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Pan de Luis Alberto Spinetta
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subir a el rock en argentina. 
Por Pablo Strozza
El nuevo disco del Flaco es, sin duda alguna, el mejor registro del cantautor desde "Los ojos".


"Es un disco en vivo, digamos, tocado simultáneamente en estudio.
Está grabado en cintas, es análogo, aunque otras cosas sí las hemos trabajado de manera digital.
Creo que no se parece prácticamente en nada a Para los árboles.
Hay más sonido de banda, no hay efectos electrónicos.
Es un poquito más «tocadito», más rockero."

Así se refería, en uno de los contadísimos reportajes que suele otorgar vía correo electrónico, el propio Luis Alberto Spinetta a su nuevo disco, cuyo título tentativo era Espuma mística.
Buenas noticias: Pan, el nuevo álbum de Luis Alberto, es tal cual él mismo lo describió, y es el mejor disco del cantautor desde Los ojos,
sin olvidar joyas sueltas como "El enemigo" (Silver sorgo), "Sagrado tesoro" (incluida en Argentina Sorgo Films Presenta: Obras en vivo) y "Buenos Aires alma de piedra" (del ep Camalotus )
Con su nueva banda de apoyo (Claudio Cardone en teclados, Nerina Nicotra en bajo y Sergio Verdinelli en batería, más aportes sueltos de Gabriela Cosceri en voces y Guillermo Vadalá en guitarra acústica), el Flaco ganó en economía de notas y precisión en la ejecución, sin por eso perder la habitual sutileza que lo caracteriza hasta en sus registros más salvajes.
Pan mantiene un aire de "improvisación controlada" durante toda la escucha, con abundancia de ritmos mid-tempos, ningún hit declarado, alguna excursión folclórica por acá ("La flor de Santo Tomé", que se suma a la tradición inaugurada por "Barro tal vez" y seguida por "El mar es de llanto"), otro rastro semejante a obras de Jade como Los niños que escriben en el cielo por allá, y la voz de Spinetta un poquito más adelante en la mezcla, para que se luzca como corresponde y no haga recordar a nadie sus cinco décadas y media de vida.
Y en cuanto a las letras, el nivel es elevado, aun para los ya muy altos estándares spinettianos.
Hay una imagen que sobrevuela gran parte del disco: la huida de la gran ciudad, pero no en un plan juvenil, hippie y campestre (idea cuyos puntos destacados dentro del rock argentino son "Una casa con diez pinos" de Manal y casi la totalidad de Almendra II), porque en este caso la mirada es la de un tipo mayor, cuyo objetivo es escapar de la alienación urbana en buena compañía.
Los ejemplos: "Donde la mañana trastornada, con su pulso aterrador, va llevando masas muertas de hombres a un trabajo sin razón, y las calles viruladas con su eterna colisión, van dejando las almas en el abismo" ("Bolsodios"); "en tanto que la brisa así mueve mis cosas, y la feroz ciudad no da para más, yo sé de tu mirada de ángel del adiós y del día, día que tarda en salir" ("Canción de noche"); o "ya nada es en vano, se caen las casas, se acuerdan del lodo" ("Preconición").
El narrador de estas postales puede ser Luis o no, pueden ser autobiográficas o no, pero no interesa, ya que lo importante es su belleza poética.
El arte de tapa de Pan, creación de Alejandro Ros, es un digipack con una reproducción de una tela cuadriculada, que puede ser relacionada tanto con un mantel como con una de las viejas bolsas que nuestras madres utilizaban para ir a comprar el básico alimento en algún local del barrio.
Creaciones artesanales, que de a poco caen en desuso, y que van de la mano con la obra y la integridad de un artista inmenso como lo es Luis Alberto Spinetta.
Celebremos, entonces, este nuevo plato amasado por sus melodías, sus versos y su guitarra.