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Polémica por el número 1
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subir a el rock en argentina. 
¿Ya hay un nuevo Nº 1 en el rock argentino?
En una entrevista con Página 12, el ex integrante de Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez reclamó un lugar en la cúspide del podio, imaginario, de los mejores de la historia del rock hecho en la Argentina.
¿Lo merece?
Cuando Andrés Calamaro dijo "siempre tuve un gran respeto por Fito y Gustavo...
Pero me permito la insolencia de invitarlos a pelearse por el segundo y el tercer puesto", se terminó
de instalar en público una suerte de gran polémica que desde un tiempo movía a todo tipo de debates dentro del rock argentino.
El presupuesto de tal discusión -–que se cruza en los medios especializados y de ahí ¿se hace carne en la gente—- partía del interrogante ¿quién es el Nº 1? Un interrogante por cierto difuso en su concepción misma.
Algo más de precisión: ¿El Nº 1 del rock argentino de..? ¿De la década? ¿De todos los tiempos?
Más bien del momento, podría ser un canon indicado por precavido.
¿Y entre quiénes debe "elegirse"? Aquí, el panorama se presenta un poco más certero.
Tácitamente, de lo que se habla sobre el tema es de solistas, de compositores de canciones y hacedores de discos.
Entonces, el poker es, por esta vez, de cinco ases.
Ahí están, contemporáneos y no, Charly García y Luis Alberto Spinetta desde hace casi tres décadas con el peso definitivo de su obra.
Ahí llegaron también, un tiempo después, dos alumnos dilectos de esa raza de artistas que alumbró el rock cantado en castellano y desarrollado en Argentina (para la historia "rock nacional"): Fito Páez, con su carrera solista y Gustavo Cerati, a caballo de Soda Stereo.

En ese Olimpo es donde está golpeando la puerta Calamaro, envalentonado por la catarata de canciones que ha hecho en esta década, un poco con Los Rodríguez y un poco bastante a partir de su disco Alta suciedad.
Y más que nada con Honestidad brutal, disco que para Fito Páez, por ejemplo, es "brillante, brutal, muy despierto.
Muy intenso...
Me pareció que también era como ver los demos de un gran artista que hizo sobre un mismo tema muchas formas diferentes y decidió dejar eso, así.
Un disco muy valiente".
Con elogios como éste, Calamaro reclama un lugar, el lugar, para el que casi nunca había sido tenido en cuenta (hasta ahora): la punta de una imcomproblable tabla de posiciones que, a pesar de su naturaleza imaginaria, siempre ha desvelado comentarios públicos y privados en el ambiente.
Público fan, periodistas, músicos, productores discográficos y hasta groupies --conceptuales y de los otros-- del rock argentino han pasado más de treinta años alrededor del tema.
Primero fue Almendra o Manal, después Charly o el Flaco (aquella tapa de la revista Hurra, futbolizando el enfrentamiento, siempre cae como antecedente inevitable), más tarde Soda Stereo-Los Redondos y así sigue.
Para Charly García, animador de este particular torneo, la situación es bastante conocida.
"Me acuerdo cuando Luis Alberto y yo éramos como River y Boca, o Pappo y yo, o qué sé yo.
Era un bajón, un bajón total...
Por que yo veía a mis fans, y sobretodo a los de Luis Alberto, y estaban completamente alienados".
Y Gustavo Cerati agrega: "Yo viví Charly García-Spinetta, también.
Aunque en realidad nunca...
Se trata de polos fuertísimos, que siguen siéndolo a través de las décadas.
A mí encanta que sigan, pero siempre hay un lugar para uno más..."

En 1999, por si fuera poco, para potenciar el impacto de una discusión semejante, hubo nuevo disco de todos los solistas aspirantes al cetro: Páez hizo uno de canciones propias después de un lustro, Cerati editó el primero sin Soda (según Páez, "asombroso, muy novedoso en el mejor sentido.
Auténtico, con un gran conocimiento de la idea de la canción.
Una música muy sofisticada"), Calamaro se descolgó con ¡un doble!, García remezcló su performance en vivo en el ciclo de recitales gratuitos Buenos Aires Vivo y de ahí salió un "nuevo" disco y Spinetta repasó su carrera (gran simbolismo) con un grandes éxitos seleccionados por él mismo y sobre fin de año, sí, dio a conocer nuevas canciones.
El caliente fin de año con recitales de los directos implicados en el Teatro Gran Rex -–Cerati, Calamaro y Páez presentaron sus discos ahí, con Charly García como invitado especial en los casos del primero y el tercero-- y Córdoba, cuando los viejos maestros tocaron en el mismo escenario y apenas se cruzaron una mirada (de tocar juntos, ni hablar), le dio más morbo aún.

Lo cierto es que, invento mediático o no, ha merecido la atención de los mismos protagonistas de la competencia.
Entonces, consultado por Página 12, Charly García dispara "a mí me odian, pero es de envidia.
Les encantaría ser yo, pero no pueden..."
La frase, cargada de veneno irónico, fue pronunciada cuando el mismo García y Cerati se reunieron, después de haber sido elegidos "los artistas de la década" en la encuesta anual que publica a fin de año del suplemento No de este diario.
Ese día, siguiendo con sus chicanas verbales alrededor de la cuestión -–obviamente que él se considera el mejor de todos, el verdadero "Nº 1"--, García aguijoneó a Cerati hasta que éste dijo lo que él quería escuchar.
Así fue el diálogo: "¿Vos pensás que yo soy el mejor músico de la década?" (García).
"Yo pienso que estos últimos diez años fueron como un siglo..." (Cerati). "¿Pero soy o no soy?" (García). "Totalmente" (Cerati).
Ahí García miró con picardía al auditorio de la reunión cumbre y soltó, entre risitas, un "Apurando..." que desató una carcajada general.
No parecía que todo fuera en broma.

Fito Páez, otro de los interesados, se tomó con soda la declaración altisonante de Calamaro.
"Me parece gracioso, fantástico...", le dijo a Página 12 riéndose.
"Si él quiere eso, que lo diga. Es una humorada. Está claro que en el arte no van estas competencias, dejémoslas para la TV, para el rating.
No existe este tipo de competencia y no se la puede establecer viendo quién vende más discos o quién lleva más gente tampoco...
Las ideas circulan, mientras que la idea de los números y de las ventas es como muy poco esencial.
Quien subraye eso está como meando fuera del tarro.
Me parece una humorada de Andrés...
Imagínese a Borges peleando por el Nº1 con Roberto Arlt".
Spinetta, coherente con su última década de ascetismo mediático –-roto muy de vez en cuando y por motivos de su preferencia-- no dijo nada de todo esto.
El cuentito termina con una reunión muy privada entre los archirrivales y desafiantes mutuos Calamaro y García que, como pudo establecer Página 12, se produjo en la mañana (after hour, es mejor) del domingo 27 de diciembre en casa de García.
La cumbre, que no fue de reconciliación pero sí de comunicación y cierta complicidad en los gustos, se confirmó después de un cruce de llamados y el consejo-advertencia-pedido de García: "Vení, pero sin el bate" (recuérdese el incidente que Calamaro protagonizó en una tienda de discos, derribando una batea con el nuevo cd de García a batazo limpio).
Calamaro cumplió.

En una entrevista radial el jueves, Charly habló de la reunión, dedicándole un par de graciosas frases sobre su invitado de aquella mañana.
"Quiere ser como yo, pero yo hay uno solo", por ejemplo.
Calamaro, por su parte, le dijo a este diario: "Tuvimos una reunión privada, es verdad...
Sin reconciliación.
En realidad me di cuenta que el asunto del Nº 1 le molestaba muchísimo, en un momento quiso discutirlo..."
Y lo discutieron o al menos algo así.
Incluso Calamaro se permitió la cortesía de autoubicarse como "Nº2".
Por eso cuenta que "en aquel momento, yo pensé que si él quería que yo le dé ese gusto, todo bien...
Yo no voy a discutir por el Nº 1, todos tenemos cualidades musicales individuales.
Las de García todos las conocemos ni nos vamos a olvidar cuáles son.
Pensé que, si un señor de casi 50 años estaba pataleando por eso, yo tenía que decirle todo bien.
Era muy tarde...
En todo caso, mi competencia es con un lápiz y un papel haciendo canciones, pero no puedo hacer frente a un compositor tan sofisticado, a un niño prodigio de 48 años.
Como lo mío no son las armonías académicas y la sinfonía, me conformo con abrirme paso.
Pero lógicamente las comparaciones con Gustavo y con Fito no me molestan en lo más mínimo".

Como bajándose del caballo, más tarde declaró que "la gente me quiere y acá estoy entre los buenos, que es lo que siempre quise".
Pero después volvió a la carga.
"La verdad es que fue bastante gracioso ver a un hombre mayor preocupado por la disputa.
No hay problemas, por mí. Ser el Nº 2 también es una gran cosa.
Lo del Nº 1 es, en todo caso, un estado de sensibilidad, puedo escribir más canciones que nadie y además buenas.
Jamás pensé que fuera un número que tenía que discutir con García.
No es elegante con Gustavo ni con los demás hombres que tocan el tema de la superprimera posición.
Que esto se esté comentando o discutiendo, me parece un gran privilegio...".
Para cerrar, refiriéndose a su inicial declaración (¿de guerra?), el mismo protagonista de aquélla pidió: "Si alguien vuelve a leer algo parecido, puede escuchar el disco a ver si son macanas o si tiene sentido".
O sea que no hay ningún asunto concluido.
Esto sigue.