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Rockeando por tí, Argentina
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Javier Vargas rinde homenaje al fascinante primer rock argentino (1966-1971)

Rockeando por tí, Argentina
Además del líder de la Vargas Blues Band, grupo con el que ha registrado media docena de discos algunos de ellos de considerable repercusión, Javier Vargas es un enamorado del primer rock argentino, una escena musical apasionante que se desarrolló principalmente en Buenos Aires entre 1966 y 1974 y que constituyó la primera hornada del rock en castellano.
Javier vivió buena parte de su infancia y adolescencia justo allá y justo entonces, quedando decisivamente marcado por un movimiento que incluso hoy, 30 años más tarde, resulta del todo fascinante por su calidad y carácter rompedor.
En plena dictadura, los argentinos se adelantaron al hippismo internacional creando una escena underground sustentada por enormes músicos y grupos de la talla de Litto Nebbia, Luis
Alberto Spinetta, Tanguito, Arco Iris, Almendra, Moris, etc... Así que, tras mucho tiempo rondándole por la cabeza, Javier ha decidido aparcar la Vargas Blues Band y dar forma a Espíritu Celeste, un trío de rock-blues con el que ha dado forma a un disco precisamente titulado Tributo al rock argentino, en el que se descuelga con personales versiones de clásicos (y no tanto) de entonces, desde Avellaneda Blues a La Balsa, la canción de Los Gatos que se convirtiera en el himno no oficial de los hippies argentinos.
- Un disco con un sabor muy especial. Menuda la que se montó en Argentina en aquella época.
Claro. Es el principio de lo que se puede llamar rock latino o rock en español. Fue el primer movimiento de rock en castellano, con buenas letras, excelentes músicos, artistas de todo tipo, revistas de rock, festivales... Es algo que no tiene precedentes en la historia del rock de habla hispana.
- Es que además estamos hablando de mediados de los sesenta, con una represión importante en Argentina y antes incluso de que eclosionara el movimiento hippie a escala mundial. Es sorprendente.
- Sí, empezó en el año 66, en un club llamado La Cueva, donde se juntaban músicos de los cuales algunos de ellos han desarrollado después una carrera internacional fuerte, como Gato Barbieri, Lalo Schiffrin, Lito Nebbia, Luis Alberto Spinetta, Claudio Gabis... que son todos músicos alucinantes y muy originales, muchos de ellos. De Spinetta en concreto soy fan desde el primer día que lo escuché.
- ¿Cómo surgió la idea de hacer este disco? Que, por cierto, no sale con tu discográfica habitual, DRO.
- DRO está moviendo ahora fuera de España mi último disco con la Vargas Blues Band y, claro, no les parecía oportuno solaparlo con la salida de éste. Me propusieron esperar, pero a mí el cuerpo me pedía sacarlo ya. Pero no hubo ningún mal rollo, me dieron todas las facilidades.
- ¿Y la idea de llevarlo a cabo?
- Bueno, yo soy hispano-argentino. Viví en Mar del Plata en el 71 y también en Mendoza y siendo un niño vi como ocurría todo aquello, así que casi desde entonces pensé que algún día grabaría aquellas canciones que tanto me impresionaron. Por otro lado, también me apetecía crear una banda alternativa y volver a las raíces, al power-trío y a la esencia del rock y del blues.
- He leído que de niño llegaste a conocer a Tanguito [un legendario guitarrista argentino, que coescribió La balsa junto a Litto Nebbia y que falleció prontamente de modo harto dudoso, tras diversos conflictos con la ley]. ¿Le conociste realmente, cómo lo recuerdas?
- Sí, en el año 67, es una historia curiosa. Yo era un niño y estaba con mi hermana en un hotel de la Avenida de Mayo, pues acabábamos de llegar de Mendoza. Entonces vimos a unos hippies en la ventana de un edificio justo enfrente, tocando a una guitarra tipo Hendrix a todo volumen y fumando un porro de maría. Decidimos cruzar la calle y llamar al piso y nos entonces nos sale una señora con el pelo rojo tintado. Y dice: 'Oye Pichacho [guitarrista que lo sería de Pappo's Blues y Billy Bond, entre otros], hay unos niños que dicen que quieren oírte tocar la guitarra' Nos dejaron pasar y entre los chicos allí estaba Tanguito, lo recuerdo nervioso, delgado... Para que te hagas una idea, un poco tipo Calamaro.
- Vaya, erais unos chavales bastante osados...
- Luego volví a estar en casa de Pichacho y ya la siguiente vez que lo vi fue en Madrid, en el 96 o 97. Estaba yo probando una guitarra en una tienda y entra un señor argentino a pedirme un autógrafo para su hijo. ¡Y resulta que era él! Lo reconocí y estuvimos charlando, le conté que yo era aquel niño...
- En el disco hay temas de Tanguito (La balsa, Natural -éste publicado con su pseudónimo, Ramsés VII-), de Manal (Todo el día me pregunto, Avellaneda Blues), de Almendra (Ana no duerme), de Los Gatos (Viento dile a la lluvia), de Pescado Rabioso (Algo flota en la laguna) y también está El tren de la 16 de Pappo Napolitano que está cantada por El Mono Burgos, el portero internacional del Atlético de Madrid...
- Claro, él es también fanático del rock argentino y además tiene una voz muy Pappo. Ya había escuchado sus discos, así que le llamé y le propuse participar. Cuando le conocí me pareció un tipo con una gran personalidad, un rockero total que además canta muy bien, es un fiera... Incluso hemos hecho un videoclip, ¿no lo viste?