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Rock argentino el amo y señor del año
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subir a el rock en argentina. 
El adiós a Soda Stereo y el regreso de Spineta fueron dos de los ejes locales de un 1997 en el que los grupos nacionales coparon los escenarios y las producciones discográficas, y hasta se dieron el lujo de ganar el difícil mercado norteamericano.
Fue un buen año para el rock nacional? La pregunta, desde ya, arrastra lo injusto de medir la música por años, pero viene a cuento porque la mayor convocatoria lograda este año para un show fue para una separación: la despedida de Soda Stereo.
Este año marca, es verdad, varios récords.
En primer lugar, la cantidad de discos editados: 149 bandas lograron su CD, contra 129 de 1996.
Entre ellos, los más vendios fueron, otra vez, "El último concierto A y B", de Soda, con casi 200 mil placas, sin contabilizar todavía las ventas de Navidad.
Lo sigue "Alta suciedad", de Andrés Calamaro, con 160 mil.
Pero aquí, y más allá de los números, debe mencionarse que Luis Alberto Spinetta, luego de cuatro años sin sacar su música al CD, se dio el gusto de editar, junto a Los Socios del Desierto, el esperado álbum doble y, recientemente, "Estrelicia", el unplugged que grabó para la MTV.

Sorpresa numérica
Los números mandan, pero también despistan y sorprenden, Attaque 77 vendió
en pocas semanas 10.000 discos, muchos más de los 3000 que la compañía esperaba para empezar.
También en cuanto a recitales, los grupos nacionales fueron los de mayor convocatoria.
Este año no hubo esas grandes visitas que hacen estallar los estadios (¿cómo competir con unos Rolling Stones que llenan 5 River?), pero los que vinieron, aunque en algunos casos interesantes musicalmente, no conmovieron profundamente al público argentino.
David Bowie, Jamiroquai y tres bandas, como Megadeth, Whitesnake y Queensryche, agrupadas en un Monster, no lograron completar la capacidad del estadio Ferro.
Ni la de Vélez o el Autopista Center, en el caso de Marilyn Manson y Offspring.
A pesar de los inconvenientes para conseguir lugares donde tocar, el rock nacional pudo demostrar su poder de convocatoria, inventando alternativas, como salir a tocar en la provincia.
Aquí, en Capital, los Soda Stereo llenaron River con cerca de 70 mil personas en el final de su gira de despedida.
Y La Renga, que luego de agotar entradas en la provincia de Buenos Aires apostó al estadio capitalino de Atlanta y ganó: casi 25 mil personas le dieron presente a uno de los shows más potentes que se pueden ver hoy por aquí.
Como siempre, los Redondos fueron tras su ensueño a buscar lugares donde armar sus fiestas, que son más que simples recitales.
Luego de Mar del Plata y de Villa María, Córdoba, chocaron contra el autoritarismo del intendente de Olavarría, que negó su ciudad para el encuentro.
Pero hubo revancha en Tandil y en Santa Fe, ambas signadas por las tormentas, esta vez reales y concretas.
Pero otra vez la contundencia de los números: en 1997 fueron alrededor de 70 mil personas las que cargaron sus cuerpos y sus deseos para no faltar a la cita.
El rock, este año más que nunca, se mostró dispuesto a subirse a diferentes causas.
En octubre, y durante dos días, catorce bandas se dieron cita en Ferro para recordar los 20 años de las Madres de Plaza de Mayo.
León Gieco, que este año editó su interesante disco "Orozco", fue el padrino del festival y tocó, en el primero de los dos encuentros, con casi todos los grupos.
Después de los frustrados recitales con los que cerró el 96, Charly García tuvo un año de mucha menos exposición.
Su actividad casi se centró en su relación con Mercedes Sosa: en enero se presentó, junto con la Negra, en el festival de Cosquín y, a mitad de año, salió finalmente a la venta el disco en conjunto, "Alta fidelidad".
Por último, y para darle un poco de sabor al año que se va, Andrés Calamaro fue noticia en varias secciones de los diarios.
En las de espectáculos, por su seguidilla de 8 shows a pleno en el Gran Rex presentando "Alta suciedad".
Pero también estuvo en las páginas por su procesamiento por la ya famosa frase del porrito y, sobre todo, por sus declaraciones en favor de un debate sobre la despenalizacion del consumo.
Un tema que, claro, está bien cerca del rock.