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La poesía hay que sentirla, si no se siente es al cuete
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por Patricia Rodón

Luis Alberto Spinetta se presenta hoy, a las 21, en el Bustelo. En rueda de prensa y durante una hora habló de Pan, su último disco, y de sus preocupaciones estéticas y éticas, de su familia y de su forma de entender el rock.
Cada una de las palabras de Luis Alberto Spinetta iluminan los rostros de quienes lo escuchan. Sea a través de sus canciones, de sus conciertos o de un simple pero siempre inteligente diálogo.
El enorme músico brindó una conferencia de prensa a propósito de su show de esta noche en Mendoza. Y, a pesar del largo viaje en micro, se mostró relajado, generoso y completamente encantador.
Spinetta se presentará hoy, a las 21, en el auditorio Bustelo, junto a su poderosísima banda: Claudio Cardone en teclados, Nerina Nicotra en bajo y Sergio Verdinelli en batería.
Durante una hora Spinetta habló de Pan, el disco que
viene a presentar; de su infatigable curiosidad, de sus búsquedas líricas, de su coherencia estética, de su asco ante cualquier manifestación de violencia, de la relación con sus hijos y nietos, del amor por su novia santafesina “la Flor de Santo Tomé”, de los 40 años del rock nacional y hasta de su habilidad como cocinero.
“Pan es ‘mi’ pan. Es mi forma de ver la lírica, mi forma de introducir los acordes. Absolutamente comprometido siempre con una idea estética, más o menos simple, más o menos digital, pero es como si fuera mi pan espiritual –explicó Spinetta sobre el título de su último disco–. También le quise dar el sentido de necesidad. Pan es Pangea, es todo. Yo quise abarcar ese todo con el nombre”.
Acerca de la lírica de las canciones de Pan, el poeta dijo que “aunque las letras parten de una cierta sencillez tratan de tocar aquello que no es tan sencillo. Como es la locura que se vive en las ciudades. Me permito esa forma de trabajar y no siento otra cosa que felicidad al poder hacerlo. Y que me den bolilla. Podría haber desaparecido esa lírica no sólo de mí sino de la gente. Hay un montón de gente que ante el avance de tanta estupidez creativa refirma su intimidad con esta lírica para seguir creyendo en las cosas maravillosas de la vida”.
Respecto de la banda , Spinetta no administró los elogios. Al hablar de Nerina Nicotra, sonrió con toda la cara. “Tener a una mujer por primera vez en mi banda, tener a una señorita, es muy especial. Ella le aporta todo lo que es la parte femenina, ella equilibra. Generalmente las bandas son bastante machistas. Su presencia nos induce a reflexionar, cosa típica de la mujer”. Y agregó: “Toca muy bien el bajo. Es espectacular”.
“¿Qué podría decir de Cardone, que es como un hermano musical desde hace muchos años? Un maestro total. Lo mismo Sergio Verdinelli, que tiene una entrega mental completa. Les va a gustar mucho esta banda. Hace calorcito enseguida”, sentenció.
De Martropía, el libro de Juan Carlos Diez, dijo que “es un proyecto en el cual participé durante varios años, por lo tanto también creo que es mi libro, aunque sea de Juan, un hermano”.
Spinetta no ocultó su desprecio por Roberto Petinatto y la revista La mano. “Es horrible. La ‘nota’ que sacaron es un vudú de prensa. Es como un boicot, a pesar de los halagos. Cuando yo no esté aquí que hagan todos los panegíricos que quieran. Pero mientras yo esté, no me rompan las bolas”.
“Petinatto es muy grosero en su programa, en toda su ideología lo demuestra. Me parece un fascista. En un momento lo quería, pero con todo lo que hace hoy me parece un farabute”, asestó el músico.
Ante un posible disco tributo, Spinetta jugó burlonamente con la idea. “Pero preferiría que no. Es como esos amigos que cuando yo me pongo a cantar me cantan la letra encima. Lo agradezco, sé que parte del corazón. Pero odio los tributos y ese tipo de cosas. No me conmueve”.
Respecto de sus vínculos con la prensa, aseveró: “No tengo contacto con la prensa. No voy a Palermo Hollywood. No ando figurando. Hubo un tiempo en el que estaba más bolicherón... Pero ahora no y entonces tienen que inventar. A veces creo que son como campañas de mala prensa. Tengo mala prensa en general. Si cualquiera de los artistas que a ellos les soban el lomo compusiera dos temas como dos cualquiera que eligiéramos de mis últimos cinco discos, dirían que es Dios. Como soy yo...”.
“Esto sucede porque no me adapto a sus códigos ni busco prensa ni voy a la televisión ni hago lo que se supone que hacen todos. Eso trae como tsunami una prensa hostil. Estúpidamente hostil. Que me pongan ‘Juan Alberto Spinetta’ en las notas, o que digan que en un show toqué temas que no toqué. Esas cosas son como moquitos que te van tirando y yo tengo una red antimoco tremenda”, dijo con una gran carcajada.
Con sorna, el músico describió la “etiqueta” que carga: “Spinetta es raro. Hay gente que dice que no entiende mis letras. La poesía hay que sentirla. Si no se siente es al cuete hablar por más que sepas de poesía”.
“No creo haber abandonado mi fuente nunca. Mi fuente está ahí y yo soy fuentero. Mis fuentes son las mismas. No me importa saber si estoy más para allá o acá. No soy un periodista de mi propio trabajo. Trato de vivirlo con la mejor onda, de entregar la energía adecuada que le compete a mi música y a mi lírica”, afirmó acerca de su trabajo.
Y agregó riendo: “Me siento más como un pintor. Hago lo mío y no tengo por qué salir con el cuadro colgado a ver si alguien me da bolilla. El día que no me den más bolilla, chau, no sé, me pondré una pizzería”.
“No puedo hablar de la historia del rock nacional porque allí veo mi vida. Es mi historia. No me quiero perder nada de esto en el sentido de observar a los nuevos artistas. Pero hay cosas que ya tengo decidido lo que pienso y hay que decirlo con todas las voces. Para mí el rock del arengue terminó con Cromagnon de una manera espantosa. Si el rock no es amoroso y no reúne a la gente para bien, no es rock. Es un circo. El arengue, esa violencia de cancha de fútbol, no me interesa. Yo siempre creí y creo que el rock tiene que ver con el amor, la paz y la inteligencia”, resumió de manera contundente Spinetta, uno de los más talentosos músicos argentinos.