Estamos trabajando en la nueva versión del sitio, enterate como participar.



Chicos argentinos aprenden a tocar un instrumento sin saber música
 Vistas desde creación:2486
 Vistas desde último cambio:2364
 Vistas este mes:2486
 Vistas este año:2486
subir a novedades del sitio. 
por Pilar Ferreyra
EN TODO EL PAIS HAY CERCA DE MIL PROFESORES DE ESTA DISCIPLINA

Chicos argentinos aprenden a tocar un instrumento sin saber música Si un nene o una nena de cualquier clase social, geografía y tiempo aprende a hablar su lengua materna, ¿por qué no podría empezar a tocar un instrumento, sin leer partituras, sólo escuchando, por imitación y repetición? Eso se preguntó el japonés Shinichi Suzuki (1898-1998), autor del método que lleva su nombre, cuando en las afueras de Nagoya enseñaba violín al pequeño Matsuisensei, un huérfano a quien adoptó como a un hijo durante la II Guerra Mundial.
Hoy, este sistema de enseñanza de la música —que según la biógrafa del violinista Suzuki, Evelyn Hermann, "no es un método de enseñanza sino una filosofía de vida"—, reúne a millones de personas en el mundo.
En la Argentina, cerca de mil profesores de música dan clases con este enfoque, que supone enseñar a que los chicos —desde los tres años—
ejecuten canciones de memoria y de oído. Se intenta estimular en el estudiante el amor por la música en un contexto de contención afectiva, donde los maestros intentan cambiar el sentido del concepto occidental de "error" por orientaciones que enfaticen lo que sí hacen bien. "En el método tradicional de enseñanza de la música tenés que aprender en un tiempo pautado. En la filosofía Suzuki el tiempo es el que cada alumno necesita para aprender", dice Milena Suárez, una adolescente de 16 años que antes de estudiar violoncello con una profesora Suzuki estudió cinco años piano tradicionalmente.
Como Milena, otros 70 alumnos Suzuki tomaron clases individuales y grupales con expertos extranjeros entre el 13 y el 17 de este mes, en el IV Festival Suzuki Buenos Aires 2006 en el Instituto Superior de Comunicación Social de la Ciudad de Buenos Aires. También participaron de talleres, tocatas, recitales diarios y conciertos.
"Cualquier chico habla su lengua materna como sus padres, a quienes imita en la tonada y en los más mínimos detalles y registros. Shinichi desarrolló su método emulando ese proceso de aprendizaje", destacó Patricia Pasmanter (46), presidenta de la Asociación Suzuki de Buenos Aires (ASBA), la organización sin fines de lucro que organizó el festival de música.
Una de las claves del sistema de aprendizaje Suzuki es la par ticipación activa de los padres. "Si el triángulo Suzuki —niño-padre-profesor— funciona, el chico aprende fantásticamente bien", resume Pasmanter.
Los padres deben poner el CD que contiene el repertorio con las canciones que sus hijos están aprendiendo como fondo ambiental. En forma constante. Y estimular también que toquen el instrumento que eligieron —en forma de juego— todos los días un rato. En particular si son muy chiquitos.
Laura Falcone (41), la mamá de Lucas Brass (5) que estudia violoncello desde los tres años, describe: "El sistema Suzuki es un trabajo diario tan exigente como darles de comer, bañarlos, jugar con ellos, leerles un cuento, llevarlos a la escuela. Lo importante es que los chicos sientan que tocar su instrumento es un juego. No una obligación"