La perla del rock argentino
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por Mariano del Mazo

MUSICA : A 40 AÑOS DE "LA BALSA"
La perla del rock argentino

La escribieron Litto Nebbia y Tanguito en el baño de "La Perla", en Rivadavia y Jujuy. Ayer, la confitería fue homenajeado por la Legislatura porteña. En charla con "Clarín", Litto cuenta las causas de aquel éxito (vendió en su momento 250.000 copias), habla de Tanguito y da detalles del regreso de Los Gatos. Además, un análisis de la canción.
"Estoy muy solo y triste en este mundo de mierda". Esa frase fue la llave de los primeros pasos de un movimiento antisistema que, cuarenta años después, se transformó en un fenómeno pleno de matices y contradicciones. En aquel momento todo tenía la sencillez que otorga el candor: estaba la música comercial de Sandro y de El Club del Clan por un lado; por el otro, el ghetto de los náufragos de Plaza Francia y La Perla de Once, que hurgaba en la contracultura que llegaba junto a la beatlemanía: los autores beatnicks, la poesía, el hippismo.
"Estoy muy solo y triste en este mundo de mierda", balbuceó Tanguito en el baño de La Perla de Once. Cuenta Litto a Clarín: "En La Perla siempre había un silencio total, como si fuera una biblioteca pública. Asistían sólo jóvenes estudiantes a preparar sus materias, así que el lugar no cerraba en toda la noche y siempre estaba lleno. Una vez estaba Tango y me pide que lo ayudara con una canción. Tenía la idea del inicio pero no sabía cómo seguirla. Nos vamos al
baño un segundo porque en el bar ni por asomo te dejaban sacar una guitarra. Entonces me muestra y dice ...estoy muy solo y triste en este mundo de mierda...««1. Tomo la guitarra y escribo completa La balsa como se la conoce. Luego la grabamos con Los Gatos".
Entonces, la desolación existencial de Tanguito es suavizada y poetizada por Nebbia y se convierte en una fuerte alegoría de la libertad. El Lado B del simple incluía Ayer nomás, de Moris y Pipo Lernoud, que también tenía una parte de la letra cambiada: lo que era originalmente una canción testimonial (tal como la grabó Moris en 1969) se transformó en un tema de amor.
Esto, que parece una concesión artística, tenía su costado estratégico. Para la grey de náufragos (Moris, Pajarito, Javier Martínez, Tango), era fundamental grabar y demostrar que el rock en español era viable. De hecho, después del éxito de La balsa grabaron Tanguito, Almendra y Miguel Abuelo. Todo ocurrió tan vertiginosamente que, cuando Miguel Abuelo tuvo una reunión con el ejecutivo discográfico Ben Molar, inventó el nombre de una banda que no existía: Los Abuelos de la Nada. Finalizada la reunión salió a recolectar músicos entre la barra de Plaza Francia. Entre ellos, Pappo.
Volviendo a La balsa, existió otro dato que le dio una nueva dimensión. En 1973 salió, post mortem, el único álbum de Tanguito. Se trataba en realidad de la edición de dos caóticas sesiones de grabación que sirvieron para terminar de definir las aristas artísticas y existenciales del primer mito del rock argentino. En ese registro se escucha a Javier Martínez pidiéndole a Tango que tocara La balsa alegando: La balsa es tuya. En el baño de La Perla de Once compusiste La balsa. La voz del cantante de Manal suena siniestra y sentenciosa.
Esa misma frase se copió un par de veces más y al fin Tanguito larga con los acordes desafinados de su guitarra en una versión demoledora. Los versos estoy muy triste y solo acá en este mundo abandonado y con mi balsa yo me iré a naufragar se escuchan diferente cuando se sabe que el que los canta terminó debajo de un tren, atenazado por las drogas duras y los efectos del electroshock.
El karma de haber "abusado" de la locura y la ingenuidad del pobre Tanguito para "robarle" una canción persiguió a Nebbia durante demasiado tiempo. La película Tango feroz de Marcelo Piñeyro —desde la perspectiva histórica, un engendro— no colaboró en nada y cristalizó tristemente el mito de Tanguito. Después, las cosas se pusieron en su lugar (de hecho, hay un tono de arrepentimiento en la columna de acá al lado de Javier Martínez).
En paz con el pasado, ayer, a las 17.30, hubo un acto en La Perla de Once para descubrir dos placas de la Legislatura porteña: una que declara a la confitería "sitio de interés cultural", y otra que deja constancia de que allí se compuso La balsa. Luego de que Nebbia, Ciro Fogliatta y Kay Galiffi —recién llegado de Brasil— firmaran autógrafos y se repartieran entre periodistas y curiosos, hubo una breve ceremonia. Fogliatta evocó la época de "los náufragos de la noche"; Nebbia se limitó a agradecer y manifestarse emocionado. Después de que el Chango Farías Gómez, en su rol de músico y legislador porteño, cerrara el acto, resonó, a todo volumen, La balsa.
Para terminar, una pequeña historia que contó el entrañable Oscar Moro en el libro Tanguito. La verdadera historia, de Víctor Pintos. "Después de grabar La balsa nos invitaron a un programa de televisión. Y nosotros estábamos súper mal, no teníamos ni para comer, imaginate si íbamos a tener ropa para ir a la televisión. Entonces nos arreglamos con las pilchas que teníamos. Era un programa que se llamaba Perfecta Lew. Y bueno, entramos al canal llevando nosotros los instrumentos, porque por supuesto que no teníamos plomos. Y yo aproveché para taparme con el bombo un agujero que tenía en el pantalón. Bueno, fuimos a esa irrealidad de sentirnos grandiosos, grabamos el programa con play back, por supuesto, y volvimos a nuestro hotel, a lo de siempre. El programa salía a la semana. Y no teníamos televisor para verlo. Entonces esa tarde salimos a caminar por Rivadavia, y mirábamos en las vidrieras de los negocios donde vendían televisores a ver quién tenía prendido uno.
Encontramos uno, pero estaba en Canal 13. Entonces dijimos: vamos a pedirle al vendedor que lo ponga en el 7. Entramos y lo encaramos: Señor, mire, ¿no podría poner ese televisor en Canal 7? Sabe, dentro de un rato vamos a cantar nosotros... y no tenemos un televisor donde verlo. Y querríamos verlo desde la calle. Así que salimos y ahí nos vimos el programa, en la calle, empapados porque llovía...".
Informe: Gaspar Zimerman

Las paradojas de un himno fundacional
por Pablo Schanton
Naufragar. Cantada como sea —al borde del "Socorro" por Tanguito o surfeando armonía de bossa como aquel Nebbia adolescente— la palabra clave de La balsa resumía un programa generacional. Existen varias versiones de cómo este término naútico se vuelve el Abrete Sésamo del rock argentino en 1967. Por empezar, formaba parte del neo-lunfardo que se oía entre nuestros primeros rockeros (Javier Martínez, Moris, Tango, Pajarito Zaguri, Nebbia, Pipo Lernoud). Todos nómades de bares (el baño de La Perla podía hacer de sala de ensayo) y plazas (el arenero de Plaza Francia, de dormitorio) que se bautizaron "Náufragos".
Para Lernoud, en esa idea de flotación y deriva resuena Mañana nunca se sabe (del Revolver beatle, 1966) con su "Apagá tu mente, relajate/ y flotá corriente abajo". "Naufragar es quemar los días, charlar incansablemente en un café, salir de la rutina, quebrar las barreras del tiempo", explicaba Nebbia. Para Zaguri, tras La balsa está La barca, bolero donde José Feliciano cantaba: "...tu barca tiene que partir/ a otros mares de locura/ cuida que no naufrague en tu vivir".
El proyecto era propagar el naufragio como forma de vida. Según figuraba en el último LP de Los Gatos: "La música de rock es la llave que abrirá las puertas de la sensibilidad cerrada de nuestro tiempo". ¿Pero cómo fue que esa idea de una elite de bohemios pre-hippies se había vuelto popular, que hasta aquéllos que eran "víctimas de la rutina" podían comprarla? ¿Cómo una ideología contracultural podía tornarse masiva vía un sello comercial? He aquí una paradoja inaugural del rock argentino, la que se repitió cuando La rubia tarada se bailó en New York City o cuando Revelde (La Renga) fue un hit de FM y así... Desde La balsa, el rock argentino representó ese "grito del lugar en que nací", sobre el que Nebbia canta en No fui hecho para esta tierra (1970).
O sea, una tensión entre las ganas de escapar y las de pertenecer. Tensión que también se refleja a nivel musical (ya en la frase "rock nacional", ¿no?): en la tapa de 30 minutos de vida (70), Moris cuenta que Creedence le suena con la "naturalidad" de un tango. No sólo de importar una música anglo se trataba, sino de crear una contracultura versión criolla. Luego, el programa anti-sistema será más dogmático en Manal (No pibe) o más poético en Almendra (Figuración), pero los deseos de un individuo libre en una sociedad más libre eran los mismos. Hoy que se navega más en Internet de lo que se naufraga en plazas, que el rock es auspiciado por el Estado y responde a un temario esperable, aquella irrupción de La balsa suena a "grito sagrado". A himno.

Los Gatos: el regreso más esperado
Después de un tiempo distanciado de su propio pasado rockero, Litto Nebbia volvió de lleno al terreno de sus orígenes musicales. Hace dos años se juntó con Los Gatos Salvajes, su primera banda, para una serie de conciertos-homenaje. Después produjo el último disco de Andrés Calamaro, El palacio de las flores, y fue reivindicado por el mundillo del rock, ése que en algún momento lo tildó de traidor por su apertura a diferentes géneros. Ahora, Nebbia planea dar un paso más: el regreso de Los Gatos.
"Planeamos empezar una gira el 3 de julio, el día en que se cumplen los 40 años de la aparición del primer simple", le contó ayer a Clarín luego del acto en el bar La Perla. La formación será la original, es decir, Nebbia (voz, armónica), Kay Galiffi (guitarra), Alfredo Toth (bajo), Ciro Fogliatta (teclados). El único ausente será Oscar Moro, fallecido el año pasado. Lo reemplazarán en la batería Daniel Colombres y Rodolfo García.
Además de los conciertos —todavía no están confirmadas las fechas ni los lugares—, saldrán a la venta dos productos conmemorativos. Uno será un disco con los mayores éxitos del grupo, seleccionados entre los 50 que grabaron entre 1967 y 1970. El otro, una caja con un libro, las grabaciones originales remasterizadas y varios bonus tracks.
"Las características de la gira dependen de cómo se vaya armando la cosa: hay que ver si es algo artesanal, como fue la reunión de Los Gatos Salvajes, o más empresarial", explicaba ayer un emocionado Ciro Fogliatta, compañero de Nebbia en ambos grupos. "Me preparé un pequeño texto para leer, porque no me quería olvidar de nadie. La verdad es que todo esto me emociona más de lo que pensaba: era algo que parecía circunstancial y se terminó transformando en algo grande".

Yo fuí testigo
El periodismo y el mundo del espectáculo funcionan con controversias, y por eso se malinterpretó aquella frase que dije en el disco de Tango, En el baño de la Perla del Once compusiste La Balsa. No quise decir que él fuera el único autor; ése es un mito. La verdad de la milanesa es que la escribieron los dos, Nebbia y Tango, y yo fui testigo presencial en una mesa de La Perla. Tango le mostró la primera parte a Litto, y al día siguiente él trajo el resto. Así se parió La balsa.
La balsa tomó de sorpresa al público y a la industria. En La Perla hablábamos todo el tiempo de "naufragar" y de pronto eso se escuchó en la radio. Todavía no éramos hippies: se hablaba de naufragar en la ciudad, no de escapar al campo. Después inventaron a Los Naúfragos o películas como El extraño del pelo largo, donde querían demostrar que el chico raro y melenudo era un pibe bueno, de familia. Pero nosotros queríamos cambios concretos, una sociedad alternativa.