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Spinetta, musa de un quinteto de jazz
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por César Pradines

Presentación de Soy Sauce , con Rodrigo Domínguez en saxos, Juan Pablo Arredondo en guitarra, Ernesto Jodos en piano, Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandán en batería. Próximo show: el sábado, a las 22, en Thelonious, Salguero 1884.
- Nuestra opinión: Bueno

Es una práctica usual en el jazz actual tomar ciertas músicas y desarrollarlas a partir de un lenguaje y una tímbrica propias del género; se conocen largamente los casos de los grupos que toman el tango, la música brasileña, el candombe y también el rock, aunque, por cierto, en mucha menor medida.
Por otra parte, desarrollar temas de compositores notables siempre puede ser una tentación para artistas que no se destacan por su capacidad creativa y que, entonces, recurren a la inspiración ajena.
La naturaleza de Soy Sauce, que tomó las composiciones de Luis
Alberto Spinetta como leitmotiv de su repertorio, mostró en su presentación en Thelonious a un grupo de jazz que, desde un trabajo de cuidados arreglos, edificó una aproximación compleja, aunque fuertemente melódica.
Con Rodrigo Domínguez en saxos y arreglos, el quinteto trabajó desde una mirada fresca, aunque sin perder su idiosincrasia. Por cierto, el combo en ninguno de los temas interpretados perdió su forma tan particular de ensamble.
- Ritmo y melodía
La música de Spinetta y el rock en general tienen un marcado énfasis en el ritmo; bien, en este sentido, la dupla de Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandán en batería, que siguió mostrando su criterio abierto en la marcación del beat y su franca hostilidad hacia las reiteraciones rítmicas.
En relación con el aspecto melódico, el de mayor presencia en la música del "Flaco", los aportes de Ernesto Jodos en el piano y de Juan Pablo Arredondo en la guitarra fueron los de mayor lucimiento. Un poco por su procedencia, un poco por su sensibilidad, el guitarrista abordó sus solos desde un lirismo nada convencional; por el contrario, sus líneas próximas fluyeron desde lo abstracto hasta un melodismo elegante.
Jodos siguió mostrando su enorme capacidad de improvisación. Tanto sus acompañamientos como, especialmente, sus solos embellecieron la propuesta por su original carácter melódico. Nunca deja de sorprender que un pianista, tan maduro en sus composiciones, en las que las líneas abstractas forman parte indivisible del concepto, se convierta en un delicado melodista, fluido y pleno de ideas.
Domínguez, líder de este grupo y, por ende, quien seleccionó el repertorio -a decir verdad, con temas pocos reconocibles para un oído no entrenado en la música de Spinetta-, puso técnica y pasión en cada una de las composiciones. Prolijo en los arreglos, convirtió la música del ex Almendra en terreno propicio para instalar a este grupo de curioso ensamble, fiel a sí mismo y con una enorme capacidad de improvisación que quizá le quitó concisión en términos generales a la propuesta.
"Cementerio club", del disco Artaud , fue una de las perlas más festejadas de la noche. El grupo, en línea con la naturaleza jazzística de exposición, trabajó en tríos y en cuarteto durante los solos, y eludió toda duplicidad de funciones presentes en el rock. La frase de este bellísimo blues, de mood melódico, tuvo diferentes pasajes, pero se hizo reconocible por la frase tocada casi al pasar, que le dio a la interpretación una sensación de cálida pertenencia. Fue la señal adecuada para encontrar entre solos plenos de ideas diferentes el corazón del rock, en este caso, escrito por Spinetta.