los pasillos de la Warner. Aquí la foto de Fito Páez brilla como un diamante bajo los spots.
El rompió los moldes. El es el mayor vendedor de discos de la industria nacional.
Su última placa, Euforia , antes de salir ya había vendido 120.000 unidades.
Entre El amor después del amor y Circo Beat , superó el millón de unidades vendidas.
Las compañías dicen estar abiertas a los talentos, pero la explosión de un fenómeno como el de Páez parece lejana.
Nadie parece candidato a destronarlo de su sitio, de ocupar su lugar de foto a todo color brillando bajo las luces en las puertas de la discográfica.
El rostro de Páez, por ahora, sigue siendo tan único como el rostro de Páez.
-Este año tenemos muchas expectativas en dos grupos: ANIMAL y Valentina.
A Valentina esperamos hacerlo ultramasivo- dice Angel Kaminsky, director artístico de la Warner en su oficina transparente en la que la música de una radio se cuela por todas partes-.
Pero por semana me llegan cientos de demos, y no podemos grabar todo.
Porque también dependemos de la difusión. Y para difundir rock tenemos una sola radio que es Rock & Pop.
Después, las que más se escuchan son FM HIT, FM 100...y esas radios no pasan rock and roll, salvo excepciones.
No, en esas radios suenan más bien Luis Miguel - 15 veces disco de platino con Romance, 200.000 placas de su último disco vendidas y 500.000 previstas si todo va bien-, o Los Auténticos Decadentes - 150.000 unidades vendidas- o Diego Torres - 300.000 unidades como mínimo con cada disco.
El rock, entonces, es algo así como una cenicienta necesaria.
De las 15 producciones de bandas nuevas por año que se hacían hace un tiempo, hoy cada compañía sólo se arriesga con 2 o 3.
Iguana Records era, hasta el año pasado, el sello alternativo de BMG que editaba discos debut de bandas nuevas.
Allí grabaron por ejemplo Juana La Loca y Los Caballeros de la Quema.
Pero el cimbronazo económico llegó también hasta Iguana, que cerró en 1995.
-Estamos más cautelosos -dice Pepo, manager de explotación BMG-.
En Iguana editábamos de 6 a 8 grupos nuevos por año y en el ´95 cerró.
Pero por más crisis que haya, el proceso creativo de las nuevas bandas no está parado.
Según datos de CAPIF, en 1993 se vendían 20.500.000 unidades sumando todos los rubros, y en 1995, sólo 13.800.000.
Hasta julio de 1996, las unidades vendidas eran 7.800.000.
Entonces, si grabar un disco resulta más accesible, venderlo es una tarea ciclópea.
Paradojas de fin de siglo y tercer mundo.
Los Redonditos no venden menos de 200.000 copias de cada disco, Charly no menos de 100.000, Fito es todo un fenómeno en sí mismo y Luis Alberto Spinetta y Los Socios del Desierto, dicen, no encuentran discográfica porque sus discos no sobrepasan las 20.000 unidades.
Con el talento, parece, no alcanza.
Según la revista Prensario, contra 40 lanzamientos de música anglosajona y 20 de música tropical programados para agosto de este año, sólo figuran 15 títulos nacionales, de los cuales sólo 7 tienen algo que ver con música rock y sólo 1 es de una banda nueva.
El sitio de los elegidos se dibuja cada vez con mano más exquisita.
-El rock nunca vendió grandes cantidades salvo excepciones - dice Alfredo Rosso, periodista de rock desde las épocas de El expreso imaginario-.
Hoy se apunta a la recaudación válida y los rockeros no pueden competir con Julio Iglesias, con Luis Miguel.
Lo que hace falta es un productor que apueste a las propuestas, un sello dispuesto a avalar una movida que funde la base de la música del año 2000.
Pero utopías no sobran a esta altura del siglo. Rosso se engolosina saboreando una porción de pizza napolitana y recordando las épocas de Pescado Rabioso, Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros, cuando los sellos independientes como Mandioca, Talent y Microphone apuntaban a los por entonces desconocidos Manal, Miguel Abuelo, Vox Dei, Moris.
- Y hay algo que es fabuloso - aventura Rosso- que para mí son Los Redonditos del futuro, y que es Culebrón Timbal.
Culebrón Timbal es un grupo de 3 actores y 10 músicos del Gran Buenos Aires, liderado por Eduardo Balán, 31 años, de profesión diseñador gráfico, dibujante de historietas, compositor y cantante.
Tienen un disco autoproducido que se vende junto a tres comics inquietantes con varios héroes que en la historia final se entrelazan.
El héroe máximo de la obra conjunta de comic y compacto llamada Culebrón Timbal, es un adolescente villero llamado Tortita Negra.
Después de dos presentaciones en La trastienda, Culebrón se presentó, sí señor, en Fuerte Apache, auspiciado por la capilla y la FM local.
Quince tipitos subidos a un escenario, repartiendo estampitas de su héroe Tortita Negra, cantándole a un racimo de 200 personas sin contar a los vecinos del Fuerte asomados a los balcones.
- Nuestra obra -dice Eduardo Balán, cantante del grupo- tiene como centro una secta que dice que el Gran Buenos Aires es zona sacra, entonces cada recital es un celebración de esta secta que reparte estampitas de San Tortita Negra, y hay kermesses y recital de rock.
Balán mira y se queda callado, como un dibujo de comic.
Como diciendo que no todo está perdido.
En Sony los pasillos están tapizados de discos de oro y platino en un desorden divertido: Sumo, Soda Stéreo, Pink Floyd y Charly García se codean con Emannuel Ortega, Julio Iglesias, Ricky Martin, Ricardo Arjona y Los Gipsy King.
En una oficina tranquila, al final de uno de los pasillos, espera Sergio García, el director artístico de la compañía.
- La escalada fue Charly, Fito... y después nadie. Y si están el futuro Fito o el futuro Charly dando vueltas por ahí, las compañías todavía no los descubrimos.
Sony edita algunos nuevos grupos de rock, entre ellos Babasónicos, Los Brujos y Kuartito.
Pero en este año, las producciones de bandas nuevas permanecieron quietas.
- Nuestra política es editar tres nuevos grupos grandes por año.
Pero en 1996 no hemos editado nada nuevo - dice García- Las compañías estamos más cerradas, elegimos mucho, ya no cualquiera tiene una oportunidad.
En la época de Malvinas no se podía pasar música en inglés, entonces salimos a buscar bandas nacionales.
En esa época había como mínimo una producción por mes.
Ahora hay un gran semillero en el under, pero nosotros tomamos poco riesgo.
Yo creo que por ejemplo, si hubiera otra invasión a Malvinas, las ventas subirían.
Los Peligrosos Gorriones comenzaron en 1991, compartieron escenario con Los Babasónicos y Los Brujos, participaron de todas las ediciones de Nuevo Rock Argentino, fueron Grupo Revelación en 1993 y tienen dos discos: Peligrosos Gorriones y Fuga.
En 1994 fueron nominados por la Asociación Cronistas del Espectáculo en el rubro Mejor album de rock nacional.
- Yo vivo de la música... al día. Los otros chicos de la banda son uno cartero, el otro preceptor de la escuela de la cárcel de La Plata. - dice Franciso Bochatón, cantante de los Peligrosos Gorriones-.
Si alguna vez me puedo comprar con auto con la música... va ser buenísimo.
Pero los que se tienen que encargar de vender son los negociantes, no los músicos.
Yo veo que hay un espacio del rock que está sin explotar que es el under.
Hoy lo que vende es pechito con pechito, cachete con cachete , y sería bárbaro que hubiera un espacio como el de Tinelli para las bandas nuevas.
-Ahora acá tocan los hermanos de los Illya.
Pero me parece que a pesar de que hay más lugares para que las bandas toquen, hay menos interés de la gente en arriesgarse a ver bandas nuevas.
Hay demasiadas bandas y hay pocas que peguen.
Los hermanos menores de los Illya formaron A-tirador láser y Geo rama, bandas de gente que no supera los 18 años.
Fueron teloneros de los Illya Kuryaki cuando en mayo de este año se treparon al escenario de Obras.
Si bien se dice que los medios depositan sobre ellos una mirada cariñosa - por ser jóvenes y los hijos de...- , Adrián Muscari se recuesta en su sillón de Polygram y junta los dedos con parsimonia.
- A mi compañía le interesan muchísimo tanto Geo Rama como A tirador Láser.
Me gustaría que esto quedara claro.
Y sonríe felino, como para que no queden dudas.
El nombre corre como kerosene ardiendo: Illya Kuryaki & the Valderramas.
Lo mejor del futuro. Un gran árbol, un banda que se abre camino con la fuerza de un rompehielos.
Ellos sí lo han logrado: Abarajame , el tema de su disco Chaco , suena en todas las radios.
Y ellos, montados a su estética que mezcla a Bruce Lee con los gorros friolentos de los inmigrantes centroamericanos en Nueva York, han dejado de ser un grupo de gente simpática y joven para pasar a ser una banda poderosa, donde las voces de Emmanuel Horvilleur y Dante Spinetta son coreadas por cientos de gargantas que saben las canciones de memoria en cada recital.
-Yo creo que Illya es el fenómeno que desbordó el proyecto original - dice Juan Di Natale, editor de música de la revista Los Inrockuptibles-.
Los Illya no están pensando solamente en vender discos sino que están pensando en una especie de camino.
Y las bandas que piensan así son las que mejor resuelven su carrera.
Ya no son los hijos de nadie.
Son hijos de sí mismos.
Un fruto de su propia rama sentando las bases de algo nuevo, de un rap argentino distinto a todo lo conocido.
- Lo mágico de Illya - dice José Luis Micelli- es que no es para un gheto.
Es masivo y a su vez tiene una mística que hace años que no tiene una banda en la Argentina.
Hace años que acá no hay una banda que escriba letras como las que escriben los Illya.
Letras que mezclan el español con el inglés y los dialectos de distintas partes de América.
Letras que no reparan en el buen gusto y las poco saludables buenas costumbres.
Letras que son censuradas con un pitido insistente cada vez que el video sale al aire por MTV y que sin embargo, paradoja deliciosa, son premiadas por la misma cadena.
Los Illia Kuryaki recibieron en agosto de este año los premios a Mejor video por Abarajame , Mejor video de grupo por el mismo tema y Mejor video alternativo por Jaguar House.
-En el 2020 quizás los Illya tengan una fábrica de pastas - dice Miceli- pero sus discos se van a vender... y cómo.
A mi este movimiento me parece tanto o más fuerte que el de los 70 o los 60.
Ahora los músicos no tienen la misma ingenuidad con respecto al show business de aquella época.
Están más cerca del negocio y eso les da poder.
Nosotros siempre esperamos este momento.
Siempre tuvimos esto de gansgter de querer tener chicas, buenas casas y limusinas.
El éxito se traduce en muchas cosas y entre ellas dinero, pero no es lo único.
Ni lo más importante. Entre las cuerdas de un bajo y los parches de una batería, en cualquiera de los garages donde las bandas ensayan aturdiendo al barrio, se acunan sueños parecidos.
Llegarán pocos, se sabe.
Pero las esperanzas son de roble y el talento un puente labrado en pentagramas que termina en los primeros años del siglo que viene y que se está abriendo paso a codazos.