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Queremos que la gente escuche el rock nacional
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subir a el rock en argentina. 

Por Cristian Vitale
Héctor Starc, Black Amaya, Edelmiro Molinari y Ciro Fogliatta formaron La Superbanda para, según dicen, restablecer viejos códigos que se perdieron con la frivolidad de los noventa y el auge de lo cumbiero.
“Es una manera de pintar con música el presente del país. ¿Qué ganas de tocar podías tener con Alsogaray en la tapa de las revistas y la frialdad de los noventa?” Héctor Starc, ex guitarrista de Aquelarre, trata de encontrarle una vuelta extramusical a La Superbanda, el proyecto que encaró junto a otros tres personajes célebres del rock
argentino (Black Amaya, Edelmiro Molinari y Ciro Fogliatta) para presentarse hoy en el Ateneo. Su razonamiento tiene cierta lógica. En 1973, los cuatro estaban involucrados en grupos que ponían sonido e ideas a la época: Amaya en Pescado Rabioso, Fogliatta –que venía de Los Gatos– tocaba el órgano Farfisa en Sacramento y Molinari, ya un ex Almendra, era el líder de Color Humano. Y hoy, el país aparenta calcar aquel ambiente. “Era un momento brillante”, recuerda Starc. “Emilio (Del Guercio) había compuesto ‘Violencia en el parque’ describiendo la masacre de Ezeiza con una poesía críptica y bella a la vez.” “Hombre de las cumbres”, de Color Humano o “Camino difícil” de Almendra –un poco antes– también reseñaban o presagiaban el ritmo político y la ebullición social del período. “Onganía nos cagaba a palos; con Isabel era un trastorno. Los milicos, ni hablar. Y Menem, un desastre. No entiendo cómo ciertos músicos de blues apoyan a Macri o Charly le dedica un tema a Menem. Yo estoy con K a muerte”, apunta Amaya, comparando.
–¿Y ustedes qué piensan?
E.M.: –Argentina es el reino de la hipocresía, pero veo que algo está cambiando. Me gustaría ser ministro de Cultura.
H.S.: –Igual no se puede estar en casa tirado esperando que el presi arregle el país. Si queremos ser libres, hay que luchar.
C.F.: –Yo me quedo con el país de los primeros ‘60. Había cultura y dinero. Eras músico y conseguías laburo. Después, los milicos borraron al rock. Pappo, Javier Martínez y yo estábamos en listas negras. Teníamos un prontuario que decía que fumábamos marihuana.
Musicalmente, La Superbanda es una reunión de viejos amigos cuyo fin es recrear clásicos del rock de acá para las nuevas generaciones. Prevén versionar, por ejemplo, “Me gusta ese tajo” de Pescado Rabioso, “Cosas rústicas” de Color Humano, “Aniñada” de Aquelarre y “Mujer de carbón” de Los Gatos. “Son copias casi fieles de los originales. No están tocadas para demostrar virtuosismo... si hay que rasguear se rasguea. En algunas canciones hubo que recurrir a la Toco y Canto para acordarse de los acordes”, bromea Starc. Según el guitarrista, el proyecto se legitima en el “Héctor Starc Trío” que completaban Amaya en batería y Rinaldo Rafanelli en bajo, a fines de los ‘60. “Circulaba gente que después se hizo famosa como David Lebon, Spinetta, Oscar Moro, Alfredo Toth y Alejandro Medina. Siempre me gustó esa cosa de juntarse y zapar, como aquel concierto que dieron los Yarbirds con Clapton, Page y Beck juntos. Mi idea era hacer algo parecido a escala argentina. Y la mecha encendió cuando me enteré que Ciro volvía al país después de 23 años”, detalla. El nombre del grupo no implica pedantería. Según Molinari, que tocará el bajo, refiere a la superbanda delictiva del Gordo Valor. “Es por los delincuentes, no por lo súper. Lo divertido es que nunca nos cruzamos en proyectos anteriores. Esto le aporta mucha frescura al grupo.”
–¿Hay otra explicación que haya motorizado el proyecto?
H. S.: –Claro. Queremos que la gente escuche lo que es el rock nacional, porque desde las Malvinas todo parece rock... mi vieja haciendo milanesas, un tipo cantando “El ritual de la banana”. No me parece serio.
–¿Y quién hace rock en Argentina?
H.S.: –La Renga. Pero aseguro que escuché La Mega seis meses, mientras pintaba mi casa y no pasaron un puto rock. Eso es muy rompebolas. Hay muchas cosas que no entiendo. No creo que para escuchar rock and rolltengas que ser un ingeniero de la NASA, pero lo que pasó con la música en los últimos años marca el nivel de caída cultural que hubo en el país.
B.A.: –No te dan bola, salvo que lleves una batucada y te tiñas el pelo de verde. Diez años de Menem y cumbia pudrieron todas las cabezas.
–Gustavo Cordera de la Bersuit opinaría al revés... para él la cumbia es una expresión genuina de los pobres que amerita respeto y admiración.
C.F.: –Rodrigo decía que los rockeros copiaban a los bailanteros.
H.S.: –Sí... una cosa es disfrazar una cumbia de rock para quedar bien con quienes la escuchan y otra es tocarla de corazón. Antes de Bersuit, que la toca para facturar, prefiero a los que la sienten en serio.
E.M.: –Sea la música que fuere hoy faltan compositores. Los ‘70 fueron una época alucinante y floreciente y nosotros fuimos parte de ese florecer. Después hubo un gran avance técnico. Los músicos empezaron a tocarse todo, pero fueron escaseando los compositores. Hendrix, que era un negro volado, andaba por todos lados con un libro con letras de Dylan. Alguien que lo imite, por favor.