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Un maestro
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subir a el rock en argentina. 
por Daniel Amiano

Poder viajar a Estados Unidos en la adolescencia le abrió algunas puertas. El momento fundacional fue descubrir in situ las nuevas bandas del momento (segunda mitad de los años 60, nada menos). Cram, Jimi Hendrix, Vanilla Fudge, Bob Dylan. Volvió con unos 50 discos. Esos vinilos le abrieron otras puertas, como la de la casa de Pipo Lernoud, donde ensayaban Los Abuelos de la Nada. Participó en el primer simple del grupo, con "Diana divaga" y "Tema en flu sobre el planeta".
Claudio Gabis -de él se trata-, empezaba entonces a sembrar un camino en el que sería maestro para su generación y las siguientes. De hecho, Manal (el trío que formó con Javier Martínez y Alejandro Medina), a partir de su álbum debut, inauguró un estilo que sería un sello distintivo del rock hecho en este lado del mundo, por el trabajo armónico que elabora a partir del blues en formato de trío.
Guitarrista sutil, nunca excesivo en solos sino con la atención puesta en los requisitos de la canción, grabó siete álbumes con Manal, pero a la vez participaba en otros proyectos. Algunos, personales: grabó dos discos solistas con La Pesada. Participó también en la película "Rock hasta que se ponga el sol" y otros discos de los primeros setenta. Entonces se fue a Brasil (tocó con Hermeto Pascoal y Egberto
Gismonti) y luego fue a estudiar a Berklee. Claro: se convirtió en maestro. Les enseñó a muchos lo que había descubierto como guitarrista curioso en esos discos que le habían abierto un nuevo mundo.
A finales de los años 80 se instaló en Madrid. Allí también enseñó y tocó (esto también dicho en tiempo presente). De todas formas, cada tanto, viene a Buenos Aires. Se encuentra con viejos amigos (tocó, por ejemplo, en "Cómo conseguir chicas", de Charly García), o presenta nuevos discos: en 1995 presentó la primera parte de "Convocatoria", una suerte de homenaje personal al rock argentino (la segunda parte llegó dos años después), con invitados de la talla de León Gieco, Charly García, Alejandro Medina, Andrés Calamaro, Joaquín Sabina, Ricardo Mollo y Horacio Fontova, entre otros.
En estos días llegó a Buenos Aires. La buena excusa, esta vez, fue presentar un libro en el que resume su experiencia como maestro de música. Se trata de "Armonía funcional". En sus más de 350 páginas, Gabis desarrolla una teoría personal de comunicar el conocimiento musical, sobre todo en ese espacio entre la música considerada culta y la popular, sobre el que tiene un conocimiento real que puede transmitir en una forma verdaderamente práctica, que ayuda a que los curiosos encuentren un camino para expresarse.
Con cientos de ejemplos y un CD que ayuda a escuchar los ejemplos que se explican en sus páginas, este volumen se convierte en una herramienta de consulta tanto para principiantes como para iniciados en el arte de combinar los sonidos. Claudio Gabis, unos de los fundadores del rock argentino, sigue en carrera. Hoy, como conocedor de las herramientas que tanto cuesta contagiar con una impronta personal, como para seguir creciendo.