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Ensayo de la Universidad de Boston sobre filosofía y rock
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subir a el rock en argentina. 
Conectando Filosofía y Rock.

Hoy podemos aproximarnos a la problemática educatica a partir de un abordaje inédito.
Y como de actualizarnos se trata, vale intentar nuevos caminos.
La filosofía no es solamente un saber reservado para unos cuantos iniciados, en condiciones de elaborar una adecuada exégesis de un intencionalmente complejo y tecnicista autor.
Ya lo afirmaba J. Austin: para tratar los temas filosóficos hay que usar un lenguaje llano, debemos evitar la jerga altamente especializada -generalmente incomprensible-, que muchos consideran indispensable
para filosofar.
Asimismo, insistimos en que en la actualidad, recuperando su sentido originario, es una reflexión sobre la vida del hombre, la realidad, sus preocupaciones, sus dudas, sus miedos.
Si coincidimos en que la filosofía es amor por la sabiduría, en que hay una necesidad de saber, una inclinación por el conocimiento; por descubrir, por desocultar la verdad; y que también es pensarse a sí mismo, habremos dado un gran paso: coincideremos en que que la filosofía debe, y hoy puede, estar al alcance de todos, sin distinción de ningún tipo.
En la actualidad, con la alta tecnologización mass-mediática, no necesitamos como soporte material del mensaje filosófico, un texto con forma de libro tradicional.
En esta posmodernidad en la que los mensajes se enuncian fragmentadamente, en una sucesión vertiginosa de imágenes, apoyando el enunciado literario-musical de algún intérprete de rock, y presentado como un reconocible video-clip, el cual no sólo es mirado por el adolescente conocedor del grupo de sus preferencias, sino al que tenemos acceso los adultos ejercitados en el arte de la hermenéutica, se nos hace muy evidente que existen casos puntuales de manifestaciones que contienen un intrínseco, pero a la vez comunicable valor filosófico.
Hoy no es pensable como preocupación predominante, al estilo presocrático, una reflexión sobre los elementos primordiales.
Ahora, la propuesta consiste en analizar qué hay de filosofía en el rock que consumimos, del que reconocemos que no podremos obtener una información definitiva o un discurso lineal, pero que será la base, como motivador inicial, de futuras lecturas más complejas.
Pero esta introducción sería prescindible si no estuviera direccionada a presentar una nueva manera de acceder a la filosofía, posible a partir de la que hay en el rock, tomado como elemento instrumental.
Lo que no significa descartar a los grandes filósofos o no trabajar con las grandes corrientes o problemáticas, sino encontrarlas en los textos de rock, para después facilitar el acercamiento del alumno a esa lectura.
Lo que implica dominar en profundidad no sólo la disciplina filosófica, sino también el rock, que los alumnos conocen, pero lo que se propone es una lectura diferente, que podría dar lugar a un trabajo interdisciplinario, por utilizar nociones de ciencia política, economía, historia, antropología, sociología, etc.
Formas posibles de aplicación:
Aquí nos servirá de marco el denominado rock nacional argentino, originado en Rosario de Santa Fe de la mano de Litto Nebbia al descubrir la necesidad de expresar su inconformismo e insatisfacción en su propio idioma, con las primeras letras originales, inicialmente ingenuas, y que no tardarían en comprometerse con explícitas denuncias sociales.
Una recorrida por sus grupos más trascendentes nos obliga a mencionar a Los Gatos, Manal, Almendra, Vox Dei, Sui Generis, Serú Girán, Virus, Sumo, Los Abuelos de la Nada, los Redonditos de Ricota, e individualidades como García, Spinetta, Soulé, Solari, Páez, Prodan, Gieco, y Calamaro, entre algunos otros, como exponentes del rock con mensaje.
Pero admitamos que no todo el rock contiene filosofía.
A modo de ejemplo, si quisiéramos enseñar el tema de la libertad, a los efectos de una ilustración ejemplificadora acerca de las posibilidades didácticas de nuestra propuesta, podríamos utilizar este concepto como existenciario eje.
En el contexto filosófico, y también en el universo del rock, esta problemática ha sido recurrente, cuyo concepto se ha comprendido de diversos modos.
En los albores del rock argentino, Gustavo Santaolalla a través de Arco Iris, en Es nuestra libertad, aún sin conceptualizarla pensaba que duermo sin esperar, corro sin escapar, y si te doy una palabra, es nuestra la libertad.
En 1973, León Gieco edita En el país de la libertad: Búsquenme donde se esconde el sol, donde exista una canción. ...donde se detiene el viento, donde haya paz o no exista el tiempo. ¡Búsquenme! Me encontrarán, en el país de la libertad.
Charly García, máximo exponente histórico del pensamiento rockero argentino, escribe El fantasma de Canterville, cuyo texto original fuera censurado y sólo conocido clandestinamente: ...siempre fuí un tonto que creyó en la legalidad. Ahora que estoy afuera, ya sé lo que es la libertad.
En los ´80, Luis Alberto Spinetta, filósofo místico del rock, en Maribel se durmió, convocaba así: Canta, que al cantar, sentirás una brisa inmensa de libertad.
En 1985, Fito Páez compone Parte del aire, pensando en el alma de su padre: Allí va, parte del aire. Allí va, en libertad...
Para Andrés Calamaro, los otros son la causa de mi condición, en una especie de determinismo sociológico.
Los otros son los que modelan lo que uno pueda ser, cuando el amor es una pasión inmanejable que lo reduce a esclavo, y el sexo es el origen del sometimiento, aunque a veces, quede una puerta abierta a la libertad : Estoy vencido porque el mundo me hizo así; no puedo cambiar. Soy el remedio sin receta y tu amor mi enfermedad. (Mi enfermedad).
Acerca de la libertad, Kant estableció que en el reino de los fenómenos hay un completo determinismo, y es imposible salvarla dentro de él.
La libertad aparece dentro del reino del nóumeno: el reino moral, y no puede ser una cuestión física, es unicamente una cuestión moral, y en su reino no sólo hay libertad sino que no puede no haberla, pues es un postulado de la moralidad.
En el siglo XIX la noción de libertad fue debatida como libertad humana frente a los fenómenos de la naturaleza y a la sociedad.
Bergson la enfocó con relación a la conciencia. Kierkegaard la abordó desde el punto de vista religioso, y Marx, desde el social e histórico.
Ya en nuestro siglo, la libertad fue analizado por pensadores analíticos, que sostienen que en vez de tratar de explicar hay que describir qué sucede al emplear expresiones relativas a acciones voluntarias o involuntarias.
Pero también fue analizada como un existenciario clave para el hombre. Sartre la enmarcó como condición de la acción; la libertad es un hacer que realiza un ser.
Y Ortega se anticipó al señalar que el hombre está condenado a ser libre, ya que es causa de sí mismo, pues no sólo se elige a sí mismo sino que debe elegir qué sí mismo quiere causar.
Ariel Leira, escribió: Para ser libre no se necesita nada; simplemente tener ganas...(Soldado y granadero).
En la década anterior, los de Sumo, en Los viejos vinagres, ya sabían del desconcierto y desorientación de una generación que en un alienado mundo de frivolidad, no la había conocido en plenitud: Para vos, lo peor, es la libertad.
Pero los Redonditos de Ricota, con el shamánico Indio Solari como letrista y líder, con el Blues de la libertad, afirman que la libertad es fiebre, es oración, fastidio y buena suerte, que está invitando a zozobrar.
Además, la libertad no es fantástica; ...es fanática, ya que ya no es posible soportar que todo es igual, siempre igual...todo lo mismo.
Los mismos Redonditos, en Atrapado en libertad, exponen la problemática existencialista urbana, reconociéndose preso en mi ciudad; atrapado en libertad.
A fines de los ´90, Gustavo Nápoli -de La Renga-, en Hablando de la libertad, busca eludir las reglas del sistema, y ...morir queriendo ser libres, y ...romper los dientes de este engranaje.
También Ciro Martínez -de Los Piojos-, en Esquina Libertad, usando como metáfora la calle de igual nombre, dice que Libertad tiene ...tantas curvas, y que No hay carteles para saber cuál es tu sendero.
Como otro ejemplo, podemos trabajar el tema de un filósofo o una problemática determinada, y ver cómo es tratarlo a través de un texto de rock y sobre el mismo, analizar, y después llegar al original, lo cual muestra la vigencia de la filosofía, negando el arcaísmo de quienes viven con que hay que saber sólo lo que dijeron los antiguos, sin vincularlo como ideas que verdaderamente tienen que ver con el aquí y ahora del hombre, con su lenguaje y su contexto, recuperando el sentido de reflexión sobre la vida.
Como el adolescente tiene al rock, en general, como un fenómeno naturalmente incorporado, puede establecer un diálogo con ellos, -con los rockers-, que le permita saber cuál es el verdadero accionar de la filosofía: discernir, analizar, diseccionar las cosas; no dejarlas dadas por hechas.
Dejemos para los académicos recitar de memoria La República de Platón en griego clásico.
Hoy se trata de que entendamos todos.
Ahora, la pregunta será: ¿por qué no estimular, movilizar, motivar, en síntesis, despertar, el interrogante por la problemática de la libertad a partir de cualquiera de los textos de autoría rockera precedentemente mencionados?
Cada profesor sabrá qué técnicas utilizar: ponga un compact, pase un vídeo, o lea sus textos, facilitando una reflexión personal de los alumnos, para una posterior interrelación con el pensamiento original de cada filósofo seleccionado.
Conclusiones: La significatividad del aprendizaje reside en su relación con la vida.
Podemos elegir una perspectiva que seleccione como única válida la propia, y entonces exponer la filosofía tal como nos fue enseñada, sin atender a los cambios que están teniendo lugar en nuestro contexto, pero también podemos arriesgarnos y preguntarnos si nuestros alumnos no aprenderían mejor una filosofía que esté entrelazada con sus experiencias existenciales, donde puedan descubrir las concepciones implícitas en las letras que cantan de memoria, brindándoles una oportunidad a ellos también de elegir desde la racionalidad de la reflexión, desde el aprovechamiento de sus potencialidades humanas de pensar, la posibilidad de filosofar.
Concluyendo: así como en la antigüedad, con el teatro griego, el pueblo, en su catarsis, aprendía, profundizaba en los grandes dramas, y evolucionaba, sostenemos que lo mismo puede suceder en los festivales de rock, el de los grandes autores e intérpretes, de los que tienen algo valioso que decir, aunque no se coincida ni se los quiera indiscriminadamente de modelos de nuestros hijos, pero de los cuales se podrá aprender, porque tienen un mensaje, y pueden, y saben, comunicarlo, ya que también aprendemos de aquello que se pueda valorar como negativo.