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Sgt. Pepper: el gran circo beat
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Por Mariano del Mazo
MUSICA : A 40 AÑOS DE LA EDICIÓN DE "SGT.PEPPER'S LONELY HEARTS CLUB BAND" DE THE BEATLES
Es la obra cumbre del pop y la psicodelia. Y el intento de Los Beatles de "esconderse" detrás de una banda fantasma. El diseño de su tapa y del arte interno también fue revolucionario. A 40 años de este emblema del afán experimental beatle, todas las claves del disco y la opinión de Charly García. Y por qué sigue siendo un álbum insuperable.

El disco más trascendente de Los Beatles surgió, paradójicamente, de la idea de enterrar a Los Beatles debajo de los cimientos de una banda fantasma. El grupo había dado su último concierto el 26 de agosto de 1966 en San Francisco y estaba harto del griterío de las fans y la fama. Ya no eran cuatro chicos uniformados con flequillos: estaban
experimentando con drogas lisérgicas y se habían instalado en la época con lucidez (los mitificados sixties), sabiéndose causa y efecto.
Inspirado en Elvis —que si no podía concurrir a un sitio... ¡mandaba a su Cadillac!—, Paul McCartney pensó en inventar una banda de alter egos para mitigar las consecuencias del éxito. Ese fue el origen: a lo Elvis, "La banda de corazones solitarios del Sargento Pimienta" reemplazaría a Los Beatles. La idea —finalmente, una humorada— derivó en ese monumento pop y psicodélico.
Resulta estremecedor considerar que apenas cinco años antes, Los Beatles habían grabado en 13 horas el LP debut, Please Please Me, combinando covers y temas propios. En Sgt. Pepper utilizaron 700 horas, una orquesta con 90 integrantes, efectos especiales y hasta un fragmento de canción en un surco oculto del vinilo. El disco marcó hitos en diferentes direcciones: Desde lo musical, sí, pero también desde el diseño y el contenido de la portada. En un tiempo histórico en el que en el corazón de los jóvenes confluían el pacifismo anti-Vietnam con la guerrilla del Che Guevara, en el que en el Norte se aproximaba el Verano del amor con su distribución gratuita de LSD y en el Sur, por aquí, estallaba el Cordobazo, esa multitud de personajes —de Marx a Einstein, de Marlene Dietrich a Tony Curtis —simulaba presenciar un entierro de algo demasiado grande; ahí, en un costado, cuatro jovencitos beatles —provincianos y con cándidos trajecitos marrones— contemplaban estupefactos su propio sepelio.
Moría la beatlemanía pero, desde el encierro en estudios de grabación, nacía la banda más grande de todos los tiempos. Aquí hay que decir que tal vez Sgt. Pepper no sea el mejor disco de Los Beatles; es en todo caso el más significativo y el fin de una trilogía de progresiva experimentación que comenzó con Rubber Soul (65) y se cristalizó en Revolver (66).
El valor de Sgt. Pepper pasa por su poder iconográfico y por canciones puntuales cuyos títulos variarán de acuerdo al gusto del fan. Lucy en el cielo con diamantes está inspirado en un dibujo del entonces pequeño hijo de Lennon, Julian, y maneja una poesía deudora de Alicia en el país de la maravillas (a su vez influyó aquí a Spinetta: los árboles de mandarina y los cielos de mermelada tienen su correspondencia en la Muchacha, ojos de papel). Ella se fue de casa es una melancólica pintura de época que retrata con acidez la tensión generacional que había provocado el power flower. Paul es la voz narrativa de la partida de la chica de su hogar y John, a la manera de un coro griego, da la posición de los padres (otra vez, Spinetta: esta canción lo inspiró en otro tema del primer disco de Almendra, Laura va). En tanto, la hinduísta Within You Without You, de Harrison, inaugura la world music veinte años antes de que se la conociera con ese rótulo.
Pero la obra cumbre del disco, y tal vez de Los Beatles, es la que cierra el álbum, una manifestación artística rotunda del funcionamiento de Lennon & McCartney: Un día en la vida. Se trata de la conjunción de dos canciones diferentes, ambas sin terminar. La de John está originada en su lectura del Daily Mail del 7 de enero de 1967 (I read the news today, oh boy...); por su parte McCartney tenía un tema garabateado que comenzaba "woke up, fell out of bed" (me desperté, me bajé de la cama). Decidieron unir las canciones y, para eso, después de dejar transcurrir 24 compases, hicieron sonar un reloj despertador que marcaba el inicio de la parte de Paul. Además, pese a la resistencia de George Martín y la EMI por los costos altos, convocaron a una orquesta de 90 miembros que, en el medio del tema, debían comenzar por la nota más grave para ir subiendo a lo largo de esos 24 compases. Un detalle: el último acorde, el famoso acorde con el que finalizaba la escalada de la orquesta, fue tocado a ocho manos por John, Paul, George y Ringo en el piano en el que había estado tocando... ¡Daniel Barenboim!.
A cuatro décadas de su edición, resulta complejo medir las marcas que dejó Sgt. Pepper en la cultura occidental. Son incomensurables, e indivisibles de ese gran sueño colectivo que fueron Los Beatles. Hoy poco queda. El famoso álbum conceptual puede estar en MP3 sin tapa, sin letras, sin nada. Pero los corazones solitarios siguen siendo los mismos.

Grandes curiosidades de un LP histórico
Los retratos que no fueron a la tapa. Los de Elvis, Hitler, Gandhi, Jesucristo y el actor Leo Bernard Gorcey, que pidió dinero para aparecer.
¿Quién era Lucy? La chica que inspiró la canción Lucy in the sky with diamonds (que algunos pensaron que era una alusión al L. S. D.) es realmente Lucy O'Donnell, que fue compañerita de clase de Julian, el hijo de John Lennon. Hoy, Lucy, es un ama de casa de 43 años que vive en Surrey (Inglaterra). La señora Vodden (su apellido de casada) recuerda: "Julian y yo pintábamos en un caballete de dos caras y nos lanzábamos pintura el uno al otro". De eso surgió el dibujo de la nena en un cielo estrellado que hizo Julian en 1967 que inspiró la canción. Cynthia Lennon, primera esposa del ex Beatle y madre de Julian, todavía conserva el dibujo.
¿Y la que se fue de su casa? La historia deShe's leaving home también se basa en un episodio real. Los Beatles se inspiraron en la noticia periodística de una chica, Melanie Coe, que huyó de su hogar y finalmente volvió. Hoy, Coe reside en España y declaró: "Me encanta la canción, pero no puedo sentarme y escucharla. Es demasiado dolorosa para mí".
Un solo a pedacitos. Para Being for the benefit of Mr. Kite, John Lennon le pidió a George Martin que tuviera un solo con "olor a aserrín". El ingeniero Geoff Emerick tomó una vieja cinta con organillos y calíopes, la cortó en pedacitos, los tiró al aire, y tal como cayeron los pegó. Así ese cut & paste se volvió el solo del tema.
Un deseo de Paul. McCartney quería una orquesta de 90 músicos. El sello sólo le pagó 40. Entonces los grabaron en cada uno de los 4 canales y al final sumaron... 160 músicos.
El piano de Barenboim. En el libro autobiográfico que hizo con Barry Miles, Paul cuenta que el piano que usaron para la grabación de Un día en la vida pertenecía "al músico Daniel Barenboim". Por entonces, el argentino-israelí estaba grabando en Abbey Road.

Fragmentó la conciencia de la gente
Por Charly García

Cuando salió lo compré inmediatamente, y no me gustó. Me parecía que no eran Los Beatles, que habían perdido la perfección que habían alcanzado como grupo de rock: en Sgt. Pepper hay desafinaciones, algo que pasaba por primera vez en la historia del grupo. Además, yo era un niño y a mis padres les gustaba el disco: razón de sobra para que a mí no me agradara. Me parecía que Los Beatles se habían vendido. Pero al tiempo empecé a entender el disco. Sgt. Pepper es a la música lo que 2001, de Kubrick, al cine: una obra que cambia la noción de lo que es un disco.
En realidad, es un disco de Paul: hace poco Ringo dijo que era una basura, y a John tampoco le gustaba. Lo que pasa es que cuesta reconocer que Paul es un genio. Odio cuando hablan de Lennon y no se dan cuenta de lo genio que es McCartney; es que uno siempre idolatra al rebelde. Quizás no es tan inteligente, pero Paul es mucho más músico que John. Los demás Beatles se entregaron completamente a la idea de Paul, y así él logró plasmar su visión, una visión influida por la experiencia con LSD. Se dio el gusto de cambiar a Los Beatles. Justo fue el momento en que George pudo plasmar su interés por lo hindú. Y, así, Sgt. Pepper fragmentó la conciencia de la gente.

Revisionismo
por Pablo Schanton
El historicismo condena a las generaciones futuras a adorar discos que fueron importantes en su época. Pero el tiempo va redefiniendo la importancia de cada obra. A pesar de que Sgt. Pepper haya sido consagrado como "mejor disco de rock de todos los tiempos" en algunas encuestas, ni siquiera es el mejor disco beatle. Sin embargo, que hoy Sgt. Pepper —uno de los primeros álbumes "conceptuales"— se haya fragmentado en tracks de i-pod, nos alienta a reconstruir mejor el pasado. Como para completar tanta data suelta.