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Amor de primavera
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por Sergio Marchi / Diario Clarín (Septiembre 1996)

Ante casi 50.000 personas, Luis Alberto Spinetta se presentó el domingo en Parque Chacabuco.

Un día después debido a la lluvia, Spinetta festejó la llegada de la primavera con un concierto inspirado. El recital se realizó en defensa de la educación pública, y combinó viejos clásicos como Ana no duerme, Barro tal vez y Me gusta ese tajo con canciones actuales. En Parque Sarmiento, el sábado, también hubo música.
Luis Alberto Spinetta apuntó su
guitarra roja al cielo y se mandó un solo de esos que no se planean, sino que suceden mágicamente.
El tema era Como el viento voy a ver, un viejo blues de Pescado Rabioso, y las casi cincuenta mil personas parecían sumergidas en un trance hipnótico, sensación que aumentaba cerca del puesto de choripanes.
Por esas cosas de la acústica, a doscientos metros del escenario el sonido era sobrenaturalmente perfecto; con el humo de la parrilla y la luz de la luna, solo faltaba un platillo volador para que la escena cobrara ribetes de serie de televisión norteamericana.
El inspirado set que Luis Alberto Spinetta y Los Socios del Desierto concretaron el domingo pasado "el recital estaba previsto para el sábado, pero se postergó por la lluvia", se realizó en defensa de la educación pública.
El músico donó su cachet al plan de alfabetización de la FUBA, y explicó en muy pocas palabras su adhesión a la propuesta.
Después se dedicó a tocar durante poco más de una hora y media, mostrando el buen momento que atraviesa su arte.
Con muchas canciones nuevas que rescatan la crudeza rockera de los tiempos de Pescado, pero que no se limitan a un mero ejercicio de estilo sino que son toda una re-creación, Spinetta apunta inequívocamente hacia adelante sin olvidar quién es ni de dónde viene.
Horas atrás habían tocado Geo Ramma y A-Tirador Láser, grupos que tienen que ver con Spinetta por el lado de lo sanguíneo y afectivo.
Geo Ramma tiene en sus filas a Valentino Spinetta, hijo de Luis y hermano de Dante, y A-Tirador Láser a Lucas Martí, hijo de Eduardo Martí, fotógrafo e íntimo de Luis Alberto.
El público respetó esa ligazón y aplaudió respetuoso ambas propuestas, todavía en proceso de asentamiento.
Pese a los esfuerzos de los organizadores, que rellenaron con arena algunos de los lodazales, el barro estuvo presente en la pista de atletismo del Parque Chacabuco.
Curiosamente, Spinetta eligió como segundo tema "que siguió a su nueva versión de Ana no duerme, original de Almendra que abrió el concierto" a Barro tal vez, una vieja zamba que el músico compuso en su adolescencia y que hacía años no tocaba.
Esas dos canciones fueron las piedras fundamentales de un show que, pese al frío que llegó con la noche, tuvo mucha calidez.
Más que a sus dotes de showman "que en ocasiones emplea", Spinetta apostó al vigor de su nuevo repertorio y a algunas antiguas canciones "Credulidad, Los libros de la buena memoria, Me gusta ese tajo y Rutas argentinas, entre otras" para conmover a un público que se animó a embarrarse para festejar la primavera con uno de los grandes creadores de la música popular argentina, cuya vigencia está fuera de toda discusión.