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Spinetta Pan (2006)
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por Héctor Aravena

En el mismo tiempo que la bellísima canción “Fuga Capella” del soundtrack de la película chilena, “Fuga”, apareció inesperadamente con Spinetta cantando a capela como dice el nombre del tema, llegó a mis manos esta nueva obra del flaco, simplemente titulada “Pan”. Simple y bella como el pan puesto en la mesa desde los tiempos de que el hombre es hombre, donde tu primer recuerdo, como dice un poema por ahí, es el primer recuerdo de todos los hombres. Algunos le llaman universalidad; en este caso, es la universalidad de la música de Spinetta.
Y aunque se ha dicho que “Pan” es el mejor álbum del incansable compositor argentino desde “Los Ojos” de 1999, la verdad es que más que
aquello, creo ver un desarrollo musical-creativo y una continuidad artística que comenzó en “Los Ojos” y siguió con “Silver Sorgo” de 2001 y “Para Los Árboles” de 2003. Incluso, diría que el epé 2004, “Camalotus”, se acerca más al tipo de composición del Spinetta de fines de los 80 y principios de los 90. Como sea, “Pan” es un buen disco, que viene a sumarse con carácter y categoría a la ya inmensa obra del canta-autor trasandino, a través de ese pop de gran calidad melódica, pero con jerarquía instrumental de jazz. En este álbum encontramos a un Spinetta absolutamente orgánico, sin guiños a la electrónica como en álbumes pasados, emparentado también –sobre todo por los solos de teclado- con alguna canción del Spinetta-Jade de “Madre en Años Luz” o “Bajo Belgrano”
Las temáticas son básicamente de amor y de la contraposición entre la vida urbana en pro de la tranquilidad de la provincia –algo que ya hablaba Heidegger a mediados del siglo XX-, con elegantes instrumentaciones para piano, bajo, guitarra y batería, las que sirven de perfecta base para las melodías siempre inteligentes y penetrantes del flaco. De este modo, las 12 canciones que componen “Pan”, comienzan con “Sinfín”, un agradable tema, que resalta por sus inflexiones melódicas, ese sonido tan único del compositor argentino y las bellas e intrigantes letras. Es además interesante que las canciones no son cortas, sino que tienen una estructura donde son importantes los solos, durando por lo general, todos los temas, más de cinco minutos. En este caso, son más de seis para abrir este álbum. “Balsodios”, con las típicas poetizaciones de Spinetta, “todas las cosas que conozco se parecen al cielo”, sigue el álbum de buena forma, para luego entrar a “Canción de Noche”, otra pieza que mantiene el mid-tempo del disco, pero donde resalta el trabajo en la guitarra.
En “Prosperina”, la relación con el período Jade se hace más patente, no sólo por la calidez instrumental, sino también por el tipo de composición y las letras de sabiduría comprimida: “sólo la esperanza guía la verdad”. La voz de Spinetta además se mantiene en buena forma, aunque no llegando a los tonos tan agudos que hacían estremecer en su juventud, si con gran fineza en su interpretación y fraseo. Eso es patente en “No Habrá un Destino Incierto”, que en la parte musical resalta por el piano y la parte rítmica de gran ejecución y por un solo de guitarra eléctrica que suena muy de adentro.
“Cabecita Calesita” es más rockera y planeante en su tiempo, aunque con un solo de teclado soft-jazz y con voces femeninas en el coro, la que da paso “Dale Luz Al Instante”, donde Spinetta se muestra vital, amando, viviendo y sintiendo como si estuviera en la época de Almendra. Aunque los años pasan para el flaco físicamente, su “alma de diamante” se mantiene tan inocente como siempre lo ha sido. Nuevamente los teclados nos llevan al sonido del Spinetta-Jade más pop –no al de “Alma de Diamante” por ejemplo-, para luego, pasar a uno de los puntos altos del disco, con la emocionante “La Flor de Santo Tomé”, que aparte de su melodía llena de pasión, resalta por las conversaciones instrumentales entre piano y guitarra acústica.
En “Atado a tu Frontera” volvemos al Spinetta más rockero, con ritmos más rápidos y un riff de guitarra aéreo. “Tus ojos son dos lunas que envuelven mi alma”, dice la letra con un músico, que parece no acabará nunca de poetizar y de hacer de su arte, el reflejo de las experiencias mágicas de la vida. “Preconición”, es otro intenso tema, con quiebres instrumentales inesperados, sonidos atmosféricos y una melodía penetrante, en el que es uno de los temas más completos de “Pan”. El penúltimo track, llamado “¡Qué Hermosa Estás!”, nos muestra nuevamente al Spinetta más tierno, con su corazón lleno de amor para entregar, para finalizar con “Espuma Mística” –como se iba a llamar el disco originalmente-, tema que es un potente reflejo del compositor trasandino más místico y profundo. Es sólo cosa de escucharlo en álbumes clásicos como “A 18 Minutos del Sol” o el ya mencionado “Alma de Diamante”, dos de sus mejores elepés.
No podemos dejar de señalar el gran trabajo de los músicos que acompañan al flaco –como siempre en guitarra y voz-, que son Claudio Cardone en teclados, Nerina Nicotra en bajo y Sergio Verdinelli en batería. Por su parte, los músicos invitados son Guillermo Vadalá en guitarra acústica y Graciela Cosceri en coros varios.
Un disco de un sentimiento esperanzador y calidad pareja, pero donde se extraña un tema que sobresalga por sobre la media, como es costumbre en los trabajos de Spinetta. De todos modos, un álbum que en ningún caso decepciona y que sigue expandiendo una obra, que ya a estas alturas, es la más completa, compleja y abarcativa de toda la historia del rock de nuestro continente.