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Hendrix para rato
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Por Adriana Franco
Editaron nuevas grabaciones a más de 27 años de su muerte

"Estuve muerto por un largo tiempo." Abruptas, esas palabras de Jimi Hendrix cerraron antes de lo esperado el concierto del 2 de septiembre de 1970, en el Vijle Ruskow Hall de Dinamarca. El 18, la premonición se hizo real.
En vida, su percepción no iba de la mano con su producción. Porque si durante sus años de actividad editó apenas un puñado de cinco discos, después de su muerte han salido más de 300 placas, sin incluir las ediciones piratas. Los números asustan: se calcula que, por año, se vende un promedio de tres
millones de unidades de sus discos.
No era, por tanto, un negocio que hubiera que descuidar. Desde la muerte de Jimi, hasta hace poco más de un año, su padre y su hermana lucharon por recobrar los derechos. Y lo lograron. Desde entonces han vuelto a aparecer en las bateas las placas que él mismo editó, remasterizadas, y dos álbumes, "First Rays of the New Rising Sun" y el reciente "South Saturn Delta", con grabaciones inéditas, outakes y primeras versiones de algunos de los temas que se volverían clásicos y que marcarían la manera de tocar la guitarra de ahí en más, influenciando tanto a Steve Ray Vaughan como a Vernon Reid, de Living Colour.
Desde los Estados Unidos, Janie, hermanastra de Jimi, habló con exclusividad con La Nación de sus sueños, sus concreciones y los planes de aquí en adelante.
"Fue una larga batalla recobrar los derechos sobre las grabaciones. Una muy ardua lucha que libramos junto a mi padre y mi marido, porque nos dolía ver cómo se seguían editando cosas que no estaban bien hechas, donde primaba la idea de vender antes que la de hacer accesible el material, tal cual Jimi lo grabó. Por eso, cuando finalmente logramos recuperar los derechos, fue una gran alegría.
Que Dios guarde para siempre su alma, una de las más hermosas que ha dado este país.
-¿Con qué gente trabajaron en las reediciones y en estos discos con material nuevo?
-Básicamente, está de vuelta Eddie Kramer, que fue el ingeniero que trabajó con Jimi. También John Mc Dermott, que es casi un historiador que ayudó mucho para rastrear las cintas, y George Marino, que es un verdadero maestro de las masterizaciones.
-¿Qué diferencia hay entre las ediciones originales y éstas?
-La gran diferencia es que se venían usando diferentes cintas. En cambio, nosotros usamos las cintas originales, las que fueron hechas en el estudio. Las otras ediciones eran copias con varias generaciones en su haber. Imaginate, hacían una copia y, cuando volvían al estudio, hacían copia de copia y así sucesivamente.
-¿Encontraron fácilmente esos originales?
-No, fue bien difícil. Una vez que tomamos el control de los derechos comenzamos a buscarlos. Ahí descubrimos que faltaban los másters que finalmente terminamos descubriendo repartidos en distintos estudios del país. Fue casi una tarea de detectives.
-¿Por que decidiste encarar este duro trabajo?
-Desde chica me había hecho la promesa de que, cuando creciera, iba a cuidar de todo lo que tuviera que ver con Jimi. Cuando me gradué en la High School quise trabajar en un estudio de grabación, pero me dijeron que ése no era lugar para una mujer. Así que seguí estudiando y haciendo mi propio camino, pero mi corazón siempre estuvo pendiente de retomar esa historia. Estoy muy agradecida de haber podido lograrlo.
-Ya editaron dos discos, además de las reediciones. ¿Tienen todavía más material?
-Podemos seguir editando por unos diez años más. Hace un par de meses que ubicamos otras cintas, así que tenemos previsto un lanzamiento nuevo para mitad de este año, y otro más para 1999.
-Vos sos mucho menor que Jimi, ¿tenías contacto con él?
-El estuvo por casa cuando yo tenía unos 6 años y pasó una buena temporada con nosotros, y con su guitarra, claro. Recuerdo que nos quedábamos hablando horas y horas por la noche. Fueron momentos que nunca voy a olvidar. Una cosa con Jimi es que él podía estar en la ruta por meses, pero siempre estaba en contacto con nosotros y sabía lo que pasaba con la familia, siempre estaba al tanto, interesado de todo lo que pasaba. Y aunque soy 18 años menor que él, eso no impidió que siguiera paso a paso su camino.
-¿Fuiste a algún show?
-Sí, debía ser la mas chica de la audiencia. Estuve en cuatro recitales en Seattle y uno en Canadá. Viajé en una combi con ellos y fui después al concierto. Una aventura para mí.
-¿Podrías decir que era un tipo especial?
-Para mí no, en casa era una persona común, le gustaba escuchar y tocar música, practicaba todo el tiempo con su guitarra, pero, sobre todo, era muy cariñoso. Después que salió del ejército, anduvo tratando de experimentar distintas cosas, tocando con músicos grandes como Ike and Tina Turner y Diana Ross. Ahí descubrió verdaderamente que era músico.
-¿Cuándo te diste cuenta de que tu hermano era un genio de la guitarra?
-La primera vez que lo vi en Seattle, haciendo esas cosas increíbles con la guitarra, me di cuenta de que era un fenómeno. Vi también cómo él estaba expandiendo las fronteras de la música. Lo suyo no era sólo el rock and roll, también había blues, jazz, rhythm and blues y hasta música clásica. Tenía una idea con los colores, yo creo que él ayudó a la gente a sentir la música con colores, así como a aceptar la música de otros lugares del mundo.
-Tu padre también se ha abocado a esta tarea de mantener el legado de Jimi, ¿qué opinaba él de su hijo, como músico?
-Mi padre amaba lo que Jimi hacía, de hecho fue el que le compró las tres primeras guitarras. Creo que siempre supo que iba a hacer algo importante con la música.
-¿Aún lo extrañás?
-Sí, mucho. El mundo perdió un gran guitarrista, pero nosotros perdimos a un miembro de la familia. No sólo era mi hermano favorito, sino una de mis personas preferidas. Era muy dulce.
-¿Cómo es tu vida ahora?
-Tengo cuatro hijos varones, de 5, 8, 9, y 11 años. El más grande toca la guitarra, el segundo la batería, el tercero el piano y el más joven canta. Tenemos una pequeña banda aquí en casa. Creo que ya tienen la música dentro de ellos, pero también sé, y se los advierto, que es un camino difícil.