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El rock y su poker de estampillas
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Por Oscar Ranzani
Se presentaron los sellos de cuatro íconos de la música argentina.
Tanguito, Luca Prodan, Miguel Abuelo y Pappo ya son sello postal: la presentación incluyó shows de Pappo’s Blues, Andrea Prodan, Leo García y Bicicletas. Federico Moura quedó para otra ocasión.
Cuatro iconos del rock nacional quedaron sellados para la posteridad.
La frase es literal ya que, desde ahora, las caras de Tanguito, Miguel
Abuelo, Luca Prodan y Pappo podrán observarse en estampillas postales. Se trata de una iniciativa del Correo Argentino y de la Secretaría de Cultura de la Nación que viene desarrollando el programa “40 años de rock argentino”, a través del cual editó el CD Escúchame entre el ruido, con dirección musical de Lito Vitale y la participación de músicos destacados de la escena local.
La presentación se realizó en el teatro El Cubo y, tratándose de un homenaje a esas figuras, no podía ser de otra manera que no fuera con mucha música. Así, un grupo de bandas y solistas se encargó de entregar versiones de canciones de los elegidos: Leo García interpretó a Tanguito; Bicicletas, a Miguel Abuelo; Andrea Prodan, a su hermano Luca, y Luciano Napolitano, junto a Pappo’s Blues, al recordado Carpo.
La pregunta que todo el mundo se hacía es por qué no se incluyó a Federico Moura en la serie. La respuesta la despejó desde el inicio el conductor de la jornada de presentación-homenaje, Bebe Contepomi: según normas internacionales de la filatelia, los sellos postales pueden venir de a cuatro o de a ocho.
Así que la figura del recordado líder de Virus por ahora sólo quedará en la inmortalidad de sus canciones (que no es poco). Los otros cuatro, además de permanecer imborrables en el corazón de los fanáticos, también serán motivos de curiosidad para coleccionistas.
“A veces, a los músicos del rock y sobre todo a aquellos que no están, no se los tiene en cuenta del todo desde lo institucional. En este caso está bueno que sea un hecho cultural”, dice el armoniquista Luis Robinson, para la ocasión integrante de Pappo’s Blues, acerca del homenaje filatélico.
“Miguel Abuelo, Pappo, Luca y Tanguito son parte de la cultura nacional muy fuerte porque han hecho muchísmo por generaciones a través de su arte con la música.
Así que me parece muy bueno que hayan hecho las estampillas”, agrega el músico, quien reconoce que, personalmente, Pappo “fue un amigo y el primer gran amigo que perdí, porque más allá de las circunstancias laborales y artísticas, todos los que fuimos amigos de él lo extrañamos mucho como eso: al amigo que teníamos debajo del escenario. Y en lo musical, obviamente”. Su hijo –que cerró la jornada tocando con la banda de su
padre “Blues local”, “Tren de las 16”, “Buscando un amor”, “Hombre suburbano” y “Ruta 66” (con Juanse como invitado)– señaló que “es un buen reconocimiento y algo lógico: si están poniendo músicos de rock, si no está mi viejo no hay ninguno”.
Bicicletas interpretó “Oye niño” y “Mariposas de madera”, de Miguel Abuelo. Sus integrantes Mariano Repetto y Julio César Crivelli coincidieron que la banda “es una gran síntesis de todas las décadas porque nos gusta mucho la velocidad y el beat de los ’80, la poesía y esa forma exploratoria expansiva de los ’70 y hay una intención del siglo XXI muy electrónico pero tocado.
Es como se hubiéramos podido disfrutar de cada década lo mejor”.
Leo García hizo una especie de minicompilado de Tanguito en el que no faltaron “La princesa dorada” (“una canción que estaba en un simple y que después salió en un compilado de rock nacional que pocos conocen y que la letra la hizo Pipo Lernoud, un genio del periodismo”, dijo García), “La balada de Ramsés VII” y “Amor de primavera”.
García expresó a Página/12 que “todos queremos reescribir una historia. Es una historia sabida también, pero es bueno recordarla porque ahí están las fuentes de nuestra música, de nuestro rock nacional y de nuestras canciones”, aunque sostuvo una posición polémica con respecto a las estampillas: “Tiene que haber una nueva tanda donde participe Federico Moura, que me parece mucho más importante, inclusive, que Luca Prodan”.
El hermano de Luca, Andrea Prodan, interpretó “Time fate love”, “Breaking away” y “Kaya”, entre otros. A la hora de pensar qué significa representar la música de su hermano, recordó “la casa de mi hermana en Roma, donde Luca vivía por largos períodos y yo también. Los días que Luca escribía canciones nuevas, me las tocaba y ‘¡guau, qué buena!’, le decía.
Estaban todas buenas. Así que yo vuelvo atrás a ese momento para enfocar bien las emociones que Luca me transmitía directamente. En su naturaleza y su simpleza tenía esa capacidad de transformar a la gente, agarrarlos, tenerlos hechizados y bajarles informaciones muy poderosas. Así que para mí es intentar volver a esos momentos, y cuando canto temas de él es para acordarme de cuál era la onda que Luca quería darles a sus temas y reflejar un poco eso”.
El presidente del correo oficial argentino, Eduardo Di Cola, subrayó que “lo que estamos tratando es de revalorizar todas nuestras facetas, nuestras aristas de la vida, de la geografía, de los que nos hace como argentinos” y que ahora fue el turno de estos iconos que “tuvieron mucho que ver en la formación de lo que es un rasgo de nuestra propia cultura y de nuestra propia expresión musical”.
El secretario de Cultura, José Nun, puntualizó que “esta iniciativa que concretamos con
el correo nacional nos llena de gusto, porque se han impreso cien mil ejemplares de cada uno de los cuatro sellos con las figuras más representativas y ya desaparecidas del rock argentino.
Con esto, el correo se apunta un poroto sobre el e-mail: va a haber mucha gente interesada en mandar cartas con estos sellos.
Y eso va a hacer, además, que las figuras del rock argentino circulen por el mundo”.

Fina estampa
Por Javier Aguirre

La idea de pasarle la lengua por la espalda (o por la nuca) a una finada leyenda del rock puede resultar desde incómoda hasta afrodisíaca.
Pues bien: quien en los próximos días esquive la hegemonía del e-mail y envíe una carta por la vía postal tradicional, tal vez se encuentre viviendo una experiencia así, ya que la semana pasada se supo que el Correo Argentino —junto a la Secretaría de Cultura de la Nación— lanzará una serie de estampillas que tributará a cuatro glorias del rock patrio: Luca Prodan, Pappo, Tanguito y Miguel Abuelo.
El lanzamiento forma parte de la serie de homenajes oficiales por los 40 años del rock argentino, que también incluyó al disco de versiones Escúchame entre el ruido. Y se constituye, justamente, en la versión argentina de un fenómeno (el del tributo a músicos de rock, filatelia mediante) que en otros países ya se había producido, con sellos postales dedicados a Elvis Presley, los Beatles, los Rolling Stones, Buddy Holly, Bill Halley, Elton John, U2 y tantas otras glorias del rock y del pop-rock.
Sin embargo, los incuestionables méritos de los cuatro iconos argentinos fallecidos que recuerda la serie invitan a cuestionar las razones de la ausencia de Federico Moura (y, a riesgo de incurrir en un exceso de corrección punkística, preguntar también por la exclusión de Ricky Espinosa, de Flema) quienes fueron excluidos por motivos estrictamente industriales: las estampillas se hacen de a cuatro, o sus múltiplos.
De todos modos, el NO cumple con su deber periodístico y advierte que lo merecido y lo grato de un homenaje de esta naturaleza no oculta que poner la cara en una estampilla puede ser un arma de doble filo: ¿Qué sentirá quien reciba una citación policial... con sello postal de Tanguito? ¿O una intimación a pagar de Telefónica, Metrogas o Edesur... con la media sonrisa de Luca? ¿O la notificación de un embargo judicial... con la mirada torva de Pappo? ¿O una convocatoria a ser presidente de mesa en las elecciones... con el rostro y los rulos de Miguel Abuelo?
Igual, en nombre del rock, gracias, che.