Estamos trabajando en la nueva versión del sitio, enterate como participar.



Frank Zappa, el eterno provocador
 Vistas desde creación:3953
 Vistas desde último cambio:3534
 Vistas este mes:3953
 Vistas este año:3953
subir a novedades del sitio. 

Nota: El presente artículo es largo. Por favor tengan a bien utilizar los botones de desplazamiento que hemos colocado para los artículos extensos. Dichos botones están ubicados al final de la nota sobre el margen derecho de las mismas.
por Daniel Amiano

Un músico que excedió los límites del rock
Frank Zappa, a diez años de su muerte.
"...El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir,
entrevistando a gente que no sabe hablar,
para gente que no sabe leer..."
( Frank Zappa - 1983 )

Excéntrico, mordaz, irreverente, genial. Casi cualquier calificativo le va como anillo al dedo. Frank Vincent Zappa es uno de esos personajes que nacieron bajo el amparo del rock para estar siempre en los márgenes. Pero en los verdaderos márgenes de la experimentación, con acercamientos al jazz, a la música contemporánea, a la música sinfónica, a la música negra.
Guitarrista notable y escritor irreverente,
Zappa fue uno de los más prolíficos compositores de la segunda mitad del siglo XX, con más de 60 álbumes editados entre 1966 (con la virtuosa formación de Mothers of Invention y el sorprendente "Freak Out") y 1993, en los que pasó por todos los experimentos imaginables y clásicos, como "Hot Rats" o "Joe´s Garage".
Fue terriblemente irónico: su segundo álbum fue una mordaz lectura del "Sargent Pepper" de los Beatles, "We´re Only in it For Money" ("Sólo lo hacemos por dinero"), además de dedicarles temas a buena parte de los famosos del rock, incluídos Bob Dylan y Michael Jackson.
También trabajó con el director Pierre Boulez en "The Perfect Stranger" y con la Sinfónica de Londres, y editó un álbum triple que únicamente contiene solos de guitarra (es considerado por muchos el más virtuoso, después de Hendrix, en el manejo del wah-wah)
También quiso ser alcalde de Nueva York, ciudad que lo consideró, en aquellos agitados años 60, el iniciador del movimiento underground, por comenzar a desafiar las leyes del mercado musical con discos que contradecían las modas.
Impulsor del cambio constante, Zappa supo cómo desconcertar al público desde álbumes tan eclécticos y eficientes como "Over-Nite Sensation", "Apostrophe", "Zoot Allures" o "Jazz From Hell". Nunca se quedó con las ganas de nada: desde tocar con una sinfónica hasta reelaborar músicas desde una computadora, o elegir a los más virtuosos instrumentistas para sus innumerables formaciones.
Hace exactamente diez años que Zappa falleció víctima de un cáncer, después de reordenar todos sus álbumes.
Su obra es de las más geniales de nuestro tiempo.

- 10 años sin Zappa
A Frank Zappa le bastó leer la crítica a un disco del compositor Edgar Varése para tomar partido por los indefensos artistas que se salían de los cánones establecidos. Ni siquiera había escuchado "The Complete Works of Edgar Varése, Vol. 1", pero estaba convencido de que sobre todo la obra "Ionization", para 37 instrumentos de percusión (que la crítica maltrataba), iba a ser su pieza favorita.
Entonces, en plena adolescencia, su interés era la batería y todo lo que pudiese golpearse para generar algún sonido.
Este fue el primer álbum que compró (hasta allí habían sido simples de Rhythm & Blues), pero lo consiguió casi dos años después de haber leído sobre él.
Cuando se puso a escucharlo en su casa, sus padres le prohibieron que reprodujera esos "ruidos" en la sala, y lo mandaron con tocadiscos y todo a su pieza.
Allí, entonces, se dedicó a torturar a sus amigos: probaba su inteligencia y sensibilidad haciéndoles escuchar el long play una y otra vez.
El test era definitorio. Para los amigos, Frank estaba loco.
Desde entonces, Zappa (que había nacido el 21 de diciembre de 1940) se dedicó a poner a prueba la inteligencia de quienes lo escuchaban. Crítico de todo, absolutamente todo, la obra de Zappa es una aventura desconcertante, virtuosa e irónica, que se ocupa de casi todos los temas imaginables para una música popular de estos tiempos.
Primero quiso incursionar en el cine, y si bien hizo varias pruebas en súper 8 a los 18 años, no consiguió el dinero para hacer un film; se dio el gusto más tarde, con la película hiperrealista "200 Motels" (1971), que registra la gira de su banda, que se registró en video y luego fue pasada a soporte celuloide -otro gesto innovador para aquellos tiempos-; actuó en la serie "The Monkees"; compuso las bandas sonoras del western "Run Home Slow" (de Tim Sullivan y Don Severis, 1958) y la comedia "The World´s Greatest Simmer (de Timothy Carey, 1960), que nunca salieron del pequeño circuito californiano; integró varias bandas olvidables y recién en 1966 pudo concretar el primer álbum con su grupo, bautizado un día de la madre como Mothers of Invention.
A partir de entonces, Zappa se convirtió no sólo en una de las figuras más excéntricas surgidas del rock sino en un personaje desafiante que incluso incursionó en política (fue candidato a alcalde de Nueva York)
Además, editó más de 60 álbumes, algunos de ellos verdaderas rarezas, como una colección que comenzó con tres LP y culminó con seis CD dobles, con solos de guitarra, que bautizó "You Can´t Do That On Stage Anymore" ("No puedes hacer eso en el escenario nunca más"), música para ballet, versiones sinfónicas de sus temas y composiciones pensadas fuera del rock, en busca de nuevos límites.
Y, por supuesto, mucho rock, jazz y hasta música disco y electrónica.
Ayer se cumplieron diez años de su muerte. Fue un caso único en el rock: dejó una obra que todavía sorprende y desafía.

- Hombres y máquinas
Mientras muchos se
preguntan todavía cómo se fabrica una estrella de la música (y, por supuesto, el interrogante puede aplicarse a cualquier actividad artística), las estrellas siguen reproduciéndose por multitudes, de acuerdo con las necesidades de un mercado que hoy parece buscar en ellas la salvación eterna. Y la sensación de eternidad puede alcanzar extensiones de algunos meses y, con suerte (y dinero y energías bien invertidos), de algunos años.
Es que el presente, para una industria que no sólo sangra por la herida que provoca la piratería, es tan poco alentador que es necesario generar una figura tras otra. De lo que sea: un rockero furioso, una estrella pop edulcorada o un rapero malhablado.
Lo mismo da. No dejan de ser generadores de esos discos plásticos que encierran cierto tipo de contenido musical o combinación de sonidos. Y de verdad da lo mismo. Cualquier cosa justifica el consumo, sobre todo si se alcanza la desmesura.
De todas formas, esto no es nuevo. Ya en la segunda mitad de los años 60, el lúcido y ácido Frank Zappa editó "Sólo lo hacemos por dinero", el álbum con el cual ironizó sobre los históricos "Sgt. Pepper", de los Beatles, y "Sus majestades satánicas", de los Stones.
La acidez de Zappa es histórica, al igual que su genio creador, siempre en estado de ebullición. Basta recordar que el promedio de su producción es, más o menos, de poco más de dos álbumes por año.
Y cada uno de sus pasos es un nuevo desafío. Alguno más acertado que otro, por supuesto, pero hizo indiscutible su búsqueda por ser original, por no correr hacia donde todos corrían y, si por esas casualidades compartía territorio, se empecinaba en hacer lo suyo con tal perfección que cualquier comparación quedaba fuera de lugar.
Es cierto que no es complaciente y que sus composiciones exigen cierta concentración. Pero ése no es el motivo por el cual Zappa no fue un músico de consumo popular. Simplemente, sucedió que su visión del negocio de la música no encontraba demasiados puntos de contacto con las estructuras de la industria.
En otras palabras: una de las claves para el consumo es el eficaz recurso de la repetición. A todos nos pasa o nos pasó que nos descubrimos ocupados en tararear una canción que detestamos pero que sin embargo conocemos.
Y así, también, se compran discos. No es vano el interés de los sellos por hacer convenios con la televisión o la radio. Y, de hecho, las últimas estrellas pop fueron fabricadas a partir de programas de TV.
Y mientras la máquina de hacer estrellas sigue frenética en su producción, tal vez haya alguien por ahí que rompa las leyes de este tiempo por puro gesto creativo.
Para encontrarlo, posiblemente haya que mirar para otro lado.

- Recordando a Frank
Zappa y The best band you never heard in your life, modestamente

La altísima calidad de la extensa discografía de Frank Zappa hace que la tarea de elegir uno para comentar aquí sea harto difícil, casi imposible.
Hasta donde yo la conozco no hay ningún disco al que se lo pueda calificar menos que excelente. Pero, bueno, uno debe tomar una decisión, y toda gran marcha comienza por un pequeño paso, así que vamos a hablar de The best band you never heard in your life.
Que no es uno de los discos sí-o-sí de Zappa (como, por ejemplo, We´re only in it for the money, Hot Rats, Sheik Yerbouti o Apostrophe ), pero sí uno realmente maravilloso y que demuestra el poderío de este gran compositor contemporáneo.
Además, si desde su título anuncia que se trata de "la mejor banda que escuchaste en tu vida" algo ha de tener, ¿no?
Este disco (doble, pero vale lo que cuesta), junto a Broadway the hard way y Make a jazz noise here , recoge la que fuera la última gira de Zappa, en 1988 (por si no lo saben, él falleció el 4 de diciembre de 1993 tras luchar contra un terrible cáncer y en cierta manera, ganarle a la mismísima muerte, ya que en sus últimos años se abocó a la titánica tarea de reeditar su obra previa, oficializar piratas, sacar a la luz grabaciones ocultas e, incluso, realizar nuevo material en estudio y por eso aún hoy - y, al parecer, por muchos años más- podemos seguir disfrutando con la aparición de novedades suyas)
The best band... está, por decirlo de alguna manera, a medio camino entre la densa experimentación sonora de Make a jazz... y el alegato político de Broadway... , hay algo de crítica social y comentarios sobre la actualidad norteamericana de fines de los años 80 (especialmente en las versiones Swaggart de los clásicos Lonesome Cowboy Burt, More Trouble Every day y Penguin in Bondage, en las que se ensaña contra el telepredicador Jimmy Swaggart y el escandalete en el que se vio envuelto), pero matizados por un despliegue de virtuosismo musical que nos permitiría afirmar que si no es la mejor banda que escuchaste en tu vida al menos es la mejor que hayas escuchado acompañando a don Frank.
The best band... permite disfrutar de impecabilísimas versiones de temas clásicos de Zappa y covers de material ajeno. Entre los clásicos están esos maravillosos y extraños blues que son Cosmik Debris y Andy, una adrenalínica versión de Zombie Woof, la ovnitológica cabalgata jazz-rock de Inca Roads (con una inspiradísima y cristalina interpretación de su famoso solo de guitarra), los paisajes sonoros de Zoot Allures y Sofa#1 y muchos favoritos más.
Pero son los covers los que le ponen la frutilla a esta torta.
Ya por sí sola, la versión del clásico de Led Zeppelin Stairway to Heaven (¡con el solo de Jimmy Page tocado por una sección de vientos!) vale la compra del disco, y a esto hay que sumarle una deforme sátira-homenaje a Jimi Hendrix de Purple Haze (seguida de una aún más deforme versión del clásico de Cream Sunshine of your love ) y una interpretación ligeramente reggae del Bolero de Ravel que nos inmunizará de por vida de los empalagosos recuerdos de Los unos y los otros y nos hará decir: "Ah, es hasta una linda melodía y todo la que escribió Maurice".
Como ya dije, The best band you never heard in your life quizá no marca un hito en la carrera de Zappa, pero es una de esas joyitas que testimonian que aún se puede hacer música de calidad en esta época de estandarización cultural. 44 pesos es bastante, pero lo vale.

- Frank Zappa, de regreso con una obra legendaria
por Daniel Amiano ( Diario La Nación / Diciembre 2003 )

Hoy podemos hablar de la inconsistencia del tiempo o de Frank Zappa. Es que muy a pesar de su desaparición física, este músico impredecible, provocador y, sobre todo, con un genio creativo ilimitado, sigue dándonos sorpresas.
El lunes último se cumplieron tres años de su muerte. Aun así, parecería que este hombre con mostachos graves y una pasión irresistible por la ironía sigue produciendo música.
Nacido el 21 de diciembre de 1940 en Baltimore, Zappa falleció la tarde del 4 de diciembre de 1993, víctima de cáncer de próstata, una enfermedad que no tuvo en cuenta que devoraba a uno de los genios relevantes de este siglo, con más de sesenta álbumes editados en menos de tres décadas.
Música que vence el tiempo y los géneros, cosa que muy pocos han logrado y que a él le sale con total naturalidad.
Hoy nos llega "Läther", un trabajo muy especial que ve la luz casi dos décadas después de haber sido concebido.

- 20 años no es nada

Es cierto, ya lo dice el tango, pero la historia de "Läther", previsto para ser editado en 1977 (pero que comenzó tres años antes), vuelve a confirmarlo.
La idea original de Zappa -según su viuda, Gail- era editar una caja con cuatro larga duración. El sello al que entonces pertenecía, Warner, se negó a editarlo, pero también se negó a que el músico lo diera a conocer bajo otro sello. En fin. Los temas recorrieron diferentes caminos y fueron apareciendo en distintos álbumes como "Zappa In New York", "Studio Tan", "Sleep Dirt" y "Orchestral Favorites".
El apuro de Frank consistía, sobre todo, en poder desligarse del contrato con esos juicios que tan a menudo practicó en defensa de los músicos.
"Läther" es una obra maestra legendaria. Uno de esos discos que parecía haberse perdido en algún depósito polvoriento en el que poco importan dos horas 40 minutos de música original.
Esta edición en 3 CD recupera esta miscelánea de rock en vivo, jazz, ciencia ficción, improvisaciones de guitarra, bandas sonoras para historietas y hasta pasajes de música concreta.
Como escribe Simon Pretis en el extenso "boklet", "cuesta creer que tanta música ejecutada en tantos estilos diferentes, con tanta gracia y precisión, fuera la obra de un solo compositor".
Toda esta música está impregnada de ese espíritu de juego (virtuoso e intelectual, es cierto) que tanto disfrutaba Zappa. "Läther" significa cuero, y en la tapa una vaca nos mira un poco
confundida, tal vez previendo dónde iba a parar y, como si eso fuera poco, tiene los mostachos típicos de Frank.

- Un paseo musical

El primer CD es el más rockero, con la Fender Stratocaster haciendo punta entre músicos no menos espeluznantes en temas como "For The Young Sophisticate", "Broken Hearts Are For Assholes" o "Revised Music For Guitar & Low Budget Orchestra".
El segundo, en cambio, se deja atravesar por sonidos jazzeros como en "Flambé", extraños pasajes en "The Purple Lagoon" (de 16 minutos) y largos pasajes de juegos armónicos en "Pedro`s Dowry".
Con el tercero se confirma la locura creativa de Zappa. Sólo queda rendirse ante las evidencias sonoras de "Filthy Habits" o "The Ocean Is The Ultimate Solution". Y, como si el material de los cuatro LP originales fuese insuficiente, se sumaron cuatro joyas del arcón secreto del estudio Utility Muffin Research Kitchen para completar tres horas de música.
Las reediciones de Zappa que Ryko encaró en los últimos dos años (faltan pocos trabajos por ver la luz) nos devuelve la posibilidad de reencontrarnos o descubrir un mundo que se diversifica con absoluta libertad.
Y para ello basta escuchar las versiones que condujo el ya célebre Pierre Boulez en "The Perfect Stranger", de 1988.
Hablemos de rock, jazz o música contemporánea, Zappa siempre puede estar presente.
Y no es poco.