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La biblioteca de Babel
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Por Stacy Schiff

Desde que apareció, Internet amenaza con convertirse en una red virtual y descentralizada capaz de contener el archivo completo de la humanidad. Ahora, finalmente, comienzan a aparecer los primeros intentos sostenidos por conseguirlo: Wikipedia, una enciclopedia mundial, escrita en más de 70 idiomas y de manera colectiva; Google Earth, un vertiginoso programa que permite observar cualquier punto del planeta con un detalle escalofriante; You Tube, una página que permite subir material audiovisual; amén de otros sitios que empiezan a almacenar imágenes e información específica.
La memoria del mundo parece ya estar en construcción.

El primero de marzo pasado, Wikipedia, la enciclopedia interactiva on-line, llegó al millón de artículos, con una entrada sobre Jordanhill, una estación de trenes del Glasgow suburbano.
Su autor, Ewan MacDonald, publicó una sola oración sobre la estación a las 11 PM hora local; durante las siguientes veinticuatro horas, la entrada fue editada más de 400 veces por docenas de personas (Jordanhill “es la estación nº1029 en el ranking de las estaciones más utilizadas del Reino Unido”; y “ya no tiene empleados que vendan pasajes”)
La
Enciclopedia Británica, que durante más de dos siglos fue considerada el standard de oro entre los libros de referencia, tiene sólo 120 mil entradas en su edición más amplia.
Aparentemente, ninguna enciclopedia tradicional sospechó que alguien podía preguntarse sobre el sudoku o la prostitución en China.
O por el delirio Capgras (la inquietante sensación de que un impostor se hace pasar por un pariente cercano), el desastre de la melaza de Boston, el Partido de los Rinocerontes en Canadá, la casa de Bill Gates, la guerra de 45 minutos entre Inglaterra y Zanzíbar o el Islam en Islandia.
Wikipedia incluye notables entradas sobre Kafka y la Guerra de la Sucesión en España, y también una guía completa de los navíos de la Marina de los Estados Unidos, una definición del churrasco de queso de Filadelfia, una magistral página sobre el Scrabble, una lista de gatos históricos (gatos célebres, un gato millonario, el primer felino que circunnavegó Australia), instrucciones para curar el hipo y un artículo que describe, con diagramas esquemáticos, cómo construir una estufa a partir de una lata de gaseosa.
Las entradas prácticas, sobre cómo hacer cosas, representan un territorio que la enciclopedia no había reclamado desde el siglo XVIII.
Uno podía curar el dolor de muelas o hacer zapatos para la nieve usando la Británica original, de 1768-71.
Si se busca “preparación de café” en Wikipedia, se encuentra a través de la entrada “espresso” un artículo sobre modelos de máquinas de café espresso para consultar antes de comprar.
También hay una página dedicada a “Errores de la Enciclopedia Británica que han sido corregidos en Wikipedia” (la fecha de nacimiento de Stalin, el verdadero inventor de la afeitadora, entre otros)
Como su tamaño no tiene límites físicos, Wikipedia puede aspirar a incluirlo todo.
También está perfectamente configurada para ser actual: hay detalladas entradas para cada uno de los doce finalistas de la última temporada de American Idol y el artículo sobre el Conflicto entre el Líbano e Israel 2006 ha sido editado más de cuatro mil veces desde que fue creado, el 12 de julio, seis horas después de que los militantes de Hezbolá encendieron las hostilidades al secuestrar a dos soldados israelíes.
Wikipedia, que fue lanzada en 2001, está en el 17º puesto de popularidad en Internet, generando más tráfico diario que el portal de Hotmail, el New York Times y el Wall Street Journal combinados.
El número de visitantes se duplica cada cuatro meses y el sitio recibe hasta 14 mil clics por segundo.
Wikipedia funciona como un filtro de vastas cantidades de información que se encuentra on-line, y se puede decir que Google está en deuda con ella por emprolijar el barrio.
Este sitio ha logrado su preeminencia sin publicidad y casi sin personal pago. Tiene apenas cinco empleados además de Jimmy Wales, su fundador, de 39 años.
En 2003, Wikipedia se convirtió en una organización sin fines de lucro, y desde entonces, su presupuesto, de 750 mil dólares, proviene de donaciones, el grueso de ellas contribuciones de veinte dólares o menos.
Wales dice que su misión es “distribuir una enciclopedia libre para cada persona del planeta y en su propia lengua” y lo está logrando de manera más que sorprendente.
Cualquier persona con acceso a Internet puede crear una entrada en Wikipedia o editar una existente.
Actualmente el sitio puede leerse en más de doscientas lenguas y tiene cientos de miles de colaboradores en todo el mundo.
Wales está al frente de una revolución de acopio de conocimiento: ha reunido un ejército de voluntarios que cree que, trabajando en colaboración, pueden producir una enciclopedia tan buena como cualquiera escrita por expertos, y de una amplitud sin precedentes.
Es cierto que la mezquindad, la idiotez y la vulgaridad aparecen con frecuencia en el sitio.
La colaboración magnánima no garantiza la precisión, y la edición abierta invita al abuso.
Se ha encontrado a senadores y congresistas cambiando sus entradas; se le prohibió varias veces a toda la Casa de Representantes participar en Wikipedia. (No es sutil cambiar la edad del senador Robert Byrd de 88 a 180.
Es más sutil esterilizar los propios votos para distanciarse de un presidente poco popular, o borrar promesas de campaña incumplidas.) Curiosamente, sin embargo, este tipo de cosas no ha llevado al caos.
Wikipedia, que empezó como un experimento de democracia sin límites, ha creado políticas y procedimientos.
Al mismo tiempo, el sitio abraza nuestra nueva relación casual con la verdad.
Cuando se la confronta con evidencias de error o subjetividad, Wikipedia y sus colaboradores invocan su excusa favorita: ¡miren cuántas veces los medios masivos y las enciclopedias tradicionales se equivocan! En cuanto a defensas, éste es el equivalente epistemológico de: “Pero él saltó del puente primero”.
Wikipedia, sin embargo, tiene sólo cinco años de vida.
Puede madurar.
El impulso enciclopédico tiene más de dos mil años y rara vez se ha frustrado ante fronteras nacionales.
Entre los primeros trabajos de referencia general está El espejo del emperador, comisionado en 220 dC por un emperador chino para uso de sus sirvientes civiles.
La misión de catalogar todo el conocimiento humano se aceleró en el siglo XVIII.
Los alemanes, campeones de lo exhaustivo, empezaron a armar un volumen de 242 páginas en 1770.
Unas décadas antes, Johann Heinrich Zedler, un vendedor de libros de Leipzig, alarmó a sus competidores locales cuando solicitó artículos para su Léxico Universal.
Sus rivales, temiendo que el trabajo los sacara del negocio al volver obsoletos al resto de los libros, intentaron sin éxito sabotear el proyecto. Fue un francés desviado, Pierre Bayle, quien concibió una enciclopedia integrada sólo por errores.
Después de que la idea no logró generar mucho entusiasmo entre lectores potenciales, compiló un Diccionario histórico y crítico, que consistía enteramente en notas al pie, la mayoría subrayando las fallas de académicos anteriores.
Bayle les enseñó a los lectores a dudar, una lección de subversión que Diderot y D’Alembert, los autores de la Enciclopedia (1751-80), aprendieron bien.
Su trabajo de 35 volúmenes predicaba el racionalismo a expensas de la Iglesia y el Estado.
La Británica, más estólida, nació de una rivalidad histórica, y de la pasión anglosajona por la utilidad.
La primera enciclopedia de Wales –que se parece a un joven Billy Crystal, con la neurosis contenida– fue el World Book; sus padres se lo compraron a un vendedor puerta a puerta una tarde de 1969, después de la cena.
La madre y la abuela de Wales dirigían una escuela privada en Huntsville, Alabama, a la que asistió desde los tres años.
Se graduó en la Universidad de Auburn con un título en finanzas, y continuó su carrera primero en la Universidad de Alabama y luego en la de Indiana.
En 1994, decidió trabajar un tiempo antes de escribir su disertación final. Cuatro años más tarde se mudó a San Diego, donde usó sus ahorros para fundar un portal de Internet.
Su público eran sobre todo hombres; la pornografía –videos y blogs– era cerca del diez por ciento de su rédito.
Mientras tanto, Wales estaba filosofando.
Desde su punto de vista, la desinformación, la propaganda y la ignorancia son responsables de muchos de los males del mundo.
“Soy un tipo bastante iluminista”, dice.
Recuerda haber pensado que la promesa de Internet era conocimiento libre para todos.
¿Cómo lograr que eso sucediera, se hiciera realidad?
Antes de graduarse, había leído el manifiesto de 1945 de Friedrich Hayek sobre el mercado libre, llamado El uso del conocimiento en la sociedad, que sostiene que el conocimiento de cada persona es por definición parcial, y que la verdad se establece sólo cuando la gente une su sabiduría.
Wales volvió a pensar en el ensayo en los ‘90, cuando empezó a leer sobre un grupo de programadores que creía que el software debía ser libre y distribuido de tal manera que cualquiera pudiera modificar el código.
Lo impresionó particularmente La catedral y el bazar, un ensayo –-y más tarde ampliado en un libro– de Eric Raymond, uno de los fundadores del movimiento.
“Abrió mis ojos acerca de la colaboración masiva”, dijo Wales.
El primer paso fue un paso en falso.
En 2000 Wales contrató a Larry Sanger, un estudiante graduado en filosofía que había conocido on-line, para que lo ayudara a crear una enciclopedia de interés general on-line llamada Nupedia.
La idea era solicitar artículos a académicos, sujetarlos a un proceso de revisión de siete pasos, y publicarlos gratis on-line.
Después de un año, Nupedia tenía sólo veintidós artículos, y sobre temas como la atonalidad y Heródoto. En enero de 2001 Sanger cenó con un amigo que le habló de la wiki, una sencilla herramienta de software que permite la escritura en colaboración y la edición.
Sanger pensó que una wiki podía atraer nuevos colaboradores a Nupedia. (Wales dice que usar la wiki fue su idea. En cualquier caso, aceptó probarla.)
Bajo el modelo de wiki que ambos adoptaron, cada entrada incluía una página de historia, que preservaba los archivos de todos los cambios editados.
Agregaron una página de diálogo, para permitir la discusión del proceso de edición –una idea que Bayle habría apreciado–.
Sanger acuñó el término Wikipedia, y el sitio tuvo vida el 15 de enero de 2001.
Dos días después, envió un mail a la lista de Nupedia, unas dos mil personas.
“¡Wikipedia está on-line!”, escribió. “Pónganme de buen humor.
Visiten y agreguen un pequeño artículo. Les tomará como mucho cinco o diez minutos”. Wales se preparó para “un montón de basura”.
Se imaginó que si él y Sanger tenían suerte la wiki podría generar algunos resúmenes desprolijos de Nupedia.
En un mes, Wikipedia tenía 600 artículos, después de un año, 20 mil.
A Wales le gusta citar una proclama de 1962 de Charles Van Doren, que más tarde se convirtió en el editor de la Británica.
Van Doren creía que la enciclopedia tradicional estaba muerta.
Había sacrificado el arte de la síntesis por la pesada convención; miraba hacia atrás.
“Porque el mundo es radicalmente nuevo, la nueva enciclopedia debería ser radical también”, escribió Van Doren.
“Debería dejar de ser segura, en política, en filosofía, en ciencia”.
En su encarnación seminal occidental, la enciclopedia había sido un libro peligroso: la Enciclopedia francesa dejaba de lado las instituciones religiosas y las ortodoxias para instalar a la razón en el centro del universo –y por este corrimiento, brevemente le ganó al editor del libro un lugar en la Bastilla–. Como señala el historiador Robert Darnton, la entrada en la Enciclopedia francesa sobre el canibalismo dice: “Ver Eucaristía”. Lo que Wales parece tener en mente, de todos modos, no es tanto el grito de batalla de Van Doren como el de un demagogo anterior. En 1930, H.G. Wells se lamentaba de que, mientras el mundo se volvía más pequeño y se movía cada vez más rápido, el modo en que la información era distribuida permanecía anticuado y poco efectivo.
Prescribió un “cerebro mundial”, un repositorio de conocimiento colaborativo y descentralizado que estaría sujeto a revisión continua.
Más radicalmente –con una falta de piedad matricida, decía– Wells condenó a la academia: la universidad era en sí misma medieval.
“Queremos un Henry Ford para modernizar la distribución del conocimiento, que haga barato al buen conocimiento y fácil en este mundo de habla inglesa nuestro, todavía muy ignorante, muy mal educado, y muy mal asistido”, escribió. Si Internet hubiera existido en su tiempo, Wells habría noqueado a Wales.
La contribución más radical de Wales puede no haber sido brindar información libre sino –en su propia manera matricida– inventar un sistema que no privilegia al académico por sobre el adolescente de 15 años.
“Para mí, lo principal es ser correcto”, dice Wales sobre sus pretensiones acerca de los colaboradores de Wikipedia.
“No me importa si es un chico de secundaria o un profesor de Harvard”. Las indicaciones centrales de Sanger a los usuarios son que los artículos deben tener un punto de vista neutral y que su contenido debe ser verificable y estar publicado previamente.
En cuanto a la existencia física de Wikipedia, está en St. Petersburg, Florida, en apenas una suite exclusiva que sirve como cuartel general de la Wikimedia Foundation.
Pero el verdadero trabajo de Wikipedia no tiene lugar allí sino en miles de pantallas de computadoras alrededor del mundo. Quizá el mayor logro de Wikipedia –uno que Wales no anticipó del todo– sea la creación de una comunidad.
Los wikipedianos son oficialmente anónimos, y contribuyen con entradas sin firma con seudónimos.
Un 80% son varones, y compulsivamente sociables, conversando entre ellos no sólo en las páginas de diálogo de cada entrada, sino en los canales de chat dedicados a Wikipedia y en páginas de usuarios, que los colaboradores crean con frecuencia y que hacen de oficina personalizada. De acuerdo con el sitio, el interés ávido por Wikipedia afecta a “programadores de computadoras, académicos, estudiantes graduados, participantes de programas de juegos de TV, adictos a las noticias, desempleados, futuros desempleados y, en general, gente con intereses múltiples y buena memoria”.
Uno puede moverse en diferentes círculos, pero la verdad es que esta lista incluye a casi todo el mundo.
Wikipedia puede ser la prensa de la vanidad más ambiciosa del mundo.
Hay 200 mil usuarios registrados en el sitio en inglés, de los cuales 330 –menos del 2%– son responsables del 70% del trabajo.
Este sitio permite comparar a los colaboradores por el número de ediciones que han hecho, por el número de artículos que fueron juzgados por el voto comunitario como magníficos (estos artículos destacados suelen aparecer en la página de apertura), y por horas de actividad.
Un fan de P.G. Wodehouse de 17 años que se especializa en la nobleza británica lidera el equipo de articulistas destacados, con 58 entradas. Un graduado de la universidad de Toronto, Essjay, es el colaborador principal del sitio.
Desde su primer artículo sobre el canal de Panamá en 2001, ha escrito o editado más de 72 mil artículos.
Gradualmente, Essjay se encontró dedicándole menos tiempo a editar y más a corregir errores y quitar obscenidades del sitio.
Otros problemas abarcan desacuerdos ideológicos y escalan a intensas guerras de edición. Un número de disputas en la Wikipedia en inglés se relacionan con el conflicto palestino-israelí y con cuestiones religiosas.
Iguales de amargas son las batallas acerca de las entradas sobre Macedonia, Danzig, el genocidio armenio, y Henry Ford.
Las cuestiones étnicas son duras: ¿Copérnico era polaco, alemán, o prusiano? (Una encuesta se abrió este año para determinar si la cuestión ameritaba referencia en la apertura del artículo)
Algunos debates quizá no se resuelvan nunca: ¿Quién venció en la batalla de Borodino de 1812, Francia o Rusia? ¿Cuál es la fecha de nacimiento de Ann Coulter? ¿La tarta de manzanas es un invento norteamericano?
Al principio, Wales entraba en las peleas, pero dudaba antes de prohibir a alguien en el sitio. Al aumentar el número de usuarios, también lo hicieron las guerras de edición y el vandalismo.
En octubre de 2001, Wales nombró a un pequeño número de administradores, para que ubicaran los abusos.
Ellos pueden borrar artículos, o protegerlos de futuros cambios, bloquear a usuarios para que no puedan editar, y revertir textos con más eficiencia que usuarios comunes. (Hoy hay casi mil administradores en el sitio.)
En 2004, Wales formalizó la regla 3R –inicialmente era apenas una sugerencia en la guía– de acuerdo con la cual cualquier usuario que revierta el mismo texto más de tres veces en un período de 24 horas es bloqueado para editar por el resto del día.
La política nació de una serie de batallas vitriólicas, incluyendo una sobre la economía de los Estados Unidos, sobre si estaba experimentando alto crecimiento y bajo desempleo o bajo crecimiento y alto desempleo.
Wales también convocó un comité de arbitraje para que decidiera sobre las disputas. Antes de que un caso alcance el comité, por lo general pasa por una mediación.
Essjay está en este comité de mediación. Es también un administrador, un burócrata y un “chequeador de usuarios”, lo que significa que es uno de los 14 wikipedianos autorizados a rastrear las direcciones IP en casos de sospecha de abuso.
Con frecuencia se lleva la laptop a clase, para poder estar a disposición de los wikipedianos mientras da un examen, y vigila 20 canales de chat IRC donde los usuarios comparten chismes sobre los abusos de los que han sido testigos.
Cinco robots rastrean el sitio buscando obvio vandalismo, obscenidades y evidencia de borradas masivas, revirtiendo texto en el proceso.
Otras violaciones requieren la intervención humana. Essjay hace poco atrapó a un usuario que, bajo un seudónimo, estaba reemplazando frases con cosas sin sentido, y borrando entradas completas; al mismo tiempo, bajo otro nombre, corregía los abusos, todo para mantener su cuenta de editor.
Se lo prohibió permanentemente del sitio.
Algunos usuarios que fueron atrapados intentan venganzas en contra de los administradores.
Essjay dice que recibe amenazas de muerte con frecuencia. “Hay gente que se toma Wikipedia demasiado en serio”, dice.
Algunos críticos señalan que Wikipedia no da privilegios a aquellos que saben de lo que están hablando. Pareciera que el usuario que pasa más tiempo en el sitio, o que grita más fuerte, gana.
Este es un punto de vista que encuentra eco en muchos académicos y ex colaboradores, incluyendo a Larry Sanger, quien sostiene que demasiados wikipedianos son fundamentalmente desconfiados de los expertos e injustamente confiados en sus propias opiniones.
El se fue de Wikipedia en marzo de 2002 después de que Wales se quedó sin dinero para sostener el sitio después de la caída de las punto.com. Sanger concluyó que se había convertido en un símbolo de autoridad en una comunidad antiautoritaria.
“Wikipedia ha pasado de una anarquía casi perfecta a una anarquía gobernada por una pandilla”, dice. (Sanger ahora es director de proyectos colaborativos en la fundación on-line Digital Universe, que está ayudando a desarrollar una enciclopedia basada en la web, un híbrido entre una wiki y un trabajo de referencia tradicional.
Promete que tendrá “el menor porcentaje de error en la historia”.)
Incluso Eric Raymond, el pionero de las “fuentes abiertas” cuyo trabajo inspiró a Wales, dice que “desastre no es una palabra demasiado dura para Wikipedia”. Ha encontrado sus correcciones en entradas sobre ciencia ficción desmanteladas por usuarios que evidentemente sentían que él estaba invadiendo su terreno. “Cuando más se mira lo que han hecho ciertos colaboradores de Wikipedia, mejor queda parada la Británica”, dice Raymond.
Cree que el modelo de fuente abierta es sencillamente inaplicable para una enciclopedia. Para el software, hay un objetivo, y funciona o no, pero no debe soportar una prueba de verdad.
El creciente control del sitio por los administradores no ha detenido a los vándalos, la mayoría de los cuales parecen disfrutar de insertar absurdos y obscenidades en Wikipedia cuando deberían estar haciendo sus deberes escolares. Muchos cometen sus “chistes” en el aula: el abuso parece disminuir los viernes a la tarde y recrudecer los lunes a la mañana.
Escuelas y universidades enteras han encontrado sus IP bloqueados como consecuencia. La entrada sobre George W. Bush ha sido vandalizada con tanta frecuencia –a veces dos veces por minuto– que con frecuencia se la cierra para edición por días.
En cualquier momento, unas cientos de entradas están semiprotegidas, lo que significa que el usuario debe registrar su dirección IP y esperar varios días antes de hacer cambios.
Este grupo recientemente incluía no sólo las entradas sobre Dios, Galileo y Al Gore, sino también sobre cachorros, naranjas, y Chopin.
¿Es Wikipedia precisa? El año pasado, Nature publicó un investigación comparando 32 entradas sobre temas científicos en Wikipedia con sus contrapartes en la Británica. De acuerdo con esto, Wikipedia tenía cuatro errores por cada tres de Británica, un resultado que, extrañamente, fue considerado un triunfo por la primera.
Semejantes ejercicios son relativamente sinsentido, porque ningún trabajo de referencia es infalible.
Británica lanzó un comunicado público refutando esta comparación, y compró media página de aviso en el New York Times, que decía: “Británica nunca ha dicho que no tenga errores.
Tenemos una reputación no por perfección, sino por una fuerte tradición académica, juicios justos y una revisión editorial disciplinada”. Más tarde, Jorge Cauz, el presidente de Británica, declaró que si Wikipedia continuaba sin alguna especie de jefatura editorial, caería en “una enorme masa mediocre de artículos intrascendentes, poco confiables y muchas veces ilegibles”. Wales dijo que consideraría a la Británica como competencia “si no estuviara destinada a desaparecer en cinco años”.
No hay discusión en que Wikipedia le gana a cualquier otra fuente en cuanto a eficiencia y accesibilidad y amplitud. Sin embargo sus virtudes también son sus limitaciones.
Cauz cree que no hay manera de saber en qué hechos confiar en cada entrada. Parte del problema es su origen. El grueso del contenido de Wikipedia no son las bibliotecas, sino la web, que ofrece desde noticias hasta chismes para probar que la llegada del hombre a la Luna nunca tuvo lugar.
Wales, en discursos públicos, cita la prueba de Google: “Si no está en Google, no existe”. Esta posición ofrece otra dificultad: en Wikipedia, el presente tiene más importancia que el pasado.
La (buena en general) entrada sobre San Agustín es más corta que la entrada sobre Britney Spears.
Wikipedia sigue siendo un work in progress. Las entradas pueden ser leídas como si hubieran sido escritas por un estudiante de séptimo grado: les falta claridad y concisión, los hechos pueden ser fuertes y sustanciosos, pero el tejido conectivo es anémico o está ausente.
El primer colaborador de un artículo en general implanta el tono, y esa persona rara vez es un Macaulay o un Johnson. El efecto es tembloroso, el equivalente textual de una película filmada con cámara en mano.
¿Qué se puede decir de una enciclopedia que a veces está en lo correcto, a veces se equivoca y a veces es iletrada? Cauz dijo, recientemente, que para él “Wikipedia es a la Británica lo que American Idol es a la escuela Juilliard”. Pocos días después, Wales también eligió una metáfora musical: “Wikipedia es a la Británica lo que el rocanrol a la música melódica.
Puede no ser tan elegante, pero asusta a los padres y al final, es mucho más inteligente”. Tiene razón cuando enfatiza el factor miedo con respecto a la precisión.
Como lo fue la Enciclopedia francesa, Wikipedia es una combinación de manifiesto y trabajo de referencia. Los medios y las agencias de gobierno nos han dejado en una trinchera.
No sólo estamos impacientes frente a las autoridades sino que tenemos ganas de contestarles. Wikipedia ofrece infinitas oportunidades de expresión.
Esta no es la primera vez que los hacedores de una enciclopedia le han robado el control a una elite, o proyectado una sombra sobre las certezas. Wales puede ser o no el nuevo Henry Ford, pero nos ha dejado solos en una carretera abierta, en la que estamos sin conductores ni horarios.
Somos libres elegir nuestro propio camino, y también libres de perdernos desprolija y gloriosamente.

El aleph
Google Earth: el ojo sobre el planeta.
Por Mariana Enriquez

El presidente de la India, APJ Abdul Kalam, considera que el programa Google Earth es un atentado a la seguridad nacional de su país. En una importante reunión regional, manifestó su “preocupación”, ya que desde cualquier computadora, y gratis, se pueden ver el Parlamento indio y los cuarteles generales del Ejército.
El primer mandatario teme que pueda ser usado por terroristas, que así disponen de una ubicación bastante precisa. Los operadores del reactor nuclear de Nuclear Heights, en Sydney, Australia, le solicitaron a Google que pixelara o directamente borrara su ubicación en el programa; más tarde, retiraron el pedido.
Mientras tanto, la semana pasada, millones de usuarios enloquecieron por una imagen mucho más prosaica: una supuesta mujer tomando sol desnuda en su terraza, en algún lugar de Estados Unidos.
¿Qué es Google Earth, el programa que recibe quejas de varios ministerios de defensa y seguridad del mundo? Un software relativamente sencillo que, hasta junio de 2005, era propiedad de la empresa Keyhole Inc. y entonces fue adquirido por la omnipresente Google.
Es gratuito –aunque las versiones más avanzadas cuestan una cuota muy baja– y Google, en su ya típica sencillez, lo explica así: “La idea es simple. Es un globo que se instala en la computadora.
Se elige un punto y se hace zoom hacia cualquier lugar del planeta que se quiera explorar.
Entonces se ven imágenes satelitales y datos locales. Se puede usar el buscador para encontrar puntos de interés y más datos.
También se puede ir a direcciones específicas para chequear un departamento u hotel. Y hasta rutas de manejo o de vuelo”.
Un verdadero paraíso del paranoico. Y bastante impresionante. No todo el globo, sin embargo, cuenta con la misma precisión: en Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, se pueden encontrar direcciones de calles y hasta de casas; pero si uno intenta llegar a Puerto La Cruz, en Venezuela, será necesario usar el zoom y buscar a mano cerca de Caracas.
Como suele suceder, el software funciona mucho mejor en los grandes países de habla inglesa.
Hay que aclarar, además, que las imágenes de Google Earth no son registradas en tiempo real: los responsables señalan que fueron tomadas por satélite en algún momento de los últimos tres años, y que se actualizan periódicamente.
Pero más allá de las cuestiones sobre invasión de la privacidad, del vértigo de poder encontrar la propia casa en cinco minutos, e incluso de las objeciones de primeros mandatarios, Google Earth podría convertirse en una enciclopedia geográfica mundial.
¿Por qué? El buscador incluirá en su servicio videos, fotografías y “blogs” de instituciones como el Programa para el Medio Ambiente de la ONU o el servicio de Parques Nacionales de EE.UU. Ofrecerá imágenes satelitales de cien lugares que han sufrido daños medioambientales, que incluyen zonas desforestadas del Amazonas, en Brasil, hasta bosques subsaharianos, fotografías y más de 10.000 recorridos en 58 parques, mientras que el Discovery Network añadirá a Google Earth videos con programas de naturaleza y viajes.
Si bien el programa es, en apariencia, una colección de fotos aéreas y satelitales sobre un modelo 3D de la Tierra, las potencialidades son enormes. Cualquier tipo de información puede ser subida a la web y después cargada en Google Earth, siempre que use el formato abierto de Google, llamado KML, donde la entrada es visible como una anotación, sobreimpresa a los datos del satélite. Miles de usuarios y empresas están usándolo para crear documentos geográficos marcados: así Google Earth se transforma en una fuente gigante de datos específicos sobre ubicaciones.
Basta apuntar que entre junio de 2005 y mayo de 2006 se bajaron el programa 100 millones de personas; desde entonces, no hay datos precisos de cuánta gente más lo está usando, hasta que Google vuelva a compartir sus números. Mucho más sencillo de usar, porque no requiere instalación, es Google Maps, sitio que contiene todos los mapas de la Tierra, con zoom y demás aplicaciones, e incluso visión satelital; las imágenes tienen, sin embargo, aproximadamente cinco años de antigüedad y mucho menor definición que las de Google Earth.
Aunque, para encontrar calles, es bastante más práctico. Y además, puede descargarse al teléfono celular, lo cual deja bastante obsoletas a las guías Michelin, por ejemplo.
Y quién sabe hasta dónde puede llegar este gran registro del globo. El año pasado, Google Earth empezó sus conversaciones con la NASA para un trabajo conjunto. Todavía no han llegado a un acuerdo, pero en un comunicado reciente se aseguró que “sólo falta ajustar detalles”.
Por ahora, los programas “hermanos” Google Mars y Google Moon permiten explorar la Luna y Marte con material tomado de las filmaciones de misiones de la NASA. Aunque no se ve la famosa cara, ni las pirámides, en el caso del planeta. Claro, están trabajando en eso.