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Primavera fría y rockera
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subir a el rock en argentina. 
Recital de Luis Alberto Spinetta y León Gieco por el Día de la Primavera, en el Boulevard Rosario Vera Peñaloza.
Nuestra opinión: Muy bueno

Luis Alberto Spinetta y León Gieco ocupan hace rato ese lugar de privilegio y respeto entre la gente que permite una convivencia única, como se vivió en el recital al aire libre en la
Costanera Sur.
Más allá de estilos y estéticas musicales muy diferentes entre sí, los dos músicos fueron los protagonistas de un festejo que no tuvo nada de primaveral, por la baja temperatura, pero que sí alcanzó un clima intenso y emotivo arriba y abajo del escenario.
Los dos recurrieron a la memoria y a canciones que largamente fueron coreadas por dos generaciones de jóvenes.
Muchos de ellos "hoy no están presentes en este Día del Estudiante", recordó Spinetta, antes de arrancar con "Estás acá", uno de sus nuevos temas para el inicio de su set junto a los otros dos Socios del Desierto, Marcelo Torres y el "Tuerto" Wirzt.
Lo mismo haría Gieco cuando, promediando su show, dedicara el tema "Semillas del corazón" a los estudiantes desaparecidos en La Noche de los Lápices.
A pesar del viento en contra, los chicos se apresuraban a acercarse al escenario que había montado el Gobierno de la Ciudad en el Boulevard Rosario Vera Peñaloza, lejos de las quejas posibles de los vecinos.
Algunos quizás era la primera vez que podían ver en vivo a estos próceres del rock nacional.
Y otros veteranos, ya entrenados en este tipo de recitales de larga duración, habían llegado con mates, bebidas y comestibles, al despejado lugar detrás del embellecido Puerto Madero.
A las 20, la desgarbada figura del Flaco Spinetta, enfundada en una salida de baño multicolor y un gorro de lana naranja, aparecía por la pantalla gigante.
Y sin eufemismos ni anestesia, como el carácter musical de su nuevo grupo, aconsejó a la juvenil audiencia: "No confíen en los políticos, que son todos corruptos.
No todos, pero sí la gran mayoría".
Luego, Spinetta atacó con versiones rabiosas, y con largos solos de guitarra, de varios de sus clásicos.
Así pasaron en su formato apto para oyentes de fin de siglo "Ana no duerme", "Como el viento", "Me gusta ese tajo", "Rutas argentinas" y hasta "Sucia estrella", de los Ratones Paranoicos.
También aprovechó la ocasión para adelantar otro de los temas, "Tu corazón por mí", de su futuro disco.
Al final se arrodilló, con las manos juntas de cara a la gente, anticipó la llegada de León y se retiró sin tocar ningún bis.
La mayoría se quedó con las ganas de ver a los dos músicos juntos y cristalizar una reunión histórica.
Pero no fue posible.

El fantasma de García
Entonces, por los parlantes comenzó a sonar el tercero en discordia.
La versión del Himno Nacional de Charly García hizo que el fantasmal espectro del bigote bicolor merodeara la noche e hiciera su primera aparición.
Porque si la cosa se trataba de maestros, aunque sea por intermedio de uno de sus discos, García no podía faltar.
Acto seguido, la ovación rompió el silencio de la Costanera Sur.
Gieco, sólo con su guitarra y su armónica, amenizó el intervalo hasta que se terminara de armar el set de su grupo.
El tema elegido no podía ser más apropiado.
Los acordes de "Amor de primavera", de Tanguito, transportaron en el tiempo a los más grandes.
Y el recuerdo continuó cuando lo intercaló con el estribillo de "El rey lloró".
Después sí, con su banda en escena, León calentó el ambiente con los chamamés "Cachito, campeón de Corrientes" y "Kilómetro 11".
A lo largo de su show de casi dos horas, Gieco disparó sentidas versiones de "Pensar en nada" y "La cultura es la sonrisa", un homenaje a Cuba con "Guantanamera", y por segunda vez en la fría jornada, el espíritu de García sobrevoló a los cerca de diez mil espectadores con "Los Salieri de Charly". "Charly García, la hija de la lágrima", sentenció Gieco.
En el final, el músico invitó a estudiantes de la Escuela de Bellas Artes, del Nacional de Buenos Aires y del Carlos Pellegrini.
"Este es un concierto para los estudiantes -señaló León-, por eso este recordatorio para los chicos desaparecidos durante la dictadura militar"
Los aplausos del público sirvieron como introducción para "La cigarra", y luego, con la participación de los chicos de Hijos, todos los presentes corearon los versos de "Sólo le pido a Dios".
Aunque, en rigor de verdad, el cierre de la noche sería una vez más para García, cuando cerca de las 23, mientras la gente se retiraba en busca del calor de sus hogares, por los parlantes volvió a sonar el Himno.
Por ello, un show con Spinetta, Gieco y el fantasma de García resultó una inmejorable bienvenida para la fría primavera.

por Gabriel Plaza