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1982: Un grito de paz en medio de la guerra
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subir a el rock en argentina. 
Se cumplen 15 años del Festival de la Solidaridad Latinoamericana por Malvinas
Setenta mil personas participaron del recital, que marcó un antes y un después en la historia del rock.
El 16 de mayo de 1982, día lluvioso y gris, el rock nacional reunió a unos 70 mil jóvenes en la cancha de rugby del club Obras Sanitarias.
Desde varios días antes, miles de chicos con frazadas, ropas de abrigo, medicamentos y hasta guitarras, se acercaron a la sede del club para colaborar con el emprendimiento y llevarse su entrada.
El día del concierto, los 18 policías asignados no fueron suficientes para
garantizar la seguridad de un festival cuya convocatoria había superado aun las expectativas más optimistas.
Sin embargo, no hubo disturbios: el Festival de la Solidaridad Latinoamericana se llevó a cabo en absoluta paz en el marco de una cruenta guerra.
Quince años atrás, las radios no pasaban música en inglés.
El conflicto bélico con Gran Bretaña por la soberanía de las islas Malvinas no solamente se desarrollaba en el frente de batalla, sino también en el ámbito cultural.
Desde el 2 de abril y a medida que la guerra se profundizaba, los oyentes de las radios comenzaron a llamar a sus emisoras de cabecera para rechazar cualquier canción cantada en inglés.
El tango y el folclore no eran suficientes en cantidad.
Para llenar el vacío se apeló al rock nacional.
El Festival de la Solidaridad Latinoamericana fue el epicentro de ese momento histórico.
Ideológicamente fue publicitado como un gran show que Canal 9 transmitiría a todos los países de la región que apoyaron a la Argentina en su reclamo por el archipiélago, como una manera de agradecer el respaldo y, de paso, colectar elementos para enviar a las tropas argentinas.
Radio Del Plata y FM R (perteneciente a Radio Rivadavia) transmitieron el evento en directo.
Del lado de los músicos, nadie estuvo ausente: Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia, León Gieco, Charly García, Edelmiro Molinari, Ricardo Soulé, Nito Mestre, el dúo Fantasía, Cantilo-Durietz, David Lebón, Dulces 16 con Pappo como invitado, Tantor, Antonio Tarragó Ros y Rubén Rada, entre otros, fueron los participantes.
"A mí no me copaba ni medio ir a ese festival", recuerda hoy Charly García.
"Pero es como cuando tenés un amigo enfermo: aunque no te guste el hospital tenés que ir.
Porque pese a todo el bullshit, los pibes que estaban peleando eran reales y bien podría haber sido uno mismo
Estar en ese festival era una forma de hacerles el aguante a ellos y no a los milicos.
Había que estar".
Raúl Porchetto asegura que como experiencia personal, el festival fue bárbaro.
"Nosotros no estábamos de acuerdo con la guerra y creo que pudimos desbaratar la estrategia montada alrededor, porque nadie avaló el clima bélico y todos hablamos de la paz.
Ellos querían que nosotros alentáramos la guerra".
Porchetto recuerda haber sido amenazado por un general con uniforme y arma antes de subir a tocar.
"Me dijo que ni se me ocurriera cantar Algo de paz.
Una vez en el escenario se lo dije a los otros músicos y todos decidimos hacer la canción juntos".
El festival tuvo altos picos emotivos y algunos aguaceros que el público resistió estoicamente.
Sólo le pido a Dios (de Gieco), Rasguña las piedras (García) y Algo de paz (Porchetto) fueron algunas de las canciones que la gente cantó a coro con los músicos que desfilaron por el escenario.
Todo el mundo pareció entender que, pese a que el encuentro tenía como objetivo juntar cosas para los soldados, la idea era asumir una actitud diferente, apoyando la paz y no la guerra.
El público aplaudió todo mensaje en ese sentido.
Una vez que la guerra terminó y que se supo que lo recaudado jamás llegó a manos de los soldados argentinos, algunas voces se alzaron tildando de colaboracionistas a los que participaron del festival.
"Yo no colaboré nada -sostiene en forma vehemente Litto Nebbia-.
La idea era, ya que uno no tenía que ir a pelear, poder juntar algo para mandarle a los chicos.
Todos los que cantamos aquel día lo hicimos de buena leche y con buena onda.
¿Qué es esto de que colaboramos con el gobierno militar?
Todo el mundo cantó con el alma para los chicos apostados en el sur".
Miguel Cantilo esgrime un punto de vísta parecido. "Que quede claro, los milicos toleraban esto pero no lo propiciaron: la iniciativa fue de los músicos.
Nosotros cantamos por la paz y no por la guerra.
Fue un momento en que todo el mundo estuvo unido: ­yo lo vi a Pappo charlar amigablemente con Porchetto!".
La visión de Nebbia es contundente. "Decir que nosotros fuimos colaboracionistas es una canallada.
Todo el mundo lo vivió como una manera de estar con los pibes".
Charly García parece estar de acuerdo.
"El gesto de ir a tocar, hablo por mí y por los que conozco, no estuvo asociado a un gesto de patrioterismo barato o de oportunismo.
Lo hicimos de buena fe, porque el baile estaba en su auge, y cuando suceden cosas como una guerra hay que bailar".
Los efectos de la amplia difusión del rock nacional a raíz de la guerra fueron notorios y se reflejaron en la cantidad de público que comenzó a acudir a los recitales y a la cantidad de lugares nuevos que abrieron.
Pero todo eso fue efímero, y el gran furor comenzó a ceder, aunque nada volvió a ser lo mismo.
"Nosotros quisimos colaborar con los chicos, cualquier otra interpretación que se haga es una locura", concluye Litto Nebbia.
"La verdad es que teníamos que estar con ellos de alguna manera -asegura Charly García- porque la mayoría de la gente no estuvo: todos vieron la guerra por televisión como si se tratara de un partido de fútbol. Los rockeros, por lo menos, hicimos algo".

Por Sergio Marchi para Clarín