Estamos trabajando en la nueva versión del sitio, enterate como participar.



Mono Fontana en su propio camino
 Vistas desde creación:2790
 Vistas desde último cambio:2525
 Vistas este mes:2775
 Vistas este año:2790
subir a el rock en argentina. 
Tiene 37 años, un hijo por venir y gran prestigio como multiinstrumentista en el rock y el jazz. Recién ahora encara su propio proyecto musical.
por Gabriel Senanes

Toca batería, teclados, vibrafón, guitarra, rock, jazz y otras músicas que sólo le interesa inventar como suenan y no como se llaman.
Abierto, inquieto, talentoso, Juan Carlos Mono Fontana (37 años, un hijo en camino) es uno de los contados músicos surgidos del rock que ha alcanzado un nivel técnico y creativo capaz de abrirle el paso en cuanto camino musical se proponga.
Fue pilar esencial en varias de las mejores bandas de los últimas décadas.
Y para mostrar por fin sus propias ideas en la materia, Fontana convocó a Santiago Vázquez y Martín Iannacone, tan multiinstrumentistas como él, y formó Ciruelo, una original propuesta sonora.

¿Cómo empezaste con la música?

A los 3 años tocaba un tambor de lata que me regaló una tía.
A los 7 mis viejos me compraron una batería de verdad, una guitarra eléctrica y un disco de Los Beatles.
Armaba la batería al lado de la tele,
mi vieja miraba las novelas de la tarde y yo tocaba encima.
Con otros pibes hacíamos concursos de redobles, para ver quién era más rápido y aguantaba más.
A los 10 tocaba con tipos mucho mayores que yo en escuelas, bailes y boliches de barrio.
A los 12 me avisaron que un grupo buscaba un batero.
Como dato fuerte me dijeron que el violero tenía una guitarra Fender.
Así que fuí.
Eran Lito Epumer en guitarra y Rubén Alcaráz en bajo.
Me presenté diciendo que tocaba batería y... ­segunda guitarra!
Entré y fuimos el primer "Madre Atómica"
Empezaban los ´70.

Cuando Alcaráz se fue, conocimos a Pedro Aznar, que era profesor de guitarra y lo convencimos de que se pasara al bajo.
Luego Aznar se fue con Alas, Lito con Porchetto y yo con Nito Mestre y Los Desconocidos de Siempre.

Eso me dio mucho oficio.
De pronto, Ciro Fogliatta, que era el tecladista, se fue a España.
Y como era más difícil conseguir un tecladista que un baterista, me pasé al teclado.
Yo no sabía ni dónde estaba la tecla del do central...
Entonces me dibujé un pianito en una cartulina para aprender las notas.
Nunca tuve maestros.
En lugar de libros como el Hanon o el Czerny, mi primer método fue sacar Fiebre de sábado por la noche.

"...Tengo la dicha de haber tocado con el Mono Fontana, y me siento agradecido y orgulloso por lo que hicimos, ha dicho su admirado y admirador..." Luis Alberto Spinetta

Por lo pronto, si se concreta su recital unplugged para MTV, Spinetta querrá contar con Fontana.
Y Fontana querrá estar ahí.

- Te llevás bien con Spinetta.
Siempre lo admiré.
Me llamó en 1983, y fue una experiencia maravillosa.
En aquel Festival Barock en el Velódromo, cuando todavía existía Almendra, yo lo había visto desde la última fila, y luego llegué a tocar con él en ese mismo escenario.
Pasamos buenas y malas.
Desde que se nos prendiera fuego un micro, hasta hacer a dúo Muchacha ojos de papel, que es como tocar Yesterday con Paul Mc Cartney.
Paralelamente se formó un nuevo Madre Atómica, con Jota Morelli, Guillermo Vadalá y Lito Epumer, y grabamos un disco.
Luego toqué con Horacio Larumbe, Dino Saluzzi, Alphonso Johnson, y todo eso me sirvió.

- Pero postergabas tus propias cosas...
Trataba de hacer lo mío, pero no había llegado el momento todavía.
Recién me largué el año pasado.
Armamos Ciruelo con Santiago Vázquez, un tipo re-creativo, y ahora se sumó Martín Iannacone.
Me siento muy cómodo con ellos.
Es como andar con mi viejo par de zapatillas.
Estamos tocando los jueves en el Club del Vino y grabando un disco que saldrá para fin de año.
Lo que hacemos es como música para película pero sin película.
Como pintar historias con sonidos.
Tiene mucha improvisación, pero no en el sentido jazzero de hacer solos sobre un tema.
Es un sonido distinto, pero también el resultado de haber tenido la suerte de tocar siempre con buenos músicos.